Darse un paseo por Talatí de Dalt es apostar por la historia, y por eso es nuestro Rincón del Finde. Porque es conocer, y de algún modo recuperar, a los primeros pobladores de la bella isla de Menorca. Sobradamente conocida por sus rincones paradisíacos, por sus lugares más turísticos, resulta muy satisfactorio cambiar la perspectiva por unos días. Por un finde. Abandonar sus espectaculares playas para viajar lejos, mucho más lejos, hasta el siglo II a.C. Sí, tanto se debe retroceder si quiere descubrirse este poblado que fue el hogar de una civilización milenaria.

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Un poco de historia de Talatí de Dalt

Talatí de Dalt es uno de los poblados prehistóricos más importantes de Menorca. Hablando en plata: todo lo que queda de él son ruinas. Pero son unas ruinas muy bien conservadas que bien merecen una visita. Son restos que se han podido estudiar, de los que se han podido extraer conclusiones. Forman parte del conjunto de valiosas huellas que dejó la cultura talayótica en Menorca, también en Mallorca. Esta sociedad, que vivía al parecer sin someterse a jerarquías, fue la primera que se asentó en la isla. Es poco lo que se sabe de su modo de vida, pero su nombre viene dado por estas mismas huellas, por estas mismas ruinas. Los talayots, torres de vigilancia, es su construcción más representativa.

Poblado de Talatí de Dalt, en Menorca

Poblado de Talatí de Dalt, en Menorca | Shutterstock

Las dimensiones del Talatí de Dalt son medianas. En su momento de mayor actividad, llegaron a vivir en torno a un centenar de personas, que fueron ganaderos y agricultores. Aunque la cultura cayó, como cayeron otras civilizaciones, bajo el dominio del imperio romano, los talayóticos siguieron habitando la isla hasta época musulmana.

También en Menorca se encuentra el que está considerado el edificio en pie más antiguo de Europa: la Naveta des Tudons. Fueron los talayóticos quienes lo levantaron. No se cansaron de hacer historia.

Las claves de Talatí de Dalt

Taula de Talatí de Dalt

Taula de Talatí de Dalt | Shutterstock

Aunque el Talatí de Dalt no deja de ser un conjunto de ruinas, estas gozan de un estado de conservación envidiable. Eso ha permitido que puedan diferenciarse los diferentes espacios que componen el poblado. Es posible localizar, por tanto, varias de las viviendas que ocuparon sus pobladores y un tramo de algo parecido a una muralla. También un conjunto de cuevas naturales que fueron utilizadas, en los primeros años de vida de esta cultura, como lugares de enterramiento.

Se cree que estos edificios fueron construidos en torno al año 1300 a.C. Por los restos encontrados en diferentes excavaciones, se sabe que albergó vida durante mucho tiempo. La cerámica que se conserva del lugar nos remite a diferentes momentos de la historia, desde la Edad de Bronce hasta esa última etapa musulmana.

Pueden destacarse dos elementos sobre el resto. En primer lugar, un gran talayot central que sirve para hacerse una idea fidedigna de cómo eran estos edificios defensivos. En segundo lugar, un recinto conocido como taula, una de las construcciones más curiosas de esta época y territorio. Se trata de un espacio religioso, en este caso con forma de herradura, que coloca en su núcleo central lo que podría considerarse casi una escultura. Un bloque de piedra vertical, sobre el que se coloca otro horizontal, como si fuera una mesa. No en vano taula, en catalán, significa mesa. El de Talatí de Dalt es, además, especial, pues cuenta con otro bloque de piedra que se apoya sobre la base y que confiere a la figura un aspecto diferente. Es único en todo el mundo. Como el resto del poblado, se conserva como si el tiempo no pasara por él. Quién pudiera.

Rincones cercanos a Talatí de Dalt

Poblado Talatí de Dalt

Menorca está repleta de huellas talayóticas, como este poblado | Shutterstock

Este Rincón del Finde se encuentra a cuatro kilómetros de Mahón, la capital de la isla. Casi se siente que con esto está todo dicho, pues la ciudad es también un lugar de visita obligada. Tiene el que está considerado como uno de los mejores puertos naturales del mundo. También otros muchos lugares de gran interés turístico, como la Fortaleza de la Mola. Este fuerte puede presumir también de tener su espacio en un ranking de los mejores. Construido en el siglo XIX, es uno de los más interesantes de Europa.

En general, visitar Menorca es una sucesión de rincones cercanos que merece la pena visitar. En este caso, por continuar la ruta por la historia, puede visitarse también la Taula de Torrelisar, situada a apenas quince minutos en coche. O el poblado también talayótico de Torralba d’en Salort, cuya taula sorprenderá incluso aunque se hayan visto otras con anterioridad.

Muy cerca, cambiando totalmente de tercio, se encuentra el Parque Natural de S’Albufera des Grau. El más importante de la isla, se extiende más de 5.000 hectáreas. Un canto a la naturaleza y a la Biosfera menorquina.

Una cita con la más antigua historia, por eso es nuestro Rincón del Finde

Vista en la distancia de Talatí de Dalt

Vista en la distancia de Talatí de Dalt | Shutterstock

El poblado de Talatí de Dalt es nuestro Rincón del Finde porque visitándolo disfruta uno de una cita con la misma historia. Esa cultura talayótica, de la que se sabe poco, resulta cercana y comprensible cuando se pasea por su antiguo hogar. Cuando se descubren los lugares en los que cuidaban de sus familias tras abandonar este mundo. O cuando uno se detiene ante sus construcciones defensivas, pensadas para proteger también a quienes querían. Por eso es un Rincón del Finde: porque es historia. Y también, como cualquier otro rincón de Menorca, porque es inmensamente bello.

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