En la costa oriental asturiana, lugar donde el Cantábrico se hace notar, es posible observar uno de los fenómenos más curiosos de la naturaleza. Se trata de los bufones de Llanes. El agua del mar entra con furia, a través de las chimeneas y grietas de la caliza en la costa. Su misma fuerza hace que alcancen la superficie. Así generan un fenómeno que recuerda al de los géiseres, formando surtidores de más de veinte metros de altura.

Un maravilloso espectáculo que queda muy cerca de uno de los pueblos más bonitos de Asturias. Los tres bufones, declarados Monumento Natural, están incluidos dentro del Paisaje Protegido de la Costa Oriental. Ofrecen una imagen única de unas características geológicas poco corrientes.

La disgregación de la roca caliza gracias al contacto del agua de lluvia genera pequeñas grietas, conectadas con las simas marinas, que llegan hasta el nivel del mar. El efecto de la erosión producida por el agua salada agranda estas cavidades originales, de tipo kárstico, formando cuevas que comunican con el conducto vertical. El resto viene por la acción de las olas, cuando la marea sube, que hacen que el aire o el agua acumulados en la cueva se compriman y salgan a presión hacia el exterior.

Bufones de Arenillas

Bufones de Arenillas

Vista aérea de los Bufones de Arenillas | ShutterStock

En las inmediaciones del pueblo de Puertas de Vidiago, en la ruta del camino de Santiago, un sendero conduce al acantilado donde se puede disfrutar de una de las vistas más bonitas de todo el litoral de Llanes. Se trata de los bufones de Arenillas. que se distribuyen en la franja costera que va desde la desembocadura del río Purón hasta el Pozo de la Salmoria. Aquí se haya el mayor bufón de toda la costa, por el que pasa el Camino de Santiago del Norte. No en vano, puede llegar a alcanzar los 40 metros.

Los golpes del oleaje expulsan por los respiraderos el aire de las galerías inferiores, pero los días en los que el mar está más bravo, se produce un bramido ensordecedor. Son los “quejidos de Bromadoriu”, que se puede llegar a escuchar a varios kilómetros de distancia. En Puertas de Vidiago se encuentra el Ídolo de Peña Tú, con pinturas y grabados de la Edad del Bronce, declarado Monumento Nacional.

Estos bufones deben su nombre al hecho de tener depósitos de gravas y arenas justo en el orificio de salida. Su máxima expresión se produce en otoño e invierno gracias al fuerte oleaje de la zona. Cuenta una leyenda que un animal, una vaca o una cabra, se cayó un día en uno de los bufadores y la fuerte presión del mar lo lanzó por los aires.

Bufones de Pría

Bufones de Pría

El mar golpea los Bufones de Pría | ShutterStock

Llames de Pría sirve de punto de partida para llegar a la playa de Guadamía, un bello paraje fluvial que sirve de antesala a un campo de bufones excepcional, los bufones de Pría. Desde allí se disfruta de una notable panorámica de la costa oriental de Asturias y se pueden observar varias especies de aves costeras como las gaviotas y los cormoranes.

En la playa es habitual encontrar restos de pequeños invertebrados como bígaros, erizos de mar, mejillones, anémonas o estrellas de mar. Más adelante un puente natural de roca, lleva hasta las playas de Villanueva y Cuevas del Mar. No se debe de olvidar que cerca se encuentra la que muchos consideran la playa más pequeña del mundo, Gulpiyuri.



 

Cuenta la leyenda que en este lugar hubo un combate entre hadas y brujas. Las brujas querían crear un laboratorio para fabricar sus maquiavélicas pociones. Las hadas querían quedarse para guardar sus alas de repuesto y llenarlo todo de polvo de hadas. Un día hubo el tan temido encuentro entre los dos bandos y se produjo un combate. Ambos grupos se refugiaron en cuevas y estuvieron allí tanto tiempo que luego ya no les fue posible salir. Ahora se dice que sus espíritus siguen rondando y que siguen intentando salir.

A tan solo 10 kilómetros se encuentra Ribadesella, una de las localidades más bonitas de todo el oriente asturiano. En ella se celebra el descenso anual del Sella, también  llamada la fiesta de las piraguas. La zona también es conocida por la existencia de diferentes cuevas excepcionales como la de Tito Bustillo.

Bufones de Santiuste

Bufones de Santiuste

Bufones de Santiuste | ShutterStock

Próximo a la población del Castro de Santiuste se encuentran los bufones de Santiuste al que se puede acceder desde la N-634 cerca de la localidad de Buelna. Esta zona presume de tener los saltos de agua más espectaculares de todo Asturias. Siguiendo las indicaciones hacia la playa de Cobijeru, una de las más pequeñas del principado, y posteriormente avanzando por la línea de los acantilados se llega al lugar indicado. Muy cerca se encuentra la Cueva del Pindal, con sus importantes pinturas de bisontes, caballos, cuervos y hasta un mamut.

Como en los casos anteriores, también tiene leyenda. La tradición cuenta que Cuélebre, personaje de la mitología asturiana, habitaba en estas tierras y no dejaba de lamentarse emitiendo un suspiro atronador. Un día una joven hechizada por el sonido acudió en su búsqueda. Al verse se enamoraron y el amor convirtió a la bestia en un apuesto joven. El padre de ella, al sorprenderlos, los arrojó al mar y desde entonces este sigue bufando por ellos.