El Tren de Sóller es una de las principales atracciones turísticas de Mallorca, un ferrocarril de madera que conecta Palma con Sóller. El proyecto de su construcción se inició a principios de la centuria pasada, inaugurándose oficialmente en el año 1912. En la actualidad, es una de las pocas vías ferroviarias privadas de España y que cuenta con un gran interés turístico. Destaca por utilizar la maquinaria de principios del siglo XX.

La línea ferroviaria cuenta con un origen e historia curiosa y muy arraigada a la zona. Además, tiene un gran protagonismo en la historia de los ferrocarriles de España. Amén de utilizar aún su maquinaria original, su cambio de línea utilitaria a turística es una buena muestra de adaptación al presente de servicios de transporte ya desfasados.

Origen del Tren de Sóller

A principios del siglo XX, la ciudad de Sóller se encontraba aislada del resto de la isla debido al entorno montañoso de la zona. El principal escollo era la Sierra de Alfabia. Esto impedía su desarrollo, por la dificultad para transportar mercancías y viajeros hasta el puerto de la ciudad de Palma. No era algo raro, lo mismo ocurrió en aldeas de los Ancares como Piornedo o en pueblos de los Pirineos como Os de Civis.

Tren de Sóller

Tres de Sóller. | Shutterstock

Para llegar hasta allí era necesario atravesar con carros tirados por mulas un complejo camino marcado por los desniveles y las estrecheces. Durante años, el diputado provincial de Sóller, Jerónimo Estades, solicitó implementar un sistema ferroviario para agilizar la ruta. Sin embargo, se descartó el proyecto por su elevado coste.

En 1903, un industrial influyente de la ciudad volvió a proponer la construcción de las vías ferroviarias, esta vez un carril directo de Palma a Sóller. Asimismo, contaría con un túnel que atravesaría la Sierra de Tramuntana. Al principio la idea no se llevó a cabo, pero de nuevo Jerónimo Estades se hizo cargo del asunto. Lo propuso de forma pública en el ayuntamiento de Sóller en 1904 y recibió el apoyo de todos los habitantes.

La gran vía ferroviaria

La construcción del ferrocarril fue encargada al contratista Luis Bovio, quien compró una pequeña locomotora a los Ferrocarriles de Mallorca para ello. Tal máquina fue utilizada años antes como tractor de maniobras en el puerto de Palma. Curiosamente, el vehículo recibió el nombre de María Luisa en honor a sus hijas.

Tren de Soller

Diferentes direcciones en la antigua estación de Sóller. | Shutterstock

En 1907 se iniciaron las obras, tanto en Palma como en Sóller. Tardaron un año en llegar a la zona más complicada de la ruta: la sierra de Alfabia. Tras excavar numerosas trincheras y túneles, la locomotora María Luisa atravesó la sierra y llegó al mirador de Pujol de Banya. En septiembre de 1908 el primer tren de obras consiguió llegar a Sóller desde Palma.

La inauguración se realizó en 1912 con dos locomotoras, Sóller y Palma. La tercera estaba aún pendiente de homologación, llamada Bunyola. Un año más tarde, se agregó una cuarta locomotora con el nombre de Son Sardina. Años después, la vía ferroviaria también fue utilizada por el Tranvía de Sóller. Fue en 1929 cuando se inauguró la tracción eléctrica en toda la vía, realizándose los primeros servicios turísticos.

Uso histórico del tren de Sóller y su declive

Auténtica revolución el tren de Sóller

El Tren de Sóller fue una auténtica revolución para sus habitantes. | Shutterstock

El trayecto del tren de Sóller tenía una duración de una hora. Esto fue una auténtica revolución para los habitantes, ya que  podían desplazarse a la capital en un corto espacio de tiempo. Supuso el medio de transporte perfecto para agilizar las comunicaciones entre ambas partes, dejando atrás el sinuoso y largo camino a carro de años atrás. Además de su gran utilidad para llevar mercancías y pasajeros, era un punto de conexión entre el corazón de la Sierra de Tramuntana y el resto del mundo. Es decir, tuvo un importante uso para la correspondencia, pues se agilizó de manera extraordinaria el envío de cartas.

 

Antigua estación de Sóller

Antigua estación de Sóller. | Shutterstock

Una de las curiosidades del uso del tren es que en el año 1912 la empresa de Correos y Telégrafos instaló buzones en algunos de los vagones. De esta manera, las personas podían aprovechar sus viajes para entregar la correspondencia. Es más, en 1915 el último vagón fue utilizado de forma exclusiva para la entrega de paquetes y cartas. Correos estuvo operando en el tren de Sóller hasta 1991, año en el que suprimió el correo ambulante en toda España.

Con la llegada de nuevas infraestructuras para el transporte en la isla de Mallorca, el tren comenzó a caer en desuso. Los camiones sustituyeron poco a poco a este ferrocarril. En 1994 fue cuando dejó de funcionar oficialmente de manera diaria y en 1997 dejo de utilizarse por completo. Autobuses y coches dejaron obsoleto al tren de Sóller.

Un viaje en el tiempo por la Sierra de Tramuntana

El tren de Sóller atraviesa la Serra de Tramuntana

El Tren de Sóller atraviesa la Serra de Tramuntana. | Shutterstock

A comienzos del siglo XXI, un grupo de empresarios locales compró el tren para hacer un uso turístico del ferrocarril. Así aprovecharían el escenario vacacional de la costa y el paseo rural de la zona. Esto hizo que no cayese en completo desuso y evitó también el cierre de numerosos negocios. Tras mejorar sus infraestructuras para el uso de visitantes y llegar a acuerdos con varios touroperadores, el tren de Sóller hoy se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de la zona.

Esto se debe principalmente a dos motivos. Por un lado, se trata de un encantador tranvía cargado de historia. Por otro, quedan los espectaculares paisajes del recorrido. Es conocido además por seguir utilizando la maquinaria originaria del siglo XX. Recientemente ha sido incluido en la Federación Europea de Ferrocarriles Históricos y Turísticos o FEDECRAIL.

Tren de Sóller

El Tren de Sóller hoy es usado como atracción turística. | Shutterstock

Desde el vetusto tren es posible adquirir una nueva perspectiva de la Sierra de Tramuntana. No en vano, esta fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, gracias a hitos como Gorg Blau o los torrentes de Pareis. Así, el ferrocarril se convierte en un auténtico monumento sobre ruedas. Un vivo recuerdo de la importancia que tuvo en la zona esta infraestructura, con un gran interés histórico gracias a su curioso origen. Un plan perfecto para conocer Mallorca y recorrer sus montañas más famosas.