Palma de Mallorca

Animada ciudad ecléctica

Palma de Mallorca es la capital de la isla y se sitúa en la bahía homónima. Su situación geográfica y su riqueza la convirtieron en objeto de disputa a lo largo de la historia. Su pasado es una fusión de culturas. Se trata de una completísima ciudad animada durante todo el año y con toda clase de atractivos.

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Palma de Mallorca es una de las ciudades del mundo con una mayor variedad de atractivos de los que disfrutar durante todo el año. Sus lugares de interés y espacios artísticos dan para pasarse dos días de escapada de un lugar a otro; en nuestro apartado Que ver en Palma de Mallorca detallamos los más importantes. Las posibilidades de excursiones son también muy numerosas; hay infinidad de lugares de senderismo en el parque natural de Serra Tramontana, donde se encuentran lugares encantadores como el Torrente de Pareis y numerosas localidades de gran interés, como Soller, Deià y Valldemosa. En tanto que al sudoeste se encuentra el conocido pueblo de Andratx. Para entender la interesante gastronomía local y elegir entre su variadísima hotelería, sugerimos nuestra página Dormir y Comer en Palma de Mallorca.

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Se cree que el primer poblado de la zona que hoy conocemos como Palma de Mallorca era un asentamiento talayótico, cultura propia de las Islas Baleares. Posteriormente, fue invadido por los romanos bajo el mando del cónsul Quintus Caecilius Metellus que, en el año 123 a. C., fundó la ciudad con el nombre de Palma. Los restos de este núcleo romano se encuentran bajo el actual barrio de La Seu, la catedral. La muralla que rodeaba todo el perímetro de la villa resistió la posterior ocupación de vándalos y bizantinos tras la caída del Imperio Romano de Occidente. Después, los bizantinos mantendrían Palma bajo su control durante unos tres siglos.

Con la conquista islámica del año 902, Palma de Mallorca fue bautizada como Medina Mayurqa. De este periodo de dominación árabe se conservan numerosos vestigios, como el Palacio Real de la Almudaina, los baños y la ciudad islámica, sepultada bajo la actual.

Tras haber sido asaltada y saqueada por catalanes y pisanos, fue conquistada en 1229 por el rey Jaime I de Aragón, que la denominó Ciutat de Mallorca. Para borrar las huellas de la cultura y la religión musulmana, se construyó sobre la mezquita un templo dedicado a Santa María, la hoy grandiosa Catedral de Palma.

El crecimiento económico y comercial que se fue gestando a partir de entonces sufrió algún que otro traspié cuando los campesinos mallorquines comenzaron a sublevarse a partir del año 1451, o cuando la rebelión de las Germanías llegó a su punto álgido entre 1521 y 1523. Esto acabó provocando un período de decadencia en la ciudad. Unos años más tarde, en 1562, se sustituyó la antigua muralla medieval por otra capaz de resistir el bombardeo de los piratas otomanos que atacaban habitualmente el archipiélago.

Cuando Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta en 1715, la villa recuperó el topónimo romano de Palma; se prohibió el uso del catalán y el régimen de gobierno del municipio se separó del que tenía el resto de la isla.

foto antigua palma mallorca
La Lonja y el Consulado del mar

En este mismo siglo XVIII, Carlos III liberalizó el comercio con América, por lo que la actividad comercial y portuaria volvió a crecer activamente.

En 1835 se demolieron conventos e iglesias debido al movimiento liberal. Con el crecimiento demográfico tuvieron que crearse barrios más allá de las murallas y empezaron a demolerse sus muros. La saturación urbanística de la ciudad se redujo con el ensanche, marcado por las avenidas que ocupan la línea del recinto de las murallas. Desde los años cincuenta, el crecimiento demográfico no ha parado de aumentar y, con él, la ampliación del área urbanizada de la ciudad y la creación de nuevos barrios.

Desde hace varias décadas es el lugar de veraneo de la Familia Real española, lo que atrae a la ciudad a numerosas personalidades españolas y extranjeras, así como a la prensa del corazón.

Palma de Mallorca se levanta al lado del mar, tras las murallas dieciochescas que ahuyentaron a piratas y corsarios. Es una ciudad que cuenta con más de 700 calles y numerosísimos monumentos religiosos y civiles que merecen la pena visitar, incluidos sus hermosos patios, internacionalmente famosos. Una ciudad caracterizada por el eclecticismo tanto en su pasado histórico, como en su bagaje monumental y cultural. Una ciudad dedicada al mar, con su puerto y su famoso Club de Mar. Una ciudad convertida en destino vacacional cada vez de más turistas, tanto nacionales como internacionales.

De todos los edificios de Palma, los mejores símbolos monumentales de su pasado son la Catedral y el Palacio Real de La Almudaina. La catedral es su principal edificio religioso, un señorial templo instalado a las orillas de la bahía y del puerto pesquero. Popularmente se conoce como “La Seu” y desde 1931 es Monumento Histórico-Artístico. Es un edificio de estilo gótico levantino, que se caracteriza por no seguir los modelos clásicos franceses, sino por usar una planta de salón al estilo alemán, estrictamente basilical, con tres naves, sin girola ni crucero. El templo se empezó a construir en 1229 (cuando Jaime I conquistó la isla) sobre la mezquita musulmana y se dedicó a Santa María. Fue consagrado por Jaime III en 1346 aunque continuaría siendo reformado aún siglos después, como por ejemplo en 1904, cuando intervino en ella el célebre arquitecto modernista Antonio Gaudí, que realizó entre otras cosas el singular baldaquino de hierro forjado que se guarda en su interior. La catedral de Palma tiene la mayor nave central de todos los templos góticos europeos, con sus 121 metros de largo y 55 de ancho. Tiene tres capillas paralelas en la cabecera y numerosas capillas laterales entre los contrafuertes. Destaca también por contar con el mayor rosetón gótico del mundo, conocido como el “Ojo del Gótico” (13,8 metros de diámetro y casi 150 metros cuadrados). Así mismo, es muy interesante la Portada del Mirador, con su ornamentación a base de motivos geométricos y vegetales. Pero si por algo se ha hecho famosa en los últimos tiempos es por la intervención que ha hecho el artista Miquel Barcelò en la Capilla del Santísimo, en la que ha reinterpretado el milagro de los panes y los peces con su particular lenguaje y una técnica mixta mezcla de pintura y cerámica.

El Palacio de La Almudaina compone junto con la catedral la vista más característica de Palma desde el mar. Se alzó sobre los cimientos de un castro romano, una fortaleza bizantina y un alcázar musulmán. Ese imponente alcázar fue reedificado por Jaime II en 1309 y fue sede del próspero reino mallorquín. Alrededor del siglo XVIII sufrió un período de abandono y estuvo a punto de desaparecer. Afortunadamente fue rehabilitado en los últimos años y desde junio de 1931 ha sido protegido como Bien de Interés Cultural. En la fachada norte, con muros de piedra de época califal, se ubica el Portal Mayor, por donde se accede al interior del conjunto. Rodeado de una robusta muralla con sus torres, el interior consta de un patio de armas desde el que se distribuyen las diferentes partes: el Salón Mayor y la Bodega Real, el Palacio del Rey, los Baños musulmanes, el patio del Brollador, el Palacio de la Reina, la Capilla de Santa Ana y la Torre del Ángel, la más alta del conjunto, que debe su nombre a la escultura que la remata. Todo lo que fue en un pasado alcazaba y palacio real es ahora museo y residencia oficial de la Casa Real.

Desde el Palacio de la Almudaina y la Plaza del Almirante Moreno podemos cruzar primero hacia el otro lado de la Avenida Antonio Maura para pasear por los barrios populares de Sant Joan y del Puig de San Pere, de trazado estrellado de origen árabe. Nuestra primera parada obligada será en el Edificio de Sa Llotja (La Lonja), situada en el cercano Paseo Sagrera. La antigua lonja de mercaderes es una obra maestra del gótico tardío realizada en el siglo XV por el arquitecto Guillem Sagrera. Es un singular espacio rectangular en el que sorprende especialmente su interior, con suelo negro del que emergen seis columnas helicoidales que culminan abriéndose hacia los nervios de la espectacular bóveda de crucería. Cuatro torres octogonales en los extremos, diez torres menores que actúan como contrafuertes, ocho ventanales y la decoración de gárgolas y estatuas caracterizan su aspecto exterior y, en su puerta de entrada llama la atención el Ángel de la Mercadería, personaje que observaba los regateos de la compra-venta. En la actualidad es sede de exposiciones temporales.

Muy próximo a ella se erige el Consulado del Mar, un bello edificio renacentista que alberga hoy la sede del gobierno balear.

Siguiendo el Paseo Sagrera se lleva al Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Es Baluard, que contiene obras de artistas tan internacionales como Cézanne, Gauguin, Picasso, Magritte, Tàpies, Kiefer, Schnabel o Barceló, entre otros. En Palma se puede disfrutar además de otros museos y fundaciones. Así, sobresalen entre otros muchos los siguientes: la Fundació Pilar i Joan Miró, creada con obras donadas por el propio artista procedentes de los cuatro talleres que poseía en Mallorca; la Fundación Bartolomé March, el Museo Militar Castillo de San Carlos, el Museu dels Molins, el Museo de Arte Español Contemporáneo de la colección Juan March o el Aquarium.

A continuación podemos dirigirnos hacia el Paseo del Born, una de las principales arterias que ver en Palma de Mallorca, levantada sobre el cauce de un antiguo torrente y que aún separa el casco histórico de los barrios marineros y populares. Una vez alcanzada la Plaza del Rey Juan Carlos podemos dirigirnos hacia la Fundación la Caixa por la Calle Unión. La Fundación se halla alojada en el antiguo edificio del Gran Hotel, construcción precursora del turismo de la isla diseñada por Lluìs Doménech i Montaner en estilo modernista. Acoge una interesante exposición permanente con obras del pintor Anglada Camarasa, además de organizar periódicamente exposiciones temporales.

catedral palma mallorca
Catedral de Palma de Mallorca

A continuación llegaremos a la Plaza Mayor, que se sitúa en el centro de Palma. Esta plaza, de fuerte inspiración modernista, fue sede de la Inquisición hasta 1823, tiene planta rectangular y perímetro porticado sobre el que se alzan edificios de varios pisos, como el Can Forteza-Rey, un espectacular inmueble modernista de profusa decoración entre la que destaca la cara monstruosa flanqueada por dos dragones que se sitúa en el segundo piso.

Cerca de la Plaza Mayor, en el centro histórico de la ciudad se encuentra la Iglesia de Santa Eulalia, la primera construcción cristiana levantada en Palma, que llama la atención por su gran campanario de capitel puntiagudo. El interior del templo consta de tres naves, un altar mayor de estilo barroco y una girola con siete capillas. A un lado de esta iglesia se alza el Ayuntamiento o Cort de Palma (1649-1680), que preside la vida política local con su fachada barroca con elementos manieristas y su reloj conocido popularmente como “en Figuera”. En su interior se puede visitar la Sala de Plenos, en cuyos muros penden los retratos de los palmesanos más ilustres.

Volviendo hacia la zona de la catedral y el Palacio de La Almudiana podemos recorrer el entramado de calles que surgen a la vera de la catedral, donde se alzan entre otros edificios el Palacio Episcopal y el Museu de Mallorca, que ocupa la antigua Ca la Gran Cristiana. Desde aquí nos podemos adentrar en el Antiguo Barrio Judío y en Sa Calatrava para visitar los Baños Árabes (s. X), casi el único resto visible de la presencia árabe en la ciudad junto con el Arco de la primitiva atarazana de la alcazaba en los actuales Jardines de S’Hort del Rei; la Iglesia de Santa Clara, adscrita a un monasterio de clausura; la Iglesia de Montisió, en pleno corazón del Call o barrio judío, templo barroco que se asienta sobre una antigua sinagoga; y el Convento de San Francisco, compuesto por la iglesia, declarada Monumento Histórico, que resguarda la tumba de Ramón Llul en una de sus capillas, y un magnífico claustro gótico que hoy acoge conciertos.

Situado a unos tres kilómetros del centro histórico, merece la pena acercarse al Castillo de Bellver. Su nombre significa “buena vista” y esto es debido a la hermosa panorámica que se divisa desde sus miradores. Es el único castillo medieval redondo de España y el primero en ser construido en Europa de los tres que se conservan de estas características en todo el continente. Responde a una arquitectura defensiva y de apariencia exterior muy austera. De las cuatro torres que tiene el castillo, la más famosa es la del Homenaje, con sus 33,37 metros de altura, que alberga en su interior un calabozo que fue usado como mazmorra. En la Guerra de Independencia, el Castillo de Bellver sirvió para alojar a los prisioneros de guerra franceses y por eso sus paredes están llenas de las marcas que hacían los presos durante su cautiverio. El uso como prisión se extendió hasta el siglo XX. Entre los reclusos más ilustres destaca Gaspar Melchor de Jovellanos.

Por último, y tras esta intensa visita, no estaría de más tomarnos un tiempo para descansar relajadamente sobre la fina arena blanca de la Playa de Palma, o incluso darnos un baño en sus aguas transparentes.

Imprescindibles

Dónde dormir en Palma de Mallorca
Ayuntamiento de Palma de Majorque
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Castillo de Bellver

Datos prácticos

Coordenadas

39° 34′ 0″ N, 2° 39′ 0″ E

Distancias

Aeropuerto de Son San Joan 8 km, Sóller 24 km, Manacor 53 km,
Pollença 60 km

Aparcamiento

Público subterráneo en la calle Manacor con 534 plazas y aparcamientos en el Passeig de Mallorca entre otras calles

Altitud

0-13 m

Habitantes

398 162 (2013)

Patronales de Sant Sebastián (20 de enero), Fiesta del Estandarte (31 de diciembre, en conmemoración de la conquista de la ciudad por Jaime I), Sant Antoni (17 de enero), Semana Santa, Virgen de la Salud (8 de septiembre), San Juan (24 de junio)

Durante el verano, Cançons de la Mediterrànea (festejos en barriadas), Conciertos de música clásica en el Castillo de Bellver, Cinema a la fresca en el Parc de la Mar

Ensaimadas en Ca’n Pomar, Forn Reina Maria Cristina, Forn des Teatre, Forn d’es Pont, Forn del Santo Cristo. Joyería La Cruz Mallorquina, Isabel Guarch. Bordados, cestería.

En Navidad se venden pastorets de barro, pintados a mano para los nacimientos

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