La pequeña isla de Espalmador, o s’illa de s’Espalmador, justo al norte de la isla de Formentera, es un rincón muy poco conocido de España, pero sin duda uno de los mejores paraísos de aguas cristalinas del Mediterráneo. Este delicioso lugar no cuenta ni con chiringuitos ni con edificación alguna, pero transporta a sus visitantes a un auténtico nirvana, una suerte de apéndice que constituye el último reducto virgen.

El encanto de Espalmador

Es Trucadors

Es Trucadors | Shutterstock

En el norte de Formentera, una increíble lengua de arena se estira y deja paso a playas a ambos lados. La de Levante, la de Cavall y la de Illetes, escogida una de las mejores del mundo. Es justo desde esta última desde donde es posible disfrutar de una de las mejores vistas de Espalmador. Más allá se esconde un camino tan secreto que solo se deja ver cuando la marea se encuentra en su momento más bajo. Recibe el nombre de es Trucadors y es la senda que une Formentera a la isla de Espalmador.

Por supuesto, una ruta nada recomendable para recorrer a nado o a pie debido a las fuertes corrientes. Con solo 137 hectáreas esta isla exclusiva y de propiedad privada forma parte del Parque Natural de Ses Salines. El nombre de s’Espalmador proviene de la acción espalmar, es decir, realizar el mantenimiento de las embarcaciones.

Una historia llena de aventuras

Panorámica de Espalmador

Panorámica de Espalmador | Shutterstock

Los restos más antiguos encontrados en el lugar, aunque no han sido excavados aun, delatan la existencia de un asentamiento púnico datado sobre los siglos III y I AC. También se ha detectado un yacimiento al norte que podrían ser los restos de una antigua villa romana. La Torre de Sa Guardiola, punto más alto del lugar, vigilaba a los corsarios que pretendían dominar el estrecho entre Ibiza y Formentera.

Presumiblemente durante los siglos XVI y XVII, con una Formentera despoblada, la zona fue objeto de cruentos episodios bélicos entre piratas y ibicencos. Mas tarde se empezaron a aprovechar los recursos de Espalmador, como la pesca y la extracción de marés, utilizada para la construcción de edificios. Ya durante el siglo XX fue un punto clave para el contrabando. En el norte también es posible visitar una casa de payés tradicional, Can Vidal, que ha sido habitada desde el siglo XIX por mayorales. Actualmente, la isla se encuentra en manos privadas, las de una familia de Luxemburgo que compraron en el año 2018 Espalmador a la familia Cinnamond, que la poseía desde 1932. Esta noticia tuvo una cierta repercusión y periódicos como The Guardian publicó este hecho en su edición digital.

Una visita inolvidable

Playa s’Alga

Playa s’Alga | Shutterstock

Su costa repleta de acantilados y un bosquecillo de salinas son solo algunos de los encantos que convierten en imprescindible este destino para los amantes de la naturaleza. La isla cuenta con tres playas, la de Sa Torreta, Cala Bosch y s’Alga con su característica forma de media luna.

Los atolones dispuestos en forma anular como si de un ramillete se tratara, como la Illa de Castelví, Illa de s’Alga, Illa de sa Torreta o Illa des Porcs con su simbólico faro de En Pou, completan un conjunto que nada tiene que envidiar a los paisajes caribeños. Cabe destacar que la mayor parte de las playas de la isla son nudistas y de aguas color turquesa. Los amantes del buceo podrán disfrutar de la pradera oceánica más grande del Mediterráneo y declarada Patrimonio de la Humanidad.

Una riqueza biológica excepcional y muchas actividades

Espalmador

Espalmador | Shutterstock

Lo más importante de la isla es, sin duda, su excepcional riqueza biológica. Extrañas especies de aves marinas como el chorlitejo patinegro, la cigüeñela o el tarro blanco han encontrado cobijo en la esplanada salinera del centro de la isla. Con más de 265 especies de flora, este espacio natural está protegido por estrictas leyes medioambientales al igual que otras tantas zonas en España que sirven de refugio para la fauna y la flora. La laguna de Bassa de Espalmador contiene un lodo líquido al que algunos atribuyen beneficiosas propiedades para la circulación de la sangre. La situación ha obligado a las autoridades a prohibir la práctica de utilizar ese barro para cubrirse el cuerpo dado que sus beneficios no tienen ningún fundamento y en más de alguna ocasión han provocado alguna que otra dermatitis.

Panorámica de Espalmador

Panorámica de Espalmador | Shutterstock

Para llegar a este pequeño pedacito de cielo solo es necesario coger un ferry tanto desde la isla de Ibiza como de la propia Formentera. Por supuesto, si existe la posibilidad de llegar en barco privado esta sería la mejor opción. Son, sin lugar a duda, las actividades náuticas las que se llevan la palma. Paddle surf o buceo, siempre hay una opción disponible para todos los gustos.

Sea como fuere, en este territorio, reino de la naturaleza. Solo se encuentra paz y tranquilidad, un bien preciado y muchas veces olvidado.