Las Barrancas de Burujón, situadas aproximadamente a 30 kilómetros de la ciudad de Toledo, forman un espacio natural excepcional. Se trata de un conjunto geológico con unas características tan peculiares que se ha convertido en objetivo de fotógrafos profesionales y aficionados. Conocido como el Cañón del Colorado Español, se compara también con el paisaje del lejano Planeta Rojo, Marte, por el color rojizo que tiñe sus paredes al atardecer.

Barrancas de Burujón en Toledo

Varios miradores jalonan estas cárcavas toledanas. | Shutterstock

Un paraje único a tiro de piedra de Toledo

En el año 2010 se declaró Monumento Natural por la Junta de Castilla La Mancha. Asimismo, a este nombramiento hay que añadir su calificación como Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves, gracias a su gran proximidad con el embalse de Castrejón, un lugar de gran riqueza ornitológica. Un oasis de naturaleza y paz a más o menos una hora de la perfectamente conectada Madrid. Más cerca queda Toledo, tres decenas de kilómetros, con el Tajo guiando el paso.

Barrancas de Burujón en Toledo

Barrancas de Burujón en Toledo. | Shutterstock

Una antigua leyenda local narra un curioso origen ficticio para este espectacular paraje. Según esta historia, un gigante salió de la ciudad de Toledo tras hacer el torno del Tajo, que no es sino la península rodeada de agua que conforma la ciudad. Siguiendo el río, llegó a Castrejón. Allí, unas montañas rojizas frenaron sus pasos. Invocó al cielo y, echando mano de un gigantesco tridente, consiguió que los montes se abrieran permitiéndole seguir. Dicha herramienta explicaría, según la tradición, las marcas que todavía hoy pueden apreciarse en las paredes rocosas.



Dejando a un lado antiguos cuentos, existe una explicación más científica las formaciones toledanas. El paso del tiempo ha actuado como arquitecto natural formando un espacio único. Limita a un lado con el embalse de Castrejón, y al otro con un conjunto de paredes rocosas de tonalidad rojiza. La erosión del viento y el agua han trabajado sobre el terreno arcilloso y moldeable. Desde el Mioceno estos elementos han esculpido estas estructuras abarrancadas, las cárcavas, que transcurren paralelas. Una panorámica puede observarse desde la parte más elevada de las Barrancas de Burujón, el Pico del Cambrón, de 120 metros de altura.

Barrancas de Burujón en Toledo

Estrellas fugaces sobre los barrancos y el embalse. | Shutterstock

Senderismo y aves en las Barrancas de Burujón

En las Barrancas de Burujón, también denominadas Barrancas de Castrejón y Calaña, disfrutar del paisaje desde cualquiera de sus miradores es ya una actividad en sí misma. Pero todavía es mejor si el recorrido hasta las alturas se realiza siguiendo la Senda Ecológica de las Barrancas de Burujón. Una fácil caminata inaugurada en el año 2002, de aproximadamente un kilómetro.

Desde allí a pie, tras dos kilómetros por terrenos de labranza, aparece la primera parada. Se trata del mirador del Cambrón. Cabe mencionarse que se puede avanzar en coche, aunque lo mejor es saborear el camino, escuchando el trino de los pájaros y el silencio de los acantilados. Existen varias zonas de estacionamiento y de parada a lo largo de todo el trayecto, habilitado para personas con discapacidad y para niños. El último punto es el mirador de los Enebros. Un lugar ideal, con mesas y bancos, para reponer fuerzas durante la caminata, pues todavía falta la visita al embalse de Castrejón.

Barrancas de Burujón en Toledo

Estas formaciones recuerdan al Gran Cañón del Colorado por su color rojizo. | Shutterstock

Inaugurado en el año 1967, es lugar de peregrinación para los amantes de las aves. Es frecuente divisar garzas o grullas, instaladas en este hábitat privilegiado, en el que se alimentan y crían. De ahí que el área haya sido clasificada como ZEPA, al igual que otras inmediaciones de embalses. Aunque realmente, el espectáculo comienza antes. En las inmediaciones también pueden encontrarse búhos reales, perdices rojas o milanos reales, frecuentando extensiones de cultivo y campos de olivares. Este trayecto a pie también se presta para fotografiar la transformación de un paisaje que parece marciano, alumbrado por el cambio de luces y sombras.

Barrancas de Burujón en Toledo

Las Barrancas de Burujón son un gran destino fotográfico. | Shutterstock

Los interesantes alrededores de las Barrancas de Burujon

Es aconsejable reservar un tiempo para alejarse un poco de las Barrancas de Castrejón y admirarlas desde la distancia. No en vano, el oeste de la provincia toledana está repleta de atractivos. La Puebla de Montalbán ofrece una notable estampa con los arcos y balcones que decoran la plaza Mayor. Cabe resaltar que la localidad vio nacer a Fernando de Rojas y, por tanto, a sus Calisto y Melibea. La iglesia de Nuestra Señora de La Paz, el ayuntamiento o el palacio de los Duques de Osuna son protagonistas de este concurrido e irregular espacio.

Dejando atrás La Puebla, la CM-4009 conduce, en un trayecto de unos 30 minutos, hasta un lugar antiguo y misterioso, Santa María de Melque. Se trata de una de las construcciones conservada del período visigótico español, junto a Santa Lucía del Trampal o San Juan de Baños. Este conjunto monástico de los siglos VII-VIII, fue utilizado en un primer momento como lugar de culto, aunque los templarios le dieron aportes militares. Capillas, salas y arcos son tan solo una pequeña muestra de una belleza que se ha mantenido bastante inalterable a lo largo de los siglos, al igual que ocurre con el paisaje de las Barrancas de Burujón.

Panorámica de Toledo y el Tajo

Panorámica de Toledo. | Shutterstock

Recorriendo esta geografía es parada obligada la capital de la provincia, Toledo. Una ciudad monumental construida sobre capas de historia que se superponen, piedra a piedra, como las páginas de un libro. Conocida como la ciudad de las tres culturas, estas se adivinan paseando por sus calles y descubriendo lugares fascinantes como la Mezquita del Cristo de la Luz, la Sinagoga del Tránsito, o la catedral primada, una de las más bonitas de España. Además es posible dar un paseo por La Judería, seguir el rastro de los Reyes Católicos, visitar la casa de El Greco o conocer todas las posibilidades de turismo activo que ofrece.