Castilla y León es una comunidad preciosa, con bellos pueblos que pasear con tranquilidad y asombrosas capitales llenas de vida, cultura o monumentos históricos que admirar. Cuenta, además, con numerosos parajes naturales capaces de dejar boquiabierto a cualquier viajero con ganas de descubrir una de las tierras más auténticas de la península.

Compuesta por ocho provincias, cada una de ellas con una historia y un color propio, Castilla y León se presenta como una opción ideal para cualquier tipo de persona. Un repaso pormenorizado a alguno de sus rincones más emblemáticos ayudará a comprender por qué sigue siendo, siglos después, el corazón del país.

Las Médulas, un paisaje sorprendente fruto del pasado romano (León)

El impresionante paisaje de Las Médulas

El impresionante paisaje de Las Médulas | Shutterstock

Esta pequeña región que se localiza en la comarca de El Bierzo, en León, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. No se trata tan sólo de un lugar con algunos de los paisajes más espectaculares que el viajero pueda descubrir en toda España, en cualquier momento del año. Se trata, sobre todo, de una muestra del pasado histórico que envuelve esta zona, todavía desconocida de manera general.

Las Médulas, esas montañas de formas curiosas, fueron hace más de 2.000 años minas de oro explotadas por el Imperio Romano. Otra vez los romanos dejando huella de su paso por la península, sí, y en esta ocasión de una manera muy peculiar. Durante más de 200 años, crearon un sistema propio para explotar estas minas de oro. Este sistema, sin querer entrar en demasiados detalles, consistía en hacer explotar las montañas gracias a la presión del agua para facilitar, de esta manera, la recogida del polvo de oro. Así que esas formas montañosas que pueden disfrutarse no son más que el resultado de la acción del hombre sobre la naturaleza. Y es impresionante.

El castillo de Ampudia, para soñar con el pasado (Palencia)

El castillo de Ampudia ofrece un aspecto regio

El castillo de Ampudia ofrece un aspecto regio | Shutterstock

Castilla es tierra de castillos, claro. Uno de los mejores ejemplos de lo que un día fueron lo encontramos en Palencia, porque el castillo de Ampudia todavía es, en presente. Construido entre los siglos XIII y XV siguiendo los preceptos góticos, el edificio se encuentra en un estado casi perfecto de conservación. Solo se echa en falta una cuarta torre, que se desmoronó durante unos trabajos realizados en las bodegas cercanas, a comienzos del siglo pasado.

Desde que fue recuperado, en los años sesenta, se ha realizado un excelente trabajo de restauración Esto permite detenerse ante sus formas regias para admirarlas y recordar lo que un día acogieron. Numerosas e importantes figuras históricas han tenido aquí su residencia. Ahora, el castillo de Ampudia alberga una gran cantidad de antigüedades con las que el visitante podrá conocer mejor el rico pasado que tiene esta tierra.

Las Merindades, un disfrute para los cinco sentidos (Burgos)

Frías, uno de los pueblos que pueden descubrirse en esta comarca

Frías, uno de los pueblos que pueden descubrirse en esta comarca | Shutterstock

Esta comarca situada al norte de Burgos tiene tantas sorpresas como uno pueda imaginar. Debe recorrerse, descubrirse, con tranquilidad, olvidando los mapas y el teléfono en casa. Las Merindades encierran entornos naturales tan espectaculares como el Valle de Angulo, donde se encuentra la bonita Cascada de Peñaladros. También pueblos como Orbaneja del Castillo, literalmente dividido por otro salto de agua.

La gastronomía es un aliciente importante a la hora de querer sumergirse en esta región particular, así como la historia que se encuentra a cada paso. Al románico habitual de Castilla se le suma una colección impresionante de recuerdos del paleolítico, especialmente en las cuevas de Ojo Guareña. En resumen, las Merindades forman uno de los rincones con más valor de la Península.

La capital del románico (Zamora)

La catedral de Zamora, una de las más pequeñas y también una de las más destacables

La catedral de Zamora, una de las más pequeñas y también una de las más destacables | Shutterstock

La iglesia de Santa María Magdalena, la de Santa María La Nueva, la de San Claudio de Olivares, la de San Cipriano situada junto a uno de los miradores más bonitos de la ciudad… Y muchas más. La misma catedral de Zamora, que desde el siglo XII vigila la ciudad desde su punto más alto, o el castillo, en pie desde el siglo XI. Todo esto es la viva imagen del románico más auténtico. Todos los citados se encuentran en la capital de la provincia y forman, junto con otra decena de construcciones, una ruta perfecta para quien quiera disfrutar de este estilo que marcó una época.

Con sus grandes edificios, sus veinte iglesias, sus ermitas, su muralla, Zamora podría considerarse perfectamente la capital mundial del románico. Dado que es uno de los estilos artísticos más representativos de Castilla, pasear esta ciudad es pasear la comunidad. Sin olvidar el protagonismo del Duero, su pasado romano o las tapas por la Zona de Lobos y la calle Herreros.

Urueña, cultura e historia en uno de los pueblos más bonitos de la comunidad (Valladolid)

Tras la muralla de Urueña, "ancha es Castilla"

Tras la muralla de Urueña, «ancha es Castilla» | Shutterstock

Urueña, situado en un punto intermedio entre Valladolid y Zamora, aunque perteneciente a la primera, es un ejemplo fantástico de lo que es un pueblo castellano. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1975, ha conservado de la mejor de las maneras su conjunto amurallado, del siglo XIII. Destaca también su castillo, levantado dos siglos antes, también en buen estado de conservación. En el horizonte del pueblo, campo y más campo. Ancha es Castilla.

Urueña, además de ese ambiente medieval impagable, se ha convertido en los últimos tiempos en un pueblo abanderado de la cultura. Primera Villa del Libro de España, los aficionados a la literatura tendrán la oportunidad de descubrir entre sus calles una decena de librerías muy cuidadas cuyo objetivo es simple: fomentar la lectura.

La irresistible Laguna Negra (Soria)

La Laguna Negra ha captado, en los últimos años, la atención de numerosas personas

La Laguna Negra ha captado, en los últimos años, la atención de numerosas personas | Shutterstock

Se ha hablado mucho de la Laguna Negra de Soria, pero toda fama es merecida cuando se trata de este rincón. A apenas 50 kilómetros de la capital, pero situada a 2.000 metros de altura, este paraje natural es uno de los más bellos de la comunidad. Este lago de origen glacial vive envuelto en leyendas, en plena tierra de pinares, resguardada entre éstos.

No se trata solo de esas aguas oscuras con las que quedarse hipnotizado: los alrededores de la laguna en sí son una joya. Un orgullo soriano. El ascenso al Pico Urbión deja un sabor de boca fantástico, pero también sucede otro tanto con rutas más sencillas, como la que rodea a la misma laguna, apta para todos los públicos. Es decir, puede que esta fascinación nazca en sus aguas, pero se extiende a sus alrededores. Es un imprescindible de Castilla y León.

La Sierra de Francia, para perderse entre pueblos de ensueño (Salamanca)

Una decena de pueblos encantadores esperan en la Sierra de Francia

Una decena de pueblos encantadores esperan en la Sierra de Francia | Shutterstock

Esta comarca situada en el sur de Salamanca tiene un regalo para el viajero: pueblos de ensueño. Localidades de cuento con una arquitectura propia, rodeados de montañas y rutas de senderismo perfectas para perderse también entre la naturaleza. Los frondosos bosques acompañan parte del trayecto, los espacios acuáticos sorprenden de tanto en tanto, la sensación de encontrarse de pronto en otro lugar invade en todo momento. ¿Es esto Salamanca? Sí, esto es Salamanca.

La Sierra de Francia, en los últimos tiempos, se ha hecho con más atención de la que ha tenido en toda su historia, pero siempre ha estado ahí. Así lo demuestra la Virgen de la Peña de Francia, que tantos peregrinos ha recibido a lo largo de los siglos. Con esos pueblos pintorescos que uno puede tomar bien para descansar, al margen del mundo, bien para convertirlos en la línea de salida de una aventura en la naturaleza. En cualquiera de los casos, esta comarca se sentirá como un lugar muy especial.

Pozo de las Paredes, un paisaje muy castellano (Ávila)

Un puente medieval espera en este precioso rincón de Ávila

Un puente medieval espera en este precioso rincón de Ávila | Shutterstock

Da la sensación, cuando uno se embarca en el camino hacia el Pozo de las Paredes, de que pocas imágenes pueden ser más castellanas que lo que se está viendo. Esta pequeña charca encuadrada en un entorno de gran belleza se corresponde con la imagen más popularizada de un paisaje castellano. En este sentido, hay que insistir: qué belleza. Se encuentra en Ávila.

El agua transparente y ese ambiente cercano a la sierra han convertido a este rincón en uno de los más apreciados por los abulenses, que cada verano acuden a bañarse en las aguas transparentes. Eso sí, una pequeña advertencia: hay que ser castellano para atreverse, porque son aguas frías. Desde el Pozo de las Paredes puede accederse, además, a la sierra de Gredos, lo que completa cualquier excursión potencial.

Las Hoces del Duratón (Segovia)

Pocos paisajes impresionan tanto como contemplar las Hoces del Duratón desde su punto más alto

Pocos paisajes impresionan tanto como contemplar las Hoces del Duratón desde su punto más alto | Shutterstock

El Parque Natural de las Hoces del Río Duratón es un espacio protegido, donde la flora y la fauna juegan un papel fundamental. No solo en el valor que se le ha otorgado históricamente a este rincón: también en el juego de colores, olores y sonidos que se experimenta al pasear. O al tomar una piragua y observar, desde el agua, las impresionantes paredes formadas en el tramo medio de este popular río, con los buitres leonados escondidos en sus recovecos.

Las Hoces del Duratón son un tesoro. Un tesoro segoviano. En torno a éstas, Sepúlveda y otros pueblos semejantes ofrecen al visitante el encanto del pasado y la riqueza gastronómica de la provincia. La Ermita de San Frutos debe coronar todas las visitas, pues desde sus ruinas se disfruta de un paisaje espectacular y a partir de su historia se comprende mejor la historia del lugar. De los pueblos, la provincia y la comunidad, en general.