Cala Pregonda, la diferente, la que recomiendan los lugareños | El Rincón del Finde: A remojo 4

Si uno visita de nuevas un lugar, hay que escuchar a los lugareños. Al menos, en la medida de lo posible. Así que cuando se aterriza en Menorca y se traza un recorrido por esta bellísima isla, debe prestarse atención no solo a los rincones que, por una u otra razón, han copado las guías de viajes. Hay que escuchar, preguntar y hacer caso a los lugareños porque, al final, son esos lugareños quienes realmente conocen la tierra. Y buena parte de ellos señalan un rincón de Menorca, por encima de otros muchos, para remojarse. La cala Pregonda, que protagoniza estas líneas y la cuarta elección para refrescarse este verano.

Las claves de Cala Pregonda

Las aguas de Cala Pregonda son de un tono único

Las aguas de Cala Pregonda son de un tono único | Shutterstock

Cala Pregonda es una de las calas más recomendadas por todos los habitantes de Menorca. Quienes la han visitado mientras descubrían la isla también tienen claro que es una de las mejores, sino la mejor. Su paisaje único, tan diferente a los del sur de la isla, y sus aguas cristalinas componen una visita inolvidable que merece la pena afrontar. Y eso que llegar hasta este rincón no es sencillo.

Para ello, debe recorrerse un camino que parte de la playa Binimel·là y que ocupará unos 25 minutos. Media hora que, en realidad, seguramente se alargue. No por la dificultad del terreno: por su belleza. Las vistas espectaculares consiguen que lo que podría ser un problema termine siendo una bendición. Esta zona es una preciosidad que puede disfrutarse recibiendo los rayos de sol tumbado sobre la arena, pero también caminándola.

Los colores de Cala Pregonda

Los colores de Cala Pregonda | Shutterstock

Los islotes que la rodean la protegen de los vientos del norte, pero cuando la tramontana quiere supera cualquier barrera, provocando así que sus aguas se revuelvan e impidiendo un baño tranquilo. Con buen tiempo, en cualquier caso, el mar recibe al visitante con los brazos abiertos. Con aguas traslúcidas repletas de peces que se acercan sin miedo. La práctica del snorkel no solo es posible: casi debe ser una obligación, sobre todo para quien está iniciándose en ella. Se hace notar su pertenencia a la zona de protección de la Reserva Marina del norte de Menorca.

Y el entorno que rodea este fondo marino es, como ya se ha dicho, inigualable en toda la isla. El tono oscuro de su arena y de las paredes de los acantilados es único. Su riqueza geológica, así lo indican los expertos, es muy valiosa. Las arcillas dominan el lugar y por ello se han puesto de moda los baños de barro, pero es una práctica que, esta sí, debe evitarse. Erosiona la base de los acantilados, lo que puede poner en riesgo tanto a los visitantes como a la misma conservación de la zona.

Rincones cercanos a Cala Pregonda

Entorno de Cala Pregonda

El entorno es también fantástico | Shutterstock

Es una de las calas más bellas del norte de Menorca, así que en torno a ella se han planteado diferentes actividades. Por ejemplo, la misma cala puede abordarse desde el mar, con un paseo en barco que posibilita que sea observada desde otra perspectiva, en toda su inmensidad.

Cala Pregonda forma parte de la sexta etapa del llamado Camí de Cavalls, un sendero histórico que recorre el litoral de la isla. Se instauró en el siglo XIV y cuenta con 185 kilómetros que permiten recorrer buena parte de Menorca a pie, conociendo y por ello comprendiendo su pasado. Esta sexta etapa, que une la playa de Binimel·là con Els Alocs en unos 9 kilómetros, está considerada la más dura, pero también una de las más espectaculares.

Encontrándose como se encuentra al norte de la isla, alejada de lo que se considera la zona más turística, una visita a los alrededores de Cala Pregonda supone visitar la Menorca menos explotada turísticamente hablando. Es ideal para quien apueste por este tipo de viaje.

Colores únicos y tranquilidad menorquina, por eso es nuestro Rincón del Finde: A remojo

El sol juega también con los colores del lugar

El sol juega también con los colores del lugar | Shutterstock

Por los colores de sus aguas, de su arena y de los acantilados que rodean todo esto, que adquieren aún más nuevos y diferentes tonos al atardecer. También por el entorno, porque la naturaleza conseguirá que el viajero se sienta absolutamente cómodo entre su autenticidad. Porque apetece un baño y también disfrutar del sol, con la precaución adecuada, y pasear por ese Camí de Cavalls tan histórico como la misma Menorca.

Anterior capítulo pequeño

Siguiente capítulo pequeño