Luarca

La villa blanca asturiana

Puerto pesquero enmarcado por un caserío blanco de tejados de pizarra que conforma uno de los conjuntos urbanos más bellos de la costa occidental del Principado.

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En esta bella localidad costera es posible detenerse durante toda una jornada para recorrer todos sus rincones. Desde sus palacios y casas de indianos hasta su faro; hay bastante que ver en Luarca, un lugar repleto de encantos que no decepciona al visitante. Mención aparte merece el Centro del Calamar Gigante, el cual no hay que dejar de visitar pues es un museo único dedicado a este animal tan inusual. Por si fuera poco, se puede continuar la escapada por la cercana localidad de Navia, o un poco más alejados, en dirección este, por Cudillero y Muros del Nalón. Además, es posible encontrar toda la información sobre la gastronomía del lugar, restaurantes y hoteles en nuestra sección Dormir y Comer en Luarca.

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El origen de su poblamiento está relacionado con el Cabo Busto, en cuyas inmediaciones ya hubo comunidades de cazadores y recolectores en el Paleolítico Inferior.

No faltan tampoco cerca de la villa testimonios de las características necrópolis tumulares neolíticas (La Granda o Piedrafita) ni de ocho poblados fortificados (el Cerco de los Moros, en Paredes, y El Castiecho, en Otur, entre otros). Más tarde, a los romanos les interesó explotar el oro de los astures, dejando una profunda huella de la industria extractiva en la cuenca del río Esva, aún bien visible.

Ya en el año 912 aparece escrito el nombre de Luarca en un falso diploma del obispo Pelayo, si bien la personalidad de este territorio acabaría de perfilarse a partir de la concesión, en 1270, de la “Carta fundacional de la Puebla de Valdés” por el rey Alfonso X El Sabio. En ese momento la capital valdesana se consagra como el definitivo epicentro administrativo del concejo. Otro hito significativo de la historia local fue la autorización otorgada en 1338 para la importación y comercialización de la sal, todo un privilegio en la Edad Media. Como hito en el paisaje valdesano permanece la Torre de Villademoros, de fábrica bajomedieval y posible origen anterior y que llegó a contar con cercas y fosos que la hacían más inabordable.

El puerto se convirtió, de modo claro y creciente, en foco neurálgico de la villa y motor de su actividad económica y social. Como en otros fondeaderos del Cantábrico se desarrolló la pesca de la ballena y en 1486 se constituyeron las Ordenanzas del Nobilísimo Gremio de Mareantes. Además de su vínculo con el mar, Luarca es cabeza de un concejo también montañoso donde aún es reconocible la personalidad de los Vaqueiros de alzada, una antigua comunidad trashumante de particulares y no siempre comprendidas costumbres.

antigua fotografia luarca
Antigua dársena y Barrio de la Pescadería de Luarca

A lo largo de la historia de Luarca, ésta sufrirá ofensivas marítimas de franceses e ingleses, que la obligaron a reforzar sus límites con la construcción de las fortificaciones de La Atalaya y de La Punta de Castiel, aumentando así la protección de la población, que volvió a tener un papel relevante en la guerra de la Independencia. La emigración en el siglo XIX hacia destinos americanos, especialmente Cuba y Argentina, marcaría también el paisaje de la localidad, ya que aquellos que regresaron con capital suficiente, “los indianos”, al tiempo que beneficiaban a su comunidad con infinidad de obras públicas, promovieron la construcción de numerosas casas con jardín de característica silueta.

Antes de perderse por sus calles conviene recrearse en una vista del hermoso conjunto urbano y portuario que ver en Luarca desde el Mirador del Chano. El río Negro, de serpenteante recorrido, vertebra el tejido urbano de la capital valdesana, cuyos barrios están unidos entre sí por siete puentes, entre los que el más célebre es El Puente del beso, cuyo nombre se inspira en la trágica historia de amor habida entre la hija del noble caballero Hidalgo y el temible pirata Cambaral, cuyas cabezas fueron cortadas junto al puente cuando éstos se besaban apasionadamente antes de la huida. La leyenda de Cambaral dejó una profunda huella en la villa llegando incluso a llevar su nombre el barrio de pescadores cuyo centro está en la Mesa del Gremio de Mareantes y Navegantes, que durante siglos reunía a los representantes de la corporación para la toma de sus decisiones, de las que dependían en buena medida la economía y prosperidad local. En torno a la actual mesa, levantada sobre los restos de una antigua construcción, se disponen catorce recientes paneles cerámicos que representan los hitos históricos y legendarios de la localidad a partir de la Edad Media, entre los que destacan los meses de 1810 en que Luarca ejerció como capital del Principado mientras Oviedo permanecía ocupada por las tropas francesas.

Aparte del núcleo medieval constituido por los barrios de El Cambaral, La Pescadería y La Carril, están los barrios burgueses de Barcellina y Villar, poblados de quintas de indianos desde bien avanzado el siglo XIX. Entre las construcciones notables de Luarca sobresale el Palacio del marqués de Ferrera, actual sede de la Casa de Cultura, de origen bajomedieval y reformado sucesivamente desde el siglo XVI. Este monumental inmueble cuenta con dos alas, capilla y caballerizas y también es conocido como Palacio de La Moral por las zarzamoras que antaño crecían en un jardín situado enfrente.

Asimismo, en el entramado urbano llama la atención la Iglesia Parroquial de Santa Eulalia que sustituyó en 1879 a otra anterior medieval, si bien aún guarda varios retablos barrocos del siglo XVIII de interés. En el centro de la villa se encuentra la plaza de Alfonso X el Sabio, presidida por el Ayuntamiento (1912), obra ecléctica del destacado arquitecto Manuel del Busto, también autor del Círculo Liceo o Casino de la localidad. Muy próximo está el Palacio de los marqueses de Gamoneda donde se alberga la exposición permanente Severo Ochoa y se ubica la Oficina de Turismo.

Las casas de indianos proliferan en el barrio de Villar y en sus inmediaciones. Así, en Barcellina se localiza Villa Excelsior, un espectacular palacio debido también a Manuel del Busto. Otras quintas relevantes de la zona son la Casa Guatemala, levantada por el arquitecto Juan Miguel de la Guardia a finales del siglo XIX y que incluía decoraciones pictóricas de Tomás García Sampedro. El mismo autor proyectó en 1899 Villa Argentina para los hermanos Manuel y José García Fernández. Con singular galería acristalada de hierro fundido, capilla y llamativo jardín repleto de palmeras, es actualmente un recinto hotelero. Por último, destaca por su calidad arquitectónica Villa Rosario, una vivienda reformada por Julio Galán tras cambiar de manos la propiedad en la segunda década del pasado siglo en que sobresalen sus buhardillas. Otra construcción de interés es la Fuente del Bruxo (1764), de estilo neoclásico y debida a Julio Méndez Camina.

Es muy recomendable observar la panorámica que ofrece el célebre y hermoso Camposanto de la villa de Luarca, emplazado en lo alto de la Atalaya y que alberga los restos del hijo más ilustre del concejo, el Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa. Junto al cementerio se encuentra el Faro de Luarca (1860) y, en la cima, la Ermita de la Blanca o La Atalaya, reedificada en varias ocasiones desde la Edad Media. Allí se custodia una imagen de origen impreciso: en el pueblo hay quienes la consideran lanzada al mar por los protestantes y otros alegan que formaba parte del mascarón de proa de un barco.

Entre los museos de Luarca sorprende el Centro del Calamar Gigante Cepesma Aula del Mar, en el puerto de Luarca, donde se expone la más importante y numerosa colección de calamares gigantes existente en el mundo. Desgraciadamente, el museo ha sido derribado por la mar, tras unos fuertes temporales y en la actualidad permanece cerrado hasta nuevo aviso.

Muy próximo, en La Mata, se encuentra el Parque de la Vida, dedicado al fomento de las energías renovables y el estudio del ambiente.

En San Martín, localidad muy cercana a la capital valdesana se halla el Museo Rural Etnográfico de Luarca donde se recrean, a través de más de 1.300 piezas diversas, las estancias de una casa tradicional.

Otros lugares de interes son Los Jardines de Fonte Baixa, en El Chano, el Centro de Interpretación de las Hoces del Esva, ubicado en el Valle de Paredes concretamente en Agüera, y el Observatorio Astronómico de Muñás.

Imprescindibles

Datos prácticos

Coordenadas

43°32′ 58″ N, 6°31′ 57″ W

Distancias

Oviedo 92 km, Madrid 537 km

Aparcamiento

En la carretera AS-219, en la salida de Luarca hacia Pola de Allande o Navelgas, hay dos estacionamientos gratuitos, el primero cubierto y el segundo en una explanada, ambos a 10 min. a pie de Luarca. En el muelle de Luarca, cerca de la iglesia, hay un tercer aparcamiento, también gratuito

Altitud

6 m

Habitantes

5292 (2009)

Festival Vaqueiro (en la Braña de Aristébano, el último domingo de julio), Fiesta de Nuestra Señora del Rosario (en Luarca, el 15 de Agosto), Romería de San Timoteo (en Luarca, el 22 de Agosto), Festival de la Regalina (en Cadavedo, el último domingo de agosto)

Jornadas del Pescado de Roca de Luarca (mediados de julio), Luarca Metal Fest (julio / agosto), Jornadas Gastronómicas de callos durante la Feria de Santa Catalina (fin de noviembre)

Otros destinos próximos

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