Canfranc

El pueblo medieval y la estación modernista

Su famoso núcleo medieval pasó a un segundo plano tras la construcción de la espectacular Estación ferroviaria internacional, uno de los mayores hitos arquitectónicos del Aragón del siglo XX.

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Además de la espectacular Estación Internacional, hay que ver en Canfranc su casco urbano medieval. Otros grandes atractivos son el senderismo, el esquí y demás actividades de turismo activo —tanto de invierno como de verano— que pueden practicarse en el Parque Natural de los Valles Occidentales. Muy cerca están las estaciones de invierno de Astún y Candanchú, donde esquían quienes pernoctan en la zona. Un complemento imprescindible a esta escapada es la visita cultural a la importante ciudad de Jaca, lo que puede ocuparnos hasta un día completo; antes de regresar no dejar de visitar el insólito Monasterio de San Juan de la Peña —media hora hacia el sur, por la carretera A-1205—. Para conocer la gastronomía de la Jacetania y reservar, sugerimos nuestra página Dormir y Comer en Canfranc; de no encontrarse lo que se desea se puede también reservar en Jaca.

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La historia de Canfranc está ligada al hecho de ser la población más próxima al llamado Summus portus (el más alto puerto) de esa parte del Pirineo, conocido después como el puerto de Somport, puesto fronterizo entre España y Francia. Este hecho provocó que ya en el siglo XI se fortificara e instalara una aduana para cobrar lezdas y peajes a las mercancías y hombres que circulaban por este paso pirenaico hacia Jaca. Somport es un paso menos abrupto y, en consecuencia, el más accesible en aquellos tiempos en que se viajaba a pié o sobre cabalgaduras. Por eso se concentró en Canfranc una intensa actividad comercial transfronteriza entre Aragón y el Bearn francés que definirá su carácter y su principal fuente de riqueza a lo largo de los siglos.

Por las mismas razones fue elegido por los peregrinos que atravesaban el Pirineo hacia Santiago de Compostela a través del Camino Jacobeo aragonés. En el 1095 ya había un albergue privado en el pueblo, pero no sería hasta el siglo XI cuando la población ganara fama como lugar de paso pirenaico jacobeo. Unos peregrinos franceses se atrevieron a cruzar por allí en plena nevada, siendo rescatados por intercesión divina, lo que les motivó a fundar el Hospital de Santa Cristina de acogida a los peregrinos tras cruzar el puerto. A finales del siglo XI por allí pasó el célebre peregrino francés Aymeric Picaud, autor del libro V del Codex Calixtinus (Liber Peregrinationis) que entregó en 1140 en Santiago para redención de sus almas junto a su compañera Girberga de Flandes.

El núcleo poblacional o villa real se asentó al fondo del valle, que es estrecho e impedía por eso la roturación de tierras para cultivos lo que incentivó la actitud comerciante de sus habitantes. Su planificación urbanística fue de barrio viario con casas a ambos lados del Camino de Santiago. Se dotaron de molino, mesón y horno de panificación en el siglo XI.

El 26 de octubre de 1288 se firmó el Tratado de Canfranc, por el que Alfonso III de Aragón conseguía el intercambio de Carlos de Anjou por sus hijos Roberto y Luis. Carlos de Anjou se comprometió, sin cumplirlo, a conseguir del Papa Nicolás IV la revocación de Carlos de Valois como Rey de Aragón y hacer que se cumpliese el Pacto de Olorón de tregua de Sicilia con Aragón.

Estación Internacional de Canfranc en 1940

A pesar de los ingresos de los peregrinos, las condiciones de vida en el medioevo debieron ser muy duras, pues en el siglo XIV Pedro IV de Aragón concedió a su habitantes el llamado “privilegio del vino”, por el que estos podían importar vino francés sin pagar impuestos.

Como nudo de comunicaciones, sus infraestructuras militares medievales quedaron desfasadas, requiriéndose de nuevas instalaciones, como el fuerte de Coll de ladrones (siglos XVII – XIX) y la torreta de fusileros (siglo XIX).

En 1928 se inauguró la Estación Internacional de Canfranc, que unía ambos lados del Pirineo por ferrocarril. Su presencia a cuatro kilómetros del pueblo provocó la urbanización y dotación de servicios a sus alrededores. Durante la Segunda Guerra Mundial ocurrió el llamado episodio del “Oro de Canfranc”, cuando toneladas de oro alemán proveniente de Suiza pasaron a España a través de la estación; en dirección opuesta circuló hierro y wolframio con los que se reforzaba el acero de los tanques nazis.

En 1944 se produjo un devastador incendio en el pueblo original, decidiéndose trasladar la actividad administrativa y hacer las nuevas construcciones en la zona anexa a la estación internacional, produciéndose una despoblación progresiva del núcleo medieval. Esto explica la existencia de dos barrios construidos en épocas muy alejadas.

En marzo de 1970 un tren francés descarriló en la vía, al otro lado de la cordillera, interrumpiéndose el tráfico ferroviario. Y así ha quedado desde entonces; permaneciendo en desuso la tercera vía de comunicación por ferrocarril entre Francia y España. Actualmente la estación es uno de los principales factores de atracción turística de esta parte occidental del Pirineo Aragonés. No se deja de hacer gestiones para reabrir la línea ferroviaria hasta Francia.

El atractivo más grandioso que ver en Canfranc es la Estación Internacional, concebida como escaparate de España para el viajero extranjero. Es un enorme edificio de transición del Modernismo al Art Déco rematado con tejado curvo apizarrado a cuatro vertientes con cuatro pináculos piramidales en sus extremos.

Las compañías Midi Francés y Norte de España presentaron su proyecto en 1910 y su construcción comenzó en 1915 sobre plano del ingeniero alicantino Ramírez de Dampierre. Tras su muerte, la estación fue finalizada, en 1925, por el vizcaíno Domingo Hormaeche, cuya empresa construyó también el primer tramo del Metro de Madrid- e introdujo el hormigón armado. La estación consta de un edificio principal destinado a pasajeros, con un gran desarrollo longitudinal y tres volúmenes en altura. El vestíbulo con taquillas se sitúa en el cuerpo central. Ventanales, pilastras y ebanistería evidencian rasgos Art Decó. Luego hay varios muelles para el trasbordo de mercancías y el depósito de máquinas que es en la actualidad lo único visitable. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 2002.

Canfranc es un pueblo pequeño y pintoresco, núcleo de apenas tres calles, ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico. De su patrimonio destaca la Iglesia Parroquial de la Asunción, con sus tres retablos barrocos, y los restos de la antigua Torre de Aznar Palacín, del siglo XII. En sus alrededores, sobre el río Aragón, se encuentra el Puente de los Peregrinos, de estilo románico. La naturaleza fronteriza de Canfranc queda evidente por los restos de antiguas estructuras militares situados en sus accesos, como el Fuerte del Coll de los Ladrones, del siglo XVII, o la Torreta de Fusileros, del siglo XIX.

Camino de Somport, a la derecha de una curva, y ya cerca del puerto, está el yacimiento arqueológico del Hospital de Santa Cristina (siglo XI – XIV) que recibía a los peregrinos que habían conseguido atravesar Somport. En el siglo XII Aymeric Picaud lo calificó como uno de los tres grandes hospitales de la cristiandad, al nivel del de Jerusalén y del Gran San Bernardo; su lema era Unum Tribus Mundi. Entonces integraba el palacio del prior, la ermita de Santa Bárbara; la iglesia románica, flanqueada por la sacristía, la sala capitular y el cementerio; el denominado monasterio con sus estancias conventuales (dormitorio, refectorio y cocinas); y el edificio dedicado a hospital de peregrinos con ocho estancias o dormitorios regido por un lego hospitalero. De todo ello solo se conserva el mesón construido entre iglesia y hospital en época moderna.

A la salida del pueblo se encuentran también las ruinas de la Iglesia de la Trinidad fundada en el siglo XVI por Blasco de Les, de la que se conservan los muros perimetrales, la fachada renacentista de la capilla y la esbelta torre campanario de aspecto fortificado.
Durante el invierno, Canfranc se convierte en un centro de recepción para los amantes del esquí dada su proximidad a las estaciones de Candanchú y Astún.

Imprescindibles

Datos prácticos

Coordenadas

42° 42′ 36″ N, 0° 31′ 12″ W

Distancias

Huesca 87 km, Zaragoza 158 km, Barcelona 460 km, Madrid 474 km

Aparcamiento

Es posible aparcar en la entrada del pueblo y en parking habilitado en un lateral de la Estación

Altitud

1040 m

Habitantes

572 (2013)

Fiestas de Canfranc Estación (del 13 al 18 de julio), Nuestra Señora de la Asunción, en Canfranc Pueblo (del 14 al 18 de agosto)

Festival Pirineos Classics (julio), Carrera Canfranc- Canfranc (septiembre), Feria de Antigüedades (diciembre)

Feria Gastronómica (finales de agosto)

Venta de quesos, chocolates y embutidos artesanos en un mercadillo frente a la Estación

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