Ávila

Un convento dentro de una fresca fortaleza

La apacible Ávila —declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO— es una pequeña joya del arte medieval y renacentista rodeada y protegida por uno de los recintos amurallados mejor conservados de España. El recuerdo de Santa Teresa y la arquitectura religiosa invitan al misticismo, la reflexión y los paseos por sus murallas y calles. Siendo una de las ciudades europeas situadas a mayor altitud, sus temperaturas son frescas.

Planifica tu escapada a Ávila

La escapada a Ávila se centra en los paseos por su muralla, callejear viendo fachadas de palacios y conventos, comer bien y alojarse a buen precio. Entre lo que hay que ver en Ávila intramuros, destacamos su catedral y museo catedralicio, el Convento y Museo de Santa Teresa (y el cercano Centro de Interpretación de la Mística, al otro lado de la muralla) y la iglesia de Santiago; extramuros se deben visitar siempre la Basílica románica de San Vicente (en el Este) y el Real Monasterio de Santo Tomás y su museo (al oeste). Ávila es una de las ciudades de España más apropiadas para relajarse y reflexionar a través de la contemplación; no es para una visita apresurada, pues no se puede empatizar con prisas con el espíritu; lo ideal es pasar al menos una noche para olvidar los ajetreos de la semana e ir cogiendo ambiente con los paseos, la serenidad de los templos y la contemplación de tanta belleza espiritual. En dos días puede verse bien lo que hemos seleccionado en el apartado Qué ver en Ávila. Dado que se anda mucho sobre empedrado conviene llevar un calzado cómodo y de suela gruesa así como ropa de abrigo. También es posible realizar variadas actividades de turismo activo con alguna de las empresas locales. Recomendamos las compras gastronómicas, como los dulces de Santa Teresa y las judías del Barco de Ávila con DO. Hay una amplia oferta de lugares con buena relación calidad – precio, así como sitios románticos y tranquilos donde hospedarse; hemos hecho una selección en nuestra página de reservas Dormir y Comer en Ávila.

¿Quieres conocer este sitio?

Aunque asociada a una antigua fundación legendaria por el hijo de Hércules, la antigua Obila tuvo como primeros pobladores reales a los vetones, tribu celtibérica romanizada. De esa época se conservan numerosos verracos (estatuas zoomórficas de piedra) por todo el territorio. Bajo dominación romana se consolidó la primera estructura urbanística y el primer recinto amurallado.

Durante la época visigoda fue sede episcopal. Más tarde, la ciudad fue tomada por los musulmanes y convertida en una codiciada plaza fuerte, cambiando de manos en varias ocasiones.

A partir de 1085, la repoblación impulsada por Raimundo de Borgoña, yerno del rey Alfonso VI de Castilla, propició la urbanización en barrios; sus habitantes se agruparon en dos grupos: los llamados serranos (miembros de la nobleza, la milicia caballeresca y el estamento clerical) ocuparon la parte fortificada, en tanto que los ruanos eran agricultores, artesanos y comerciantes instalados extramuros.

El escudo de Ávila proclama que esta es Ávila del Rey (título otorgado por Alfonso VII), Ávila de los Leales (concedido por Alfonso VIII) y Ávila de los Caballeros (según Alfonso XI); éste último por la importancia que tuvieron éstos a lo largo de su historia, especialmente durante los siglos XV y XVI. En 1465 tuvo aquí lugar el conocido suceso de la Farsa de Ávila, por el que el rey Enrique IV fue depuesto en una ceremonia en la que se coronó al príncipe Alfonso.

En el siglo XVI diversos miembros de sus linajes tendrían un importante papel militar en empresas imperiales en Flandes y América, en los inicios del levantamiento comunero contra Carlos V e incluso en las intrigas frente al autoritarismo de Felipe II. Pero, la ciudad también tiene un pasado oscuro, pues en ella ardieron las primeras hogueras de la Inquisición en España, animadas por fray Tomás de Torquemada; así como un pasado místico, pues fue hogar de figuras clave en la espiritualidad cristiana como Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.

imagen antigua murallas avila
Imagen antigua de la Puerta del Alcázar

Tras la expulsión de los moriscos, caería en una paulatina decadencia, de la que no comenzaría a resurgir hasta finales del siglo XVIII. En enero de 1809 fue duramente saqueada por los franceses de Napoleón. Ya en la segunda mitad del siglo XIX se produjo una lenta recuperación demográfica motivada por la construcción del ferrocarril, que convirtió a la ciudad en una parada de la línea que une Madrid con la frontera francesa por Irún.

En las últimas décadas, Ávila se ha consolidado como destino turístico gracias a su extraordinario patrimonio monumental, con un importante turismo religioso y universitario.

Ávila se asemeja a un convento dentro de un castillo, encerrado entre los muros del mismo, tanto por el predominio de construcciones religiosas como por la vinculación a Santa Teresa y por la tranquilidad que se respira en la villa, sobre todo en los meses invernales.

Para visitar Ávila proponemos dos recorridos complementarios, que parten ambos de la Plaza de Santa Teresa, donde podemos dejar aparcado el coche. Uno nos conducirá intramuros mientras que el otro, extramuros e indispensable, nos llevará a recorrer las distintas iglesias localizadas al este de la ciudad amurallada.

Antes de iniciar nuestra visita, o como colofón, merece hay que ver en Ávila Los Cuatro Postes, un humilladero abierto formado por cuatro pilares de granito que rodean una sencilla cruz. Desde este punto, situado en la carretera de Salamanca, se aprecia una de las mejores vistas del perfil amurallado de la ciudad. Además, el emplazamiento se relaciona con un episodio de la infancia de Santa Teresa, ya que allí fue alcanzada por su tío cuando ella y su hermano Rodrigo se escapaban, plenamente decididos a ganar la palma del martirio.

La Muralla, de 2,5 km de trazado, fue construida entre los siglos XI y XIV en estilo románico, aprovechando los cimientos de otra anterior romana. Su trazado tiene forma de rectángulo irregular y está integrado por casi 2.500 almenas, un centenar de torres, seis puertas y tres portillos.

Desde la plaza de Santa Teresa, en la que llama la atención un moderno monumento de la santa, podemos entrar en la antigua ciudad a través de múltiples puertas. La Puerta del Alcázar está abierta entre dos torres; frente a la torre del homenaje tuvo lugar la tristemente famosa Farsa de Ávila. La Puerta de los Leales tiene un único postigo, agrandado en el siglo XVI. Algo más alejada está la Puerta de San Vicente; similar a la del Alcázar, pero más estrecha. Por cualquiera de las mencionadas puertas llegaremos hacia la Plaza de la Catedral, en la que se alza, majestuoso e imponente, el edificio de la Catedral. Este soberbio templo-fortaleza se comenzó a construir hacia 1172 sobre los cimientos de una iglesia anterior; siguiendo las pautas del románico cisterciense; no se acabaría hasta el siglo XIV, ya con formas góticas. De planta de cruz latina, con tres naves, crucero y girola, su obra gótica se inspira en el modelo de Saint-Denis de Paris. Dado su carácter defensivo, su cabecera está integrada en la muralla. En el exterior destaca especialmente la Portada de los Apóstoles (s. XIII), trasladada a este lugar a mediados del siglo XV. Su interior sorprende por su elegancia y esbeltez, en claro contraste con el aspecto exterior; también es singular su doble girola de piedra jaspeada. Dentro del templo sobresalen el Retablo Mayor, que fue realizado por Pedro Berruguete, Santa Cruz y Juan de Borgoña; la sillería del coro, una interesante obra en madera de nogal realizada por Cornelis de Holanda en el siglo XVI; y el trascoro, que muestra minuciosos relieves con escenas de la infancia de Jesús, realizado en 1536. Merece especial atención el magnífico Sepulcro renacentista en alabastro de El Tostado (el obispo Alonso de Madrigal), extraordinariamente decorado por Vasco de la Zarza en 1518.

En la catedral, junto a la sala capitular, se puede visitar el Museo Catedralicio, en cuyas salas se muestran piezas de orfebrería religiosa, tallas en madera, un cuadro de El Greco y una magnífica custodia procesional del platero y teórico del arte Juan de Arfe. También es visitable el claustro, construcción gótica del siglo XIV con remates renacentistas.

En los alrededores de la plaza de la Catedral predominan las mansiones y palacios de la nobleza de estilo renacentista, edificios de piedra granítica con fachada horizontal en la que se abren portadas blasonadas, un amplio zaguán de acceso hacia un patio cuadrado, con fuente o pozo, y dos o más pisos de galerías acristaladas que acogen las distintas dependencias. Entre los más llamativos se encuentra el Palacio de los Polentinos, actual sede de la Academia de Intendencia y del Archivo Militar del Ejército; éste sorprende con su magnífica portada plateresca y su patio con columnas. También el Palacio de los Dávila (siglos XIII-XV), formado por cuatro casas; otro es el Palacio de los Núñez Vela, con un notable patio plateresco; así como el Palacio de Bracamonte (s. XVI) con un magnífico patio interior; a este último se asocia la Capilla tardogótica de Mosén Rubí de Bracamonte, concebida como panteón de su fundador. También cabe mencionar el Torreón de los Guzmanes (s. XIV) que contiene un interesante Centro de Interpretación de los Vettones, el pueblo celtíbero que poblaba esta zona. El Palacio Mújica actualmente alberga la Diputación Provincial. Este último edificio fue elegido por el escritor Enrique Larreta para situar al protagonista de su obra La Gloria de Don Ramiro.

Muy próximo al Torreón de los Guzmanes y al Palacio de los Núñez Vela está el Convento de Santa Teresa, fundado en 1636 sobre la que fuera la casa de la santa según proyecto de Fray Alonso de San José. En la iglesia, de planta de cruz latina, destaca la fachada barroca. En su interior se conservan varias tallas realizadas por el escultor Gregorio Fernández, además de una capilla dedicada a la Santa profusamente ornamentada. El recorrido se puede completar con el Convento de Nuestra Señora de Gracia, en donde la santa tomó el primer contacto con la vida retirada; el Convento de la Encarnación, donde la monja vivió 27 años y en el Museo Teresiano, repleto de reliquias y recuerdos de la misma. La iglesia del convento conserva el confesionario de San Juan de la Cruz (practicado dentro del muro) y la celda privada de Santa Teresa, situada en la Capilla de la Transverberación.

Desde la Plaza de la Santa se puede salir extramuros para visitar el Centro de Interpretación de la Mística, una instalación que invita al visitante a la reflexión y al encuentro con uno mismo.

El último punto de parada obligada en la ciudad intramuros es la Plaza de la Victoria o del Mercado Chico, centro de la vida abulense, tanto a nivel oficial, como de mercadeo y de tapeo. Se levanta sobre el antiguo foro romano. En ella se encuentra el Ayuntamiento (s. XIX) y, frente a él, la Iglesia de San Juan (siglos XV y XVI); en este templo se conserva la pila bautismal en la que recibieron las aguas Santa Teresa y el músico Tomás Luis de Vitoria.

Al Este de la catedral y extramuros se encuentran algunos de los monumentos más destacados; especialmente los templos de origen románico que se alzan en las proximidades de las distintas puertas y que corresponden a los primitivos barrios.

Nuestro segundo recorrido, extramuros, puede comenzar también en la Plaza de Santa Teresa, donde se encuentra la Iglesia de San Pedro (siglos XII-XIII), templo de tres naves con pronunciado crucero coronado por cimborrio y tres ábsides románicos. Su sobria fachada tiene un magnífico rosetón cisterciense.

En la plaza de Italia se conservan restos de la Iglesia de Santo Tomé el Viejo (s. XII), actualmente utilizada como anexo del Museo de Ávila, instalado en el Palacio de los Deanes, que es un palacio renacentista del siglo XVI. En él se exponen desde restos prehistóricos hasta obras del siglo XIX.

Cerca del museo se alza la magnífica Basílica románica de San Vicente, construida a finales del siglo XI sobre el lugar en el que fueron martirizados los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta. El templo fue terminado dos siglos después en estilo gótico. Consta de planta de cruz latina con tres naves, cimborrio, tribunas, tres ábsides, atrio, dos torres y cripta. En el exterior destaca la portada occidental, conocida como el “Pórtico de la Gloria de Ávila“. En el interior sobresalen las bóvedas de la cubierta y el sepulcro de los tres mártires, un monumento funerario protogótico atribuido al maestro Fruchel. Puede visitarse también la Cripta de la Soterraña, en una de cuyas tres capillas la tradición sitúa la gruta donde fueron enterrados los cuerpos de los mártires. Detrás de la basílica se encuentra la Iglesia de San Andrés, también románica, que conserva los capiteles historiados más interesantes de la ciudad.

Algo más lejos extramuros y al oeste de la ciudad está el Real Monasterio de Santo Tomás (1482-1493), promovido por los Reyes Católicos. Fue residencia estival de los reyes, sede de la Inquisición de Torquemada y centro universitario; allí estudió el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos. El conjunto, de estilo gótico isabelino, está formado por la iglesia, tres claustros (del Noviciado, del Silencio y de los Reyes), las dependencias conventuales (que acogen un Museo de Arte Oriental) y las antiguas salas palaciegas, convertidas en museo. El templo, de nave única, cuenta con una sencilla fachada con portada adornada con escudos, estatuas y relieves. En su interior, además del coro de nogal, destaca el Sepulcro del Infante don Juan (1515), una obra en mármol de Domenico Fancelli.

Imprescindibles

Datos prácticos

Coordenadas

40° 39′ 0″ N, 4° 41′ 0″ W

Distancias

Valladolid 119 km, Salamanca 98 km, Madrid 115 km

Aparcamiento

Parking de pago en la Plaza de Santa Teresa

Altitud

1131 m

Habitantes

59 258 (2013)

Semana Santa, Romería en honor de San Segundo (2 de mayo), Romería de la Virgen de Sonsoles (primer domingo de julio), Fiestas patronales de Santa Teresa de Jesús (en torno al 15 de octubre)

Ronda de Leyendas (junio, representación de historias y leyendas abulenses por las calles de la villa), Ávila en tapas (último fin de semana de junio), Feria del Barro (julio), Feria de la Artesanía (agosto), Mercado medieval (principios de septiembre)

Comentarios Facebook

About the author

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons

Utilizamos cookies de terceros para mejorar la usabilidad para dispositivo de usuario. Si usted continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración y obtener más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar