La Orden del Temple fue fundada en torno al año 1118 para rescatar Jerusalén de la ocupación turca y proteger a los fieles. Los templarios tuvieron una gran importancia en la Península Ibérica, sobre todo en el norte, en la Corona de Aragón. Aunque en estas zonas es donde vivieron una situación más privilegiada, en Mallorca también tuvieron una fuerte presencia. La historia que dejaron es inmensa, así lo demuestran los numerosos castillos, ermitas o iglesias repartidas por todo el país. En Mallorca es posible encontrar muchos de estos lugares, dónde aún sigue vivo su legado. Trazamos un recorrido por las huellas de la Orden del Temple en la isla, donde se condensa gran parte de los mitos y leyendas de estos caballeros en las Islas Baleares.

La llegada de los templarios a Mallorca

Castillo templario de Monzón

Castillo templario de Monzón. | Shutterstock

Los templarios en Mallorca están fuertemente vinculados con la conquista de Jaime I, el monarca más importante en la historia de la isla. Fue educado por la Orden del Temple. El padre del monarca falleció cuando él era niño y heredó el trono a la Corona de Aragón. Quedó a cargo de Guillem de Montrodón, maestro de la Orden en el Castillo de Monzón.

Los inicios de Jaime I fueron complicados debido a las dudas que tenían los nobles sobre su capacidad de reinar, dada su edad. Él puso empeño en disipar esos conflictos y se propuso mejorar la economía del Reino para demostrarlo. Para ello, decidió conquistar Mallorca, y posteriormente repartió el territorio entre los nobles que lo acompañaron en la conquista, según cuenta el Libre del Repartiment. Este libro se conserva en el Archivo del reino de Mallorca.

El Temple participó en la conquista de Mallorca por la lucha cristiana, haciendo frente a la resistencia musulmana en la isla; fueron hasta 300 combatientes de la Orden del Temple. Según el Libre del Repartient, algunos enclaves también correspondieron al Temple, en los cuales quedan algunos vestigios que permiten ver el paso de los templarios en Mallorca.

Pollença, la ciudad con mayor legado de los templarios

Monte de El Calvario en Pollença, Mallorca

Monte de El Calvario en Pollença, Mallorca | Shutterstock

La ciudad de Pollença conserva numerosos testimonios de los templarios, un lugar perfecto para comenzar la ruta por el legado de la Orden en Mallorca. Entre ellos, destaca la casa donde vivió el lugarteniente de los templarios en la isla, ubicada entre las calles del Temple y Colón, aunque algo transformada en la actualidad. También fueron casas templarias la Casa de S’Ombra y la de S’Aigua.

Todo ese arrabal perteneció a los caballeros de la Cruz Paté. A poca distancia de esta zona residencial se encuentra la iglesia de Santa María dels Ángels, que fue el antiguo convento templario de la ciudad. Pero en especial cabe mencionar el monte El Calvario, enclavado en Puig del Temple, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Los 365 escalones para subir a la cima representan, según la historia cristiana, el Calvario que sufrió Jesús cuando fue crucificado.

Los templarios fueron los primeros propietarios del monte, tras recibir las tierras por la ayuda a la conquista de Mallorca. Fue utilizado como lugar de ejecución de los delincuentes, en la cima más alta se encuentra el fúnebre aparto, conocido como “Les Forques”, utilizado por los templarios como señal de poder y muy temido en la época por los habitantes.

Además, en el camino hacia el Castell del Rei es posible encontrar vestigios de la Orden. Esta zona, conocida como la huerta de Polleça, perteneció a los templarios. Hoy en día aún se conservan los molinos de agua, la fuente de L’Algaret y las norias utilizadas en la época. De hecho, los templarios contribuyeron a la construcción de los primeros molinos movidos por energía eólica, utilizados para obtener harina.

La Orden de la Temple en Alcudia

Los templarios estuvieron presentes en Alcudia, Mallorca

Los templarios estuvieron presentes en Alcudia, Mallorca | Shutterstock

Alcudia es considerado uno de los pueblos más bonitos de Mallorca gracias a sus playas y, sobre todo, por su patrimonio cultural e histórico. Es un lugar repleto de historia con restos de distintas civilizaciones. Con la conquista de Jaime I quedó en manos de los templarios, y podemos encontrar aún vestigios de la presencia de la Orden.

La Ermita de Santa Ana es ejemplo de ello, fuertemente relacionada con los templarios, construida durante la época de la conquista. Otro legado de la Orden es la Cova de Sant Marti, que en su interior alberga dos altares dedicados a San Jorge, santo muy venerado por los templarios. Además, en sus muros contiene símbolos que fueron realizados por monjes de la Temple.

Palma de Mallorca, una capital con claros vestigios templarios

Basílica de Sant Francesc, Palma de Mallorca

Basílica de Sant Francesc, Palma de Mallorca | Shutterstock

En la capital de la isla es posible encontrar algunas huellas de los templarios y enclaves relacionados con ellos, también con la Orden de Calatrava y con la Orden de San Juan de Malta. En las afueras de la ciudad se encuentra el Monasterio de Sant Bernat de la Real, donde se situó el campamento de templarios y nobles para la conquista de Mallorca junto con Jaime I; para el asedio a Medina Mayurqa, nombre de Palma de Mallorca durante el mandato de los musulmanes. En especial destacan las Torres de Gumara, conocidas como las Torres del Temple, ubicadas en pleno centro de la ciudad. En la antigüedad formaban parte de la fortificación, de la cual solo se conservan las torres y una iglesia.

Estas torres eran el lugar donde los templarios custodiaban el botín incautado a los musulmanes durante la conquista. Además, era la sede del Archivo Real donde se guardaban los documentos de la Cancillería Real, entre ellos, el importante Libre del Repartiment, donde es posible leer parte de la historia de la Orden en la isla.

En la basílica de Sant Francesc se encuentra la tumba de Ramón Llull, un franciscano con gran amistad con el Temple. Además, es posible admirar las obras de los canteros templarios en algunas de las figuras de la bóveda principal.

Estos son algunos de los lugares de Mallorca más característicos para poder disfrutar del legado de los templarios en la isla, castillos, iglesias y fortalezas cargados de mitos y leyendas sobre la Orden del Temple. Si quieres seguir conociendo más enclaves, aunque con menor vestigios, puedes visitar el monasterio de Lluc, en la sierra de Tramontana, donado a los templarios como alquería, donde se encuentra la imagen de la Virgen Negra, de gran importancia en la Temple. Un recorrido idóneo para conocer las huellas que estos caballeros templarios dejaron en la isla hasta su disolución.