Qué ver en Ávila

Un convento dentro de una fresca fortaleza

La apacible capital abulense fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad es una pequeña joya del arte medieval y renacentista muy bien protegida. De hecho, cuenta con un de los recintos amurallados mejor conservados de España. El recuerdo de Santa Teresa y la arquitectura religiosa invitan al misticismo, la reflexión y el paseo. Descubre la historia y lo que ver en Ávila capital.

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La visita a la localidad castellana se centra en los paseos por su muralla, callejear viendo fachadas de palacios y conventos. Entre lo que hay que ver en Ávila intramuros, destacan su catedral y museo catedralicio, así como el Convento y Museo de Santa Teresa o la iglesia de Santiago. Extramuros brillan la Basílica románica de San Vicente y el Real Monasterio de Santo Tomás y su museo. El carácter espiritual que impregna la capital abulense requiere de una estancia pausada que se alarga a los dos días.

Asimismo son recomendables las compras gastronómicas, como los dulces de Santa Teresa y las judías del Barco de Ávila con DO. Hay una amplia oferta de lugares con buena relación calidad-precio, así como sitios románticos y tranquilos donde hospedarse. Para elegir bien están las páginas especializadas sobre Dormir y Comer en Ávila.

Tours que no te puedes perder en Ávila

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De forma previa a tratar todo lo que ver en Ávila, conviene repasar su historia con brevedad. Aunque asociada a una antigua fundación legendaria por el hijo de Hércules, la antigua Obila tuvo como primeros pobladores reales a los vetones. De esa época se conservan numerosos verracos, estatuas zoomórficas de piedra. Bajo dominación romana se consolidó la primera estructura urbanística y el primer recinto amurallado.

Durante la época visigoda, Ávila capital se tornó sede episcopal. Más tarde, la ciudad fue tomada por los musulmanes y convertida en una codiciada plaza fuerte, cambiando de manos en varias ocasiones. A partir de 1085, la repoblación impulsada por Raimundo de Borgoña, yerno del rey Alfonso VI de Castilla, propició la urbanización en barrios. Los habitantes se agruparon en dos grupos. Por una parte quedaron los serranos, miembros de la nobleza, la milicia caballeresca y el estamento clerical, que ocuparon la parte fortificada. Por otra estaban los ruanos, agricultores, artesanos y comerciantes instalados extramuros.

El escudo abulense proclama que esta es Ávila del Rey, título otorgado por Alfonso VII, Ávila de los Leales, concedido por Alfonso VIII, y Ávila de los Caballeros, según Alfonso XI. Este último se concedió por la importancia que tuvieron éstos a lo largo de su historia, especialmente durante los siglos XV y XVI. Durante 1465 tuvo aquí lugar el conocido suceso de la Farsa de Ávila. En ella, el rey Enrique IV fue depuesto en una ceremonia en la que se coronó al príncipe Alfonso.

Alcanzado el siglo XVI, diversos miembros de sus linajes tuvieron un importante papel militar en empresas imperiales en Flandes y América. Ávila fue parte activa en los inicios del levantamiento comunero contra Carlos V e incluso en las intrigas frente al autoritarismo de Felipe II. Sin embargo, la ciudad también tiene un pasado oscuro. En ella ardieron las primeras hogueras de la Inquisición en España, animadas por fray Tomás de Torquemada. Igual de importante es su pasado místico. Fue hogar de figuras clave en la espiritualidad cristiana como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

Imagen antigua de la Puerta del Alcázar de Ávila
Imagen antigua de la Puerta del Alcázar

Tras la expulsión de los moriscos, Ávila caería en una paulatina decadencia. La urbe no comenzaría a resurgir hasta finales del siglo XVIII. En enero de 1809 fue duramente saqueada por los franceses de Napoleón. Ya en la segunda mitad del siglo XIX se produjo una lenta recuperación demográfica motivada por la construcción del ferrocarril. Esta tecnología convirtió a la ciudad en una parada de la línea que une Madrid con la frontera francesa por Irún.

En las últimas décadas, la capital abulense se ha consolidado como destino turístico gracias a su extraordinario patrimonio monumental. Son de gran importancia también el turismo religioso y universitario. Sin embargo, su gran activo son las Murallas medievales de Ávila.

A continuación, repasa los mejores lugares que ver en Ávila capital.

La disposición abulense se asemeja a un convento dentro de un castillo. La parte espiritual viene tanto del predominio de construcciones religiosas como por la vinculación a Santa Teresa. En cambio, el lado marcial proviene de las espectaculares Murallas medievales de Ávila. Un conjunto de alto interés en todas sus facetas.

Para recorrer la ciudad hay dos recorridos complementarios. Ambos parten de la Plaza de Santa Teresa, donde se puede aparcar. El primero conducirá intramuros mientras que el segundo lo hará hacia fuera. Este último llevará a recorrer las distintas iglesias localizadas al este de la ciudad amurallada.

Antes de iniciar la visita a lo que ver en Ávila capital, o como colofón, merece la pena ir a Los Cuatro Postes. Tal espacio es un humilladero abierto, formado por cuatro pilares de granito que rodean una sencilla cruz. Desde este punto, situado en la carretera de Salamanca, se aprecia una de las mejores vistas del conjunto amurallado. Además, el emplazamiento se relaciona con un episodio de la infancia de Santa Teresa. Allí fue alcanzada por su tío cuando escapó con su hermano a buscar la palma del martirio.

Las Murallas medievales de Ávila, de 2,5 km de largo, fueron construida entre los siglos XI y XIV en estilo románico. Para ello aprovecharon los cimientos de las defensas romanas. Su trazado tiene forma de rectángulo irregular y está integrado por casi 2.500 almenas, un centenar de torres, seis puertas y tres portillos.

Desde la plaza de Santa Teresa, en la que llama la atención un moderno monumento de la santa, se entra en la antigua ciudad a través de múltiples puertas. La Puerta del Alcázar está abierta entre dos torres, siendo un gran hito que ver en Ávila. Una queda frente a la torre del homenaje, donde tuvo lugar la tristemente famosa Farsa de Ávila. La otra, la Puerta de los Leales, tiene un único postigo agrandado en el siglo XVI. Algo más alejada está la Puerta de San Vicente, similar a la del Alcázar pero más estrecha.

Por cualquiera de las mencionadas puertas se llega a la Plaza de la Catedral, en la que se alza, majestuoso e imponente, el edificio de la Catedral de Ávila. Este soberbio templo-fortaleza se comenzó a construir hacia 1172 sobre los cimientos de una iglesia anterior. El proyecto siguió las pautas del románico cisterciense. Sin embargo, no se acabaría hasta el siglo XIV, ya con formas góticas. De planta de cruz latina, con tres naves, crucero y girola, su obra gótica se inspira en el modelo de Saint-Denis de Paris.

Dado su carácter defensivo, la cabecera está integrada en la muralla. En el exterior destaca especialmente la Portada de los Apóstoles (s. XIII), trasladada a este lugar a mediados del siglo XV. Por dentro sorprende por su elegancia y esbeltez, en claro contraste con el aspecto exterior. También es singular su doble girola de piedra jaspeada. Muy notable es el Retablo Mayor, realizado por Pedro Berruguete, Santa Cruz y Juan de Borgoña.

Por otro lado, la sillería del coro es una interesante obra en madera de nogal realizada por Cornelis de Holanda en el siglo XVI. El trascoro, que muestra minuciosos relieves con escenas de la infancia de Jesús, realizado en 1536. Merece especial atención el magnífico Sepulcro renacentista en alabastro de El Tostado, el obispo Alonso de Madrigal, extraordinariamente decorado por Vasco de la Zarza en 1518.

En la Catedral de Ávila, junto a la sala capitular, se puede visitar el Museo Catedralicio. Sus salas muestran piezas de orfebrería religiosa, tallas en madera, un cuadro de El Greco y una magnífica custodia procesional del platero y teórico del arte Juan de Arfe. También es recomendable el claustro, construcción gótica del siglo XIV con remates renacentistas.

En los alrededores de la plaza de la Catedral de Ávila cobran importancia los edificios nobiliarios que ver en Ávila capital. Son abundantes las mansiones y palacios de la nobleza de estilo renacentista. Se trata de edificios de piedra granítica con fachada horizontal en la que se abren portadas blasonadas, un amplio zaguán de acceso hacia un patio cuadrado, con fuente o pozo. Los dos o más pisos de galerías acristaladas, acogen las distintas dependencias.

Entre los más llamativos se encuentra el Palacio de los Polentinos, actual sede de la Academia de Intendencia y del Archivo Militar del Ejército. La construcción sorprende con su magnífica portada plateresca y su patio con columnas. También es destacable el Palacio de los Dávila (siglos XIII-XV), formado por cuatro casas. Por otra parte, el Palacio de los Núñez Vela cuenta con un notable patio plateresco.

Otro palacio que contemplar es el Palacio de Bracamonte (s. XVI). El edificio se asocia la Capilla tardogótica de Mosén Rubí de Bracamonte, concebida como panteón de su fundador. También cabe mencionar el Torreón de los Guzmanes (s. XIV), que contiene un interesante Centro de Interpretación de los Vettones. El Palacio Mújica actualmente alberga la Diputación Provincial. Este último edificio fue elegido por el escritor Enrique Larreta para situar al protagonista de su obra La Gloria de Don Ramiro.

Imagen de puente en Ávila

Muy próximo al Torreón de los Guzmanes y al Palacio de los Núñez Vela está el Convento de Santa Teresa. El edificio fue fundado en 1636 sobre la que fuera la casa de la santa según proyecto de Fray Alonso de San José. En la iglesia, de planta de cruz latina, destaca la fachada barroca. Su interior se conservan varias tallas realizadas por el escultor Gregorio Fernández, además de una capilla dedicada a la Santa profusamente ornamentada.

El recorrido se puede completar con el Convento de Nuestra Señora de Gracia, en donde la santa tomó el primer contacto con la vida retirada. Por su parte destaca el Convento de la Encarnación, donde la monja vivió 27 años. Además, el Museo Teresiano está repleto de reliquias y recuerdos de la misma. La iglesia del convento conserva el confesionario de San Juan de la Cruz, practicado dentro del muro, y la celda privada de Santa Teresa, situada en la Capilla de la Transverberación.

Desde la Plaza de la Santa se puede salir extramuros para visitar el Centro de Interpretación de la Mística. Tal instalación que invita al visitante a la reflexión y al encuentro con uno mismo. El último punto de parada obligada en la ciudad intramuros es la Plaza de la Victoria o del Mercado Chico. Este lugar que ver en Ávila es el centro de su vida. Se levanta sobre el antiguo foro romano. En ella se encuentra el Ayuntamiento (s. XIX) y, frente a él, la Iglesia de San Juan (siglos XV y XVI). En este templo se conserva la pila bautismal en la que recibieron las aguas Santa Teresa y el músico Tomás Luis de Vitoria.

Al este de la Catedral de Áviula, extramuros, se encuentran algunos de los monumentos más destacados. Especialmente brillan los templos de origen románico que se alzan en las proximidades de las distintas puertas y que corresponden a los primitivos barrios.

El segundo paseo por lo que ver en Ávila va por extramuros. La ruta se inicia también en la Plaza de Santa Teresa, donde se encuentra la Iglesia de San Pedro (siglos XII-XIII). Dicho templo, de tres naves, posee un pronunciado crucero coronado por cimborrio y tres ábsides románicos. Su sobria fachada tiene un magnífico rosetón cisterciense. En la plaza de Italia se conservan restos de la Iglesia de Santo Tomé el Viejo (s. XII), actualmente utilizada como anexo del Museo de Ávila. El cuerpo museístico principal se halla instalado en el Palacio de los Deanes, palacio renacentista del siglo XVI. Entre la exposición hay de restos prehistóricos hasta obras del siglo XIX.

Cerca del museo se alza la magnífica Basílica románica de San Vicente, construida a finales del siglo XI sobre el lugar en el que fueron martirizados los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta. Tal edificio fue terminado dos siglos después en estilo gótico. Consta de planta de cruz latina con tres naves, cimborrio, tribunas, tres ábsides, atrio, dos torres y cripta. En el exterior destaca la portada occidental, conocida como el “Pórtico de la Gloria de Ávila“. Por dentro sobresalen las bóvedas de la cubierta y el sepulcro de los tres mártires, monumento funerario protogótico atribuido al maestro Fruchel.

Algo más lejos extramuros y al oeste de la ciudad está el Real Monasterio de Santo Tomás (1482-1493), promovido por los Reyes Católicos. Fue residencia estival de los reyes, sede de la Inquisición de Torquemada y centro universitario. Aquí estudió el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos. El conjunto, de estilo gótico isabelino, es muy variado. Por un lado están la iglesia y los tres claustros, del Noviciado, del Silencio y de los Reyes. Por otro, se hallan las dependencias conventuales, hoy Museo de Arte Oriental, y las antiguas salas palaciegas, convertidas en museo.

El templo, de nave única, cuenta con una sencilla fachada con portada adornada con escudos, estatuas y relieves. Además del coro de nogal, destaca dentro el Sepulcro del Infante don Juan (1515), obra en mármol de Domenico Fancelli.

Con lo anterior termina el recorrido por lo mejor que ver en Ávila capital. Si quieres más planes, aquí tienes opciones de turismo activo y acceso a otras localidades de la provincia.

Imprescindibles

Muralla medieval de Ávila
Muralla medieval
Iglesia de San Pedro en Ávila
Iglesia de San Pedro en Ávila.

Datos prácticos

Coordenadas

40° 39′ 0″ N, 4° 41′ 0″ W

Distancias

Valladolid 119 km, Salamanca 98 km, Madrid 115 km.

Aparcamiento

Parking de pago en la Plaza de Santa Teresa.

Altitud

1131 m.

Habitantes

59 258 (2013).

He aquí las mejores fiestas que ver en Ávila capital. Semana Santa y Romería en honor de San Segundo (2 de mayo). Además, Romería de la Virgen de Sonsoles (primer domingo de julio) y Fiestas patronales de Santa Teresa de Jesús (en torno al 15 de octubre).

Estos son otros grandes eventos que ver en Ávila. Ronda de Leyendas (junio, representación de historias y leyendas abulenses por las calles de la villa), Ávila en tapas (último fin de semana de junio) y Feria del Barro (julio). Además, Feria de la Artesanía (agosto) y Mercado medieval (principios de septiembre).


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