San Juan de la Peña

El monasterio dentro de una cueva

Es un insólito conjunto monumental situado a siete kilómetros de la localidad jacetana de Santa Cruz de la Serós. Está encaramado en un sorprendente paraje que Miguel de Unamuno describió como “la boca de un mundo de peñascos espirituales revestidos de un bosque de leyenda”.

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Para hacer los traslados y visitar lo que hay que ver en San Juan de la Peña se necesitan no menos de dos horas. A continuación recomendamos subir por la carretera A-1205 para visitar la ciudad monumental de Jaca; allí es posible también contratar las numerosas actividades de turismo activo que se ofrecen en el Parque Natural de los Valles Occidentales. La excursión puede continuar subiendo hasta Canfranc, donde hay una histórica estación ferroviaria recientemente tematizada. Para conocer los platos y poder reservar, preparamos la página Dormir y Comer en San Juan de la Peña.

¿Quieres conocer este sitio?

Durante el siglo IX el valle de Atarés era una zona fronteriza dominada por los musulmanes, existía ahí una primitiva iglesia dedicada a San Juan Bautista, dirigida por el ermitaño Juan de Atarés; su ejemplo fue imitado por otros anacoretas, que se fueron instalando allí, habilitando cellulas con sus respectivos oratorios, hasta formar un eremitorio. Galindo II Aznárez reconquistó el valle en el 913, por lo que el eremita Transirico trata de convertir el eremitorio en abadía, convirtiéndose él en su primer abad; construyó o amplió la actual “iglesia baja”, dedicada a los santos Julián y Basilisa; el Iñigo de Aragón-Huesca acudió a consagrarla.

Tras abandonarse durante años, hacia el 1026 el lugar es revitalizado por el rey navarro Sancho el Mayor que decide construir en el mismo lugar un monasterio en toda regla. En 1071 Sancho Ramírez edifica el segundo nivel constructivo, donando el monasterio a la orden reformista de los benedictinos, quienes introducen en la Península Ibérica la liturgia romana, que progresivamente sustituyó al rito mozárabe (hispano-visigótico) hasta entonces imperante.

En 1094, finalizada la iglesia románica, recibe la visita del rey Pedro I, quién “subió a San Juan de la Peña (…) acompañado de sus ricos hombres y de muchos Obispos y Prelados, para celebrar, como celebró con gran solemnidad, la dedicación y consagración del templo que hoy gozamos, el qual avia dexado casi concluido su padre el Rey don Sancho”. Esto demuestra la importancia del cenobio, convertido en uno de los lugares más simbólicos de la monarquía aragonesa. Papel que revela la decisión de enterrar allí, junto a sus esposas, a los tres primeros reyes de la dinastía: Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I.

antigua postal monasterio juan pena
El Monasterio de San Juan de la Peña en una antigua postal

Como en las demás instituciones civiles y religiosas, al avanzar la reconquista hacia el sur el centro de influencia política y económica se mueve con ella, por lo que San Juan de la Peña va perdiendo su antiguo papel. Esto se hace notar por el hecho de que los siguientes monarcas ya no se entierran allí, sino en Huesca y otros lugares. Durante siglos sobrevive en condiciones de gran humildad.
En el año 1675 un incendio destruye el edificio. Los monjes deciden trasladarse peñasco arriba, hasta la Pradera de San Indalecio. Allí construyen un nuevo cenobio, que es consagrado en 1705.
En 1770 el rey Carlos III decide reformar la decoración de los enterramientos regios, para lo cual encargó al político y mecenas José de Azara.

Hoy en día, San Juan de la Peña es una de las mayores representaciones artísticas de época románica en España y uno de los principales hitos turísticos de Aragón. Los dos espacios que componen el conjunto se han adecuado a la interpretación turística, complementándose con una hospedería, un museo y dos centros de interpretación.

Hay mucho que ver en San Juan de la Peña: El Monasterio Viejo se encuentra enclavado bajo el peso de un enorme peñón que parece querer cubrirlo por completo dirigiendo a la vez la propia fisonomía del lugar, excavando la propia roca en varios de sus rincones. Consta de dos niveles, siendo el superior fruto de la reformas acometidas a partir de 1071. En la planta baja se encuentra la primera Iglesia Mozárabe, excavada en la roca, y la llamada Sala del Concilio. La Iglesia Superior, consagrada en 1094, consta de una amplia nave coronada por tres ábsides semicirculares. Cuenta la leyenda que el central protegió durante una temporada el mismísimo Santo Grial. A continuación, el Panteón de Nobles muestra varias tumbas empotradas en la roca, muchas de la cuales cuenta en su ornamentación con ajedrezado jaqués. Al final de la visita se llega a la verdadera joya del monasterio, que no es otra que el Claustro. Bajo el abrigo del peñón, se distribuyen en muy buen estado de conservación dos de las cuatro líneas de arcos rematados por cenefas de taqueado jaqués que componían el conjunto original. Sobresalen los capiteles, obras del Maestro de Agüero (un reputado artista románico de nombre desconocido), que en su conjunto constituyen toda una lección de historia bíblica.

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Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña

El Monasterio Nuevo se construyó siguiendo diseños del zaragozano Miguel Ximénez a finales del siglo XVII en la pradera que corona el roquedal. Se trata de un edificio de corte barroco en ladrillo sobre cuya fachada se presentan tres portadas ricamente ornamentadas con roleos, cabezas de angelotes o putti, hojas de acanto y tallos vegetales. Sobre la hornacina de la portada central ocupada por San Juan Bautista dos ángeles sostienen un escudo. En las hornacinas laterales San Indalecio (por la pradera) y San Benito (por la orden a la que pertenecían los monjes). Su interior ha sido reformado a principios del siglo XXI adaptándolo a los nuevos tiempos de industria turística. La Iglesia barroca se ha acondicionado como Centro de Interpretación del Reino de Aragón que cuenta con un audiovisual explicativo de la historia de la región desde sus orígenes y el papel jugado en ella por el monasterio. Las ruinas del Monasterio Nuevo que los monjes abandonaron en el siglo XIX se han convertido en un diorama continuo con figuras de frailes a tamaño real que constituye el Centro de Interpretación del Monasterio. Cuenta con pasajes acristalados, paneles informativos, pantallas táctiles e imágenes 3D para reconstruir la cotidianeidad de la vida monacal.

La visita al monasterio no debería obviar Santa Cruz de la Serós. Esta es una pequeña localidad situada al pie del roquedal que constituye uno de los conjuntos más pintorescos de la región y cuenta en su haber con la magnífica Iglesia de Santa María.

Imprescindibles

claustro monasterio san juan pena
Claustro del Monasterio

Datos prácticos

Coordenadas

42° 30′ 27.77″ N, 0° 40′ 23.81″ W

Distancias

Huesca 74 km, Zaragoza 145 km, Barcelona 446 km, Madrid 460 km

Altitud

1115 m (Monasterio Viejo) y 1212 m (Monasterio Nuevo)

Romería a San Indalecio (17 de junio)

Taller de cerámica Embarrarte (en Santa Cruz de la Serós)

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