Biniaraix

El pueblo integrado en su barranco

Biniaraix es una pequeña localidad mallorquina situada a unos dos kilómetros de Sóller. La villa se encuentra sobre una elevación notable, bajo las montañas del Valle de Sóller y está dividida entre dos municipios, Sóller y Fornalutx. Se caracteriza por paisajes verdes todo el año y extensos huertos de naranjos, famosos en toda la isla.

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Debido a su reducido tamaño no hay mucho que ver en Biniaraix; su recorrido ocupa una o dos horas, pudiendo dedicarse el resto del día a hacer una excursión a pie por el espectacular Barranco de Biniaraix ubicado dentro de la Sierra de Tramuntana. También recomendamos hacer una excursión a los pueblos de los alrededores como Sóller, Valldemossa o Deià. Quien se plantee un plan de varios días puede ir por la Ma-11 hacia la turística Palma de Mallorca y completar allí la escapada. Para conocer todo lo relacionado con la gastronomía local y alojamientos de los alrededores ofrecemos en nuestra página Dormir y Comer en Biniaraix.

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La presencia de cuevas de enterramiento próximas a la comarca demuestra que las primeras ocupaciones humanas de este territorio se remontan a la prehistoria.

El actual núcleo tiene su origen en una alquería (pequeña comunidad rural) islámica llamada Beniaraix, que pasó a estar bajo dominio real aragonés después de la conquista de 1229. En el siglo XIII, ya en época cristiana, fueron construyéndose más casas alrededor de la alquería y dos almazaras (construcciones para hacer aceite y preparar las aceitunas producidas por los olivos de la villa), una plaza y cuatro caminos que comunicaban con Sóller y con las alquerías de Binibassí, Fornalutx y Alofre. A lo largo de siglo XVI, la población aumentó tanto que se construyó un primer templo, rehecho totalmente en el siglo XVII.

Biniaraix ntigua fotografia
Biniaraix en un antigua fotografía

La principal actividad económica de Biniaraix fue la agricultura, principalmente de huerta, viña y olivo. En el siglo XVIII, la huerta ganó terreno con la exportación de cítricos y hortalizas a Europa, desplazando al olivar a la montaña, donde todavía permanecen árboles centenarios. Este comercio europeo propició una fuerte inmigración al sur de Francia.

La dependencia de las actividades agrícolas produjo un estancamiento urbanístico del pueblo que permitió la conservación de un espacio urbano homogéneo, con pocas construcciones que rompan la tipología tradicional de su conjunto.

La pequeña aldea de Biniaraix fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por el Consell Insular de Mallorca, en la categoría de conjunto histórico. Este es un pequeño núcleo urbano de trazado irregular que se adapta al terreno, de calles estrechas y empinadas, la mayoría de ellas peatonales y empedradas. Otro aspecto que hay que destacar son algunas casas, muestra de la arquitectura tradicional mallorquina de la Sierra de Tramuntana, con sus tejas pintadas en las cornisas, fruto de antiguas supersticiones. Éstas se pueden ver en las viviendas situadas frente la Iglesia y la Plaza de la Concepción.

La Iglesia de la Inmaculada Concepción está situada en la plaza del mismo nombre y muestra evidentes signos de deterioro, como múltiples grietas y un visible desgaste del tejado, que sus vecinos han denunciado con asiduidad. Es un edificio construido entre los siglos XVI y XVII, reconocible por su inconfundible torre blanca del campanario, rematada con los característicos baldosines, también de color blanco. En su fachada, llama la atención el reloj de sol.

barranco biniaraix
barrancobiniaraix

Al final de la Calle de Sant Josep, se encuentran los lavaderos donde las mujeres de Biniaraix hacían la colada. Éste es el punto de partida para acceder al Barranco de Biniaraix, el principal atractivo de la localidad, uno de los paisajes más impresionantes de Mallorca y una de las excursiones a pie más espectaculares que se pueden realizar por los antiguos caminos empedrados de la Sierra de Tramuntana. La excursión es larga y se tarda unas cinco horas en realizar todo el recorrido, pero si caminamos algo más de una hora llegaremos hasta la cima (1091 m), desde donde ya se puede apreciar todo su encanto: bancales y otras construcciones de piedra seca (piedra unida sin cemento o argamasa); olivos centenarios (cada día más abandonados) y otras especies vegetales; ovejas y burros; los torrentes del Ofre y de Es Verger conforman un espacio natural extraordinariamente atractivo. Excepto el camino, recientemente restaurado por el Consell de Mallorca y que es de titularidad pública, las fincas del barranco pertenecen a propietarios privados. Uno de los dueños de una de las pequeñas fincas, el ecologista del Gobierno de Mallorca Antoni Font, publicó una web donde describe los valores paisajísticos y medioambientales de este espacio, al igual que habla de las necesidades de recuperación que continúa teniendo el lugar.

Datos prácticos

Coordenadas

39° 46′ 16″ N, 2° 44′ 6″

Distancias

Sóller 2 km, Palma de Mallorca 31 km, Pollença 51 km, Manacor 68 km

Aparcamiento

Sin dificultad en los alrededores del pueblo

Altitud

94 m

Habitantes

499 (2011)

Patronales (15 de agosto)

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