Las cuevas del Águila son una joya del patrimonio geológico de Ramacastañas, en la provincia de Ávila. Abarcan un recorrido de 1.000 metros que es transitable en casi en toda su totalidad, encontrándose en excelente estado de conservación. Con una profundidad de 50 metros, en la visita se descubren formaciones muy singulares de estalactitas y estalagmitas las cuales alcanzan multitud de colores, formas y tamaños.

Cuevas del Águila
Foto: www.cuevasdelaguila.com

Se trata de un interesante recorrido en el que las formaciones calizas resaltan por sus colores gracias a la iluminación de las cuevas. Con una humedad que prácticamente alcanza el 100%, las cuevas mantienen una temperatura estable que ronda los 17ºC durante todo el año. Aunque es complicado determinar una fecha exacta en lo que se refiere a su origen, los expertos creen que el aspecto actual de este proceso geológico tan complejo en lo que a formaciones calizas se refiere podría datarse hace 12 millones de años. Uno de los espacios más espectaculares de la cueva es la bóveda central, con cerca de 10.000 m2 y llena de formaciones sorprendentes.

¿Cómo se originaron las cuevas del Águila?

La formación de las cuevas del Águila está compuesta de calizas Paleozoicas que se atribuyen al Cámbrico inferior, es decir, que se originaron hace 500 o 540 millones de años. Las rocas que se encuentran en esta cueva son solubles bajo condiciones ambientales y si están en contacto con el agua pueden crearse cavidades a través de un lento proceso geológico.

Cuevas del Águila, Ávila
Foto: www.cuevasdelaguila.com

Así, la circulación de agua subterránea procedente de los ríos Arenas y Avellaneda originó una serie de cavidades relacionadas con el nivel impermeable del subsuelo. El ensanchamiento de dichas cavidades desencadenó una serie de colapsos de roca caja que formarían las grandes salas que dan lugar a las cuevas del Águila. Los últimos colapsos más relevantes se dieron hace más de 75 mil años.

Descubiertas por casualidad

Cuevas del Águila, Ávila
Foto: www.cuevasdelaguila.com

Como ha ocurrido con otros muchos hallazgos a lo largo de la historia, sobre todo en lo que a cuevas se refiere, como sucedió con la cueva de Nerja, el descubrimiento de las cuevas del Águila fue producto del azar. Como si de un regalo de Navidad se tratara, el 24 de diciembre de 1963 cinco jóvenes que paseaban por el cerro de Romperropas, también llamado cerro del Águila, se asombraron al ver que salía vapor de un agujero. Este vapor de agua era el resultado del contraste de temperatura del interior, a unos 17ºC, con el frío del exterior.

Curiosos, se ayudaron de linternas y cuerdas para entrar por una gatera que apenas alcanzaba los 60 cm de diámetro. Tras el descenso, los chicos recorrieron a gatas entre 50 y 60 metros hasta llegar a la enorme bóveda principal. Sin embargo, la aventura les costó tiempo, pues estuvieron perdidos durante cinco horas en el interior de las cuevas hasta que al fin hallaron el agujero por el que habían accedido. Siete meses después, tras los trabajos de acondicionamiento de este espacio, las cuevas del Águila abrían al público el 18 de julio de 1964.

Increíbles formaciones de estalactitas y estalagmitas

Entre todo lo que sorprende de este espacio natural, aquello que más llama la atención es la variedad de texturas y colores que pueden verse aquí. Las formaciones son producto de una larga evolución en la que el proceso de transformación ha sido continuo, con fases reiteradas de creación y destrucción de las mismas, teniendo como resultado una amplia diversidad del paisaje subterráneo.

De esta manera, las cuevas del Águila poseen una amplia variedad de espeleotemas: estalactitas, estalagmitas, coladas y columnas espeletémicas, excéntricas, anthoditas, escudos, acículas e incluso moon milk (una sustancia de color blanco que se encuentra en el interior de algunas cuevas, con la característica que no se endurece ni se convierte en piedra). Para entender la grandiosidad del conjunto formado por las cuevas del Águila, hay que saber que se estima que un espeleotema crece alrededor de un centímetro cada 150 años.

Cuevas del Águila, Ávila
Foto: www.cuevasdelaguila.com

Estos espeleotemas, como se ha explicado anteriormente, son fruto de las lentas filtraciones de agua de lluvia, mientras que las corrientes de aguas subterráneas son las encargadas de crear la cavidad. Por lo tanto, cuando la cueva dejó de funcionar como conducción subterránea, el agua que se filtraba cargada de CO2 disolvía el carbonato cálcico creando estas maravillosas formaciones. En cuanto a la variedad de crecimiento cristalino en las cuevas del Águila estas son consecuencia de los cambios del microclima de la cueva además del contexto en el que surgen las formaciones. 

Cuevas del Águila
Foto: Facebook CUEVA DEL ÁGUILA.Oficial.

En algún momento desconocido hace miles de años, el sueño cedió unos centímetros, lo que provocó la rotura de muchas columnas, las cuales cuentan con una separación plana que se aprecia entre los dos trozos a media altura.

Otra particularidad de las cuevas es su clima, que se mantiene estable con una temperatura que oscila entre los 15ºC y los 17ºC, siendo la humedad relativa del 100%. No obstante, los cambios ambientales del exterior han afectado a la temperatura de la cueva, que en los últimos 30 años ha cambiado 2ºC.

Las estalagmitas que aquí se encuentran han posibilitado el comprender la causa de la máxima extensión de los glaciares de Gredos, que tuvo lugar hace 26 mil años, relacionado con unas precipitaciones en la región durante un periodo de tiempo muy frío. Además, gracias a sus características especiales, los científicos llevan más de un lustro usando las cuevas del Águila como laboratorio natural para el análisis del cambio climático pasado y actual.



 

Visitas a las cuevas y al Parque de la Sierra de Gredos

Sierra de Gredos
Sierra de Gredos | Shutterstock

Las cuevas del Águila están enclavadas en el cerro de Romperropas, también denominado cerro del Águila, dando nombre así a las cuevas. De esta forma, la roca caliza queda oculta por el bosque de encima que se halla en el cerro, por lo que todavía llama más la atención el paisaje subterráneo de las cuevas. El recorrido a las cuevas del Águila se hace siempre de la mano de un guía que informa sobre el descubrimiento de las mismas, su formación y características especiales de esta cavidad kárstica. Con unos 1.000 metros de recorrido, el paseo entre estalagmitas y estalactitas dura aproximadamente 40 minutos.

En cuanto al entorno, el cerro que da cobijo a las cuevas se encuentra en el corazón del valle del Tiétar, en pleno contacto con la naturaleza. A su vez, el valle está dentro del Parque Regional de la Sierra de Gredos, una magnífica creación natural esculpida por la erosión glaciar. En la sierra de Gredos se emplazan muchas gargantas y lagunas, convirtiéndose en un lugar con excelentes rutas de senderismo.