La abulense es una provincia muy accesible gracias a la A-6 y la cercanía de la A-5. Una región que tiene grandes hitos naturales como la sierra de Gredos. Zona de paso hacia Extremadura, también posee segmentos donde los campos castellanos se hacen preclaros. Con una gastronomía deliciosa y muchos rincones donde poder huir del ruido de la ciudad, es un territorio muy interesante. Motivos más que suficientes para prestar atención a este repaso a los pueblos más bonitos de Ávila.

Piedrahita

El lugar donde nació el más conocido duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, es también una localidad encantadora. La relación con esta saga cuyo título partió de Alba de Tormes, en Salamanca, fue clave para el desarrollo del lugar. Así lo demuestra el palacio de mediados del siglo XVIII que esta familia ordenó construir. Sin embargo fue en el XIX cuando más resplandeció gracias a la presencia de figuras tan notables como Francisco de Goya. La XIII duquesa de Alba fue la responsable de esto al pasar largas temporadas en este edificio de estilo barroco francés.

Palacio de Piedrahita Ávila

Palacio de Piedrahita. | Shutterstock

También de gran belleza es la iglesia principal de Piedrahita, dedicada a la Asunción. Los conventos de las Carmelitas y Santo Domingo, este último en ruinas, o la preciosa plaza de España contribuyen a la belleza del conjunto. No hay que pasar por alto la vivienda donde residió el poeta Juan María Gabriel y Galán, que trabajó en el pueblo como maestro. Mientras tanto, el entorno de la sierra de Villafranca pone telón de fondo a la población.

Navas del Marqués

Muy cerca de la sierra de Guadarrama y la Comunidad de Madrid, Navas del Marqués tiene un patrimonio muy rico. El castillo de Magalia es uno de sus elementos más característicos. Renacentista, se elevó en el siglo XVI. Su enorme torreón se combina con otras partes más palaciegas, como sus patios. De la misma época es el convento de Santo Domingo y San Pablo. Sus contenidas formas, de corte herreriano, merecen como mínimo un vistazo.

Navas del Marqués, Ávila, restos del Convento de Santo Domingo y San Pablo

Restos del Convento de Santo Domingo y San Pablo. | Wikimedia

Entre diversas iglesias y ermitas destaca un edificio por su estilo moderno: la atalaya Eiffel. Pese a esta atribución, no es del afamado arquitecto francés. Sí que sigue el estilo basado en el hierro que le hizo conocido. Sirve como punto de visión forestal y se erigió en el último tercio del XIX. Por último, dada su cercanía con Madrid, es posible salto y ver algunos de sus pueblos serranos, así como el bonito monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Mombeltrán

Este bonito pueblo de Ávila está en las estribaciones de la sierra de Gredos, en el valle del Tiétar. Una cortina verde rodea tanto a la localidad como a los montes de alrededor. Gracias a ello se generan espectaculares vistas y panorámicas de la villa. En ellas destaca el castillo de Mombeltrán, promovido por los duques de Alburquerque en el siglo XV. Por fuera luce un aspecto impresionante y muy bien conservado, lo que contrasta con el interior.

Mombeltrán

Mombeltrán. | Shutterstock

Más allá de la fortaleza medieval y los parajes serranos, cabe resaltar el hospital de San Andrés. Se trataba de un refugio de referencia para los peregrinos que iban a venerar a la Virgen de Guadalupe. La catedral abulense fue la responsable de sufragarlo y hoy aparece muy remozado.

Madrigal de las Altas Torres

Monasterio Nuestra Señora de Gracia en Madrigal de las Altas Torres

Monasterio Nuestra Señora de Gracia en Madrigal de las Altas Torres.

De los muchos personajes ilustres que nacieron en la provincia de Ávila ninguno fue más importante que Isabel la Católica. La trascendental monarca vino al mundo en Madrigal de las Altas Torres. Lo hizo en lo que fuera el palacio de Juan II, posterior monasterio de Nuestra Señora de Gracia. Su estilo mudéjar es muy habitual en la población y en cercanos pueblos de Segovia o Valladolid. Otras muestras en la localidad serían la iglesias de San Nicolás de Bari o los restos de la antigua muralla. Gracias a ello domina un notable ambiente medieval.

Candeleda

Igualmente medieval es la villa de Candeleda. Se trata de un gran nudo comunicacional a la vera de la sierra de Gredos. Esto le ha valido una gran relación con multitud de poblaciones situadas en sus alrededores, como Jarandilla de la Vera en Cáceres o Talavera de la Reina en Toledo. Sea como fuere, esto bonito pueblo de Ávila merece la pena por sí mismo.

La colorida Candeleda en Ávila

La colorida Candeleda.

Habitada desde antes de la llegada de los romanos, al respecto destaca el castro del Raso. Su origen está a atado al antiguo pueblo de los vetones. En el municipio hay muchos restos provenientes de su largo pasado. Por ejemplo un puente romano, otro medieval, vestigios visigodos y árabes, una picota del medievo… Junto a su arquitectura popular, forman un conjunto encantador.

Arévalo

Pegada a la provincia de Segovia y a pie de la A-6, Arévalo tiene mucho de lo que presumir. En primer lugar, de su tostón. Tal es la denominación que adquiere en el pueblo el famoso cochinillo asado, que aquí se llama «tostón». La tradición del horno también se extiende a otras especialidades como el lechazo o el cabrito. Todos son grandes opciones, lo mejor de la gastronomía local. En segundo lugar, el carácter nobiliario de la villa le vale hacer gala de uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de la provincia de Ávila.

Centro de Arévalo, Ávila

Centro de Arévalo.

Con su castillo medieval y muralla a la cabeza, una miríada de templos trufan el municipio. El mudéjar vuelve a ser protagonista, junto al románico, tanto en el núcleo principal como en las pedanías. Por otro lado, hay que resaltar la relación entre Arévalo y dos reinas españolas. Isabel la Católica pasó su infancia en el lugar, en un palacio hoy desaparecido. Allí acompañaba a su madre, Isabel de Portugal. La consorte de Juan II vivió en retiro sus últimos años debido a los brotes de locura que sufría. Finalmente, fallecería en la villa de la que era señora durante 1496.

Arenas de San Pedro

La cabeza del valle del Tiétar es un gran acceso tanto a esta comarca como a la sierra de Gredos. En el siglo XVIII mereció la atención del infante Don Luis de Borbón. Erigió allí un palacio neoclásico de la Mosquera, al tener que irse de Madrid debido a su matrimonio que una noble menor. Ventura Rodríguez fue el supervisor de las obras. El resultado es un espacio simétrico y armonioso en el que se reunieron importantes figuras de la cultura de la época. Uno de los más conocidos fue Goya. El de Fuendetodos, Zaragoza, recibió el apoyo del hermano de Carlos III para desarrollar su carrera.

Arenas de San Pedro Ávila, puente medieval sobre el río arenal

Arenas de San Pedro. | Wikimedia

Este ambiente exclusivo de Arenas de San Pedro se extiende con la capilla real de San Pedro de Alcántara, también diseñada por Ventura Rodríguez. Sin embargo, contrasta con el carácter popular que transmiten sus casas con traviesas de madera. Mientras tanto, el castillo aporta una cara más regia y seria. Data del siglo XIV y se ubica en la zona baja del pueblo. Su sobrenombre, «de la triste condesa», viene de la época de Álvaro de Luna. Su mujer, Juana Pimentel, era hija del conde de Benavente y residió allí. A raíz de la muerte de su poderoso marido se generó el mote. Además, en la pedanía de Ramacastañas se encuentran las interesantes cuevas del Águila.

Barco de Ávila

Además de ser uno de los pueblos más bonitos de Ávila, el Barco guarda el paso a la bella Garganta de los Infiernos y el valle del Jerte. Así, Carlos V la transitó en su camino al monasterio de Yuste. Por ello un lugar estupendo para escaparse en primavera y otoño. Enclavada en la vertiente occidental de la sierra de Gredos, esta villa tiene sus orígenes en la época de los castros. Sin embargo, fueron los árabes quienes hicieron que cobrara importancia. Como en las muy cercanas Béjar y Hervás, los judíos fueron parte esencial de su población hasta la expulsión que tuvo lugar el mismo año de la toma de Granada, 1492.

Castillo de El barco de Ávila

Castillo de El barco de Ávila. | Wikimedia

Como otros miembros de esta lista, posee un impresionante castillo medieval, en este caso llamado de Valdecorneja. Domina el río Tormes y ha sido recuperado gracias a reformas de sus propietarios, los duques de Alba. Es del siglo XII, como las murallas locales. Su corte militar es obvio y sirvió para defender la conexión entre Castilla y la Vía de la Plata. Para tal unión era vital el puente románico, heredero de otro romano. Su típico centro y bellos templos se complementan con una gastronomía en la que destacan las judías del Barco, de gran calidad como los judiones de la Granja.

El Tiemblo

En las esquina sureste de la provincia, El Tiemblo posee una muy variada combinación de elementos interesantes que ver. Por ejemplo, hay sugerentes ruinas que recorrer. Lo que queda del monasterio de los Jerónimos y los famosos toros de Guisando suponen una visita conjunta que abarca todos los periodos históricos de la localidad. El estado del cenobio deriva del último gran incendio que sufrió, a finales del XX. Por su parte, el conjunto de esculturas bovinas tienen más de 2.300 años y son una muestra extraordinaria de arte prerromano.

Castañar de El Tiemblo Ávila

Castañar de El Tiemblo. | Shutterstock

Al tiempo, el tándem de valle de Iruelas y embalse del Burguillo dan pie a un montón de rutas de senderismo. En ellas se puede disfrutar de un precioso entorno natural en el que sobresalen su conocido castañar y las colonias de buitres negros. Ver a estos animales volando es un gran espectáculo. El carácter popular del pueblo, templo y estructuras civiles incluidas, es asimismo muy notable.

La Adrada

Castillo de la Adrada Ávila

Castillo de la Adrada. | Shutterstock

Toca volver a la zona del valle del Tiétar para descubrir esta bella localidad abulense. También tiene en su castillo su monumento más reconocible y destacado. Situado en altura, sobre el resto del pueblo, en él se ha situado un centro de interpretación sobre el valle en el que se ubica. Se erigió en la época tardomedieval, sobre una iglesia gótica. El complejo defensivo se sigue mostrando desafiante y poderoso. Por otro lado, tanto el entorno boscoso de La Adrada como su iglesia justifican su inclusión en esta lista.

Cuevas del Valle

Cuevas del Valle, uno de los pueblos más bonitos de Ávila

Cuevas del Valle. | Ayuntamiento (Chema Mancebo)

Mombeltrán y sus antiguas aldeas configuran la región de El Barranco, en la sección oriental de Gredos. Uno de estos núcleos, que terminó siendo municipio, es Cuevas del Valle. Su centro es una coqueta muestra de arquitectura popular. Incluye soportales, casas típicas y una distribución caóticas fruto de su antigüedad. A la sombra de altas montañas como el Pico y el Torozo, en un valle, los castaños predominan en sus alrededores. Por las ondulaciones discurren diversos senderos marcados que ahondan en varios casos en el alma ganadera de la zona. También recorren parte de la calzada romana que atravesaba el territorio covachero.

Navaluenga

Puente de Navaluenga Ávila

Puente de Navaluenga. | Shutterstock

El río Alberche riega el último miembro de este repaso a los pueblos más bonitos de Ávila. Colindante con interesantes municipios como El Barraco o el mencionado La Adrada, supone un buen centro para explorar este segmento de la provincia. Sus lagunas y el puente que atraviesa su principal vía fluvial, con varios siglos de existencia, son los elementos más notables del lugar. En su entorno, los prados y terrenos de cultivo se entremezclan con bosques de diversos tipos de árboles. Es asimismo una buena zona para probar especialidades de la provincia, como los asados.