Qué ver en Ansó

La villa de los pastores justos

Enclavada en el centro del bello y remoto valle del mismo nombre, la localidad es un ejemplo de arquitectura pirenaica. Asimismo, muestra orgullosa su peculiar dialecto y sus singulares trajes populares. He aquí la historia y lo mejor que ver en Ansó.

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Desde la perspectiva turística, los que ver en Ansó se abarca en media jornada. Sin embargo, las posibilidades que ofrecen sus alrededores son muy amplias. De esta forma la estancia puede alargarse muchos días. Por ejemplo, hacia el norte está el Parque Natural de los Valles Occidentales. Mirando al este queda oeste el valle del Roncal y la navarra Isaba.

Otra opción más cercana es el Valle de Hecho, con lugares tan bellos como La Boca del Infierno y la Selva de Oza. Si se quieren ambientes más urbanos, es posible desplazarse a localidades oscenses como Jaca, Huesca o Barbastro. Para conocer los platos ansotanos y reservar en sus alojamientos consulta las páginas sobre dormir y comer en Ansó.

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Antes de tratar lo que ver en Ansó lo ideal es repasar un tanto su historia. De esta forma, los orígenes de la villa no están claros. Se cree que su población fue facilitada por pertenecer a vía de comunicación secundaria que cruzaba los Pirineos. Esta calzada romana entraba al valle de Ansó por Guarrinza y La Foyas, llegando hasta el Puerto del Palo.

En todo caso, su notoriedad vino asociada al nacimiento del Reino de Aragón. El primer monarca de dicho reino, Ramiro I, la desvinculó de la diócesis de Pamplona para ligarla a la de Jaca. Allí había establecido la capital de su autoproclamado señorío al tomar posesión de los territorios legados por su padre.

Hacia 1272 Jaime I el Conquistador le otorgó ciertos privilegios para reforzar sus fronteras. Siete años después un contingente navarro invadió el Valle de Ansó. Intentaron, en vano, recuperar unos territorios que ya quedarán por siempre vinculados a Aragón.

Los privilegios de Ansó fueron constantemente refrendados por sucesivos reyes. Todos supieron reconocer las inconveniencias de su carácter fronterizo. Con todo, la villa nunca llegó a ser amurallada. Sus casas exteriores, colgadas sobre el barranco y el barranco Arrigo, ejercían de defensas. Tal error facilitó que en 1275 los navarros invadieran el valle y destruyeran la antigua iglesia parroquial. Como compensación, Pedro III perdonó los tributos de los ansotanos.

Finalmente, en 1318, Jaime II se propuso construir unas murallas, deseo que nunca cristalizó. Para compensar a los habitantes se les eximió de pagar peaje cuando circularan por el reino.

Fotografía antigua de mujeres de Ansó
En el atrio de Ansó (Fotografía de José Ortiz Echagüe).

Son famosas las infructuosas gestiones del Vizcondado de Bearne y el Reino de Navarra para dirimir las disputas entre de límites entre los pastores francos de Issor y los navarros de Isaba. Ante tal cuita, los afectados acudieron al arbitraje de “seis hombres buenos de Ansó”.

Alcanzado el 6 de octubre de 1375, tras mucha deliberación, estos “seis hombres buenos” se reunieron en el atrio de la iglesia. Allí dictaron una facería, sentencia de límites, aceptada por ambas partes. Así se dio lugar al llamado Tributo de las Tres Vacas. Todavía hoy se continúa pagando, y celebrándose festivamente, de forma anual en el límite fronterizo.

Entre los siglos XV y XVI los infazones ansotanos levantaron torres fuertes y fortificaron la iglesia con matacanes. El objetivo era contener las amenazas de invasión de los hugonotes, protestantes franceses. Los habitantes del valle se hicieron famosos por la preservación de su identidad. Desde finales del siglo XIX esto atrajo a lingüistas como Jean Joseph Saroïhandy, escritores como Benito Pérez Galdós o pintores como Alexandre Antigna e Ignacio Zuloaga.

A continuación, lo mejor que ver en Ansó.

El principal atractivo patrimonial que ver en Ansó es su propio casco urbano, declarado Bien de Interés Cultural. Se trata de un precioso entramado de calles estrechas, formadas por casas tradicionales pirenaicas. Estas se caracterizan por sus fachadas de piedra y también por sus grandes chimeneas. Algunas están rematadas con los tradicionales “espantabrujas”.

Muy típicos de Ansó son los estrechos callejones que separan sus casas. De esta forma se rompe el clásico aspecto de continuidad en sus calles. Pueden verse, por ejemplo, en la Casa Morené. Tal edificio es, además, sede del Museo Etnográfico.

Por su enorme volumen, destaca la Iglesia Parroquial de San Pedro, bonito templo gótico que ver en Ansó. Se construyó en el siglo XVI sobre las ruinas de otro anterior. Su estructura también denota el uso defensivo que tuvo. De la destaca la torre de planta rectangular y su portal plateresco. Abovedado y con crucería estrellada, es similar al del sepulcro del obispo Baguer de la Catedral de Jaca. La planta es de cruz latina con cabecera poligonal. Sobresalen asimismo el retablo mayor (siglo XVII) con columnas salomónicas.

El órgano de la Iglesia Parroquial de San Pedro fue construido en Francia durante el siglo XVIII. Después fue transportado a través de las montañas hasta su emplazamiento actual. También por dentro se puede visitar el Museo de Arte Sacro. Según la tradición, en su Torreón Medieval (siglo XIV) estuvo prisionera Blanca II de Navarra una vez desposeída del trono.

Ansó se encuentra en un entorno realmente privilegiado, rodeada por un paisaje pirenaico de primer orden. La villa queda cerca de la Selva de Oza o el valle glaciar de Aguas Tuertas. Otro gran hito es la llamada Mesa de los Tres Reyes, montaña que es frontera natural entre Navarra, Aragón y Francia.

El aislamiento orográfico del Valle de Ansó ha supuesto una perfecta conservación medioambiental. Buen ejemplo de esto es la Foz de Biniés, vía de entrada natural al pueblo. Discurre abruptamente por un estrecho paso que asciende bordeando el tortuoso curso del río Veral. Por otro lado, el lugar es una de las pocas zonas del Pirineo Occidental con osos. Uno de los lugares que ver en Ansó al respeto es el Centro de Interpretación de la Naturaleza.

Iglesia Parroquial de San Pedro en Ansó
Iglesia Parroquial de San Pedro en Ansó.

Este aislamiento físico también ha conllevado otro cultural. Así, la zona cuenta con una fuerte impronta etnográfica propia. Sus trajes populares inspiraron a Benito Pérez Galdós en su episodio nacional titulado La de los tristes destinos y la obra teatral Los condenados (1894). Además fueron retratados, entre otros, por Victoriano Moreno y José Ortiz Echagüe.

La indumentaria femenina ansotana se compone de la basquiña verde de largos pliegues, camisa de amplias mangas y gorguera plegada y almidonada. También incluye un tocado cuyo color varía segunda su edad y estado. El velo cubre hasta la espalda. Por último, el conjunto lo completan pendientes y collares de filigrana de oro, manguitos abiertos en el codo y calzado de chátara. En las capitales españolas eran conocidas como las “chesas”, vendedoras de té de roca en época invernal. Así las representó Ignacio Zuloaga en 1916.

Los trajes masculinos se homogeneizaron con el resto de los aragoneses debido a la trashumancia. Tanto el de ellos como el de ellas pueden apreciarse todo el año en el Museo del Traje Ansotano.

Para acabar con lo que ver en Ansó, en este caso oír, hay que resaltar la fabla aragonesa. Este dialecto se habla en los municipios de Ansó, Biniés y Fago. El verbo haber en impersonal se sustituye por estar. Además muestra una desinencia personal de primera persona “-i-” en los pasados imperfectos y subjuntivo. En el caso de Ansó también se mantiene la “d” intervocálica y no pronuncian la “r” final.

Tras disfrutar de lo mejor que ver en Ansó, aquí tienes otros planes en Huesca y las actividades de turismo activo de la provincia.

Imprescindibles

Dónde dormir en Ansó
Ayuntamiento
Dónde dormir en Ansó
Detalle Iglesia de San Pedro

Datos prácticos

Coordenadas

42° 45′ 0″ N, 0° 49′ 0″ W

Distancias

Huesca 105 km, Zaragoza 174 km, Barcelona 476 km, Madrid 490 km.

Aparcamiento

Sin problemas a la entrada del pueblo.

Altitud

860 m.

Habitantes

447 (2013).

No te pierdas las mejores festividades que ver en Ansó: San Sebastián (20 de enero) y Fiestas Mayores (21 de septiembre).

He aquí otras ocasiones especiales que ver en Ansó: Día del Traje Ansotano (último domingo de agosto, Fiesta de Interés Turístico Nacional).

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Comentarios

  • rafael hidalgo hernandez 29 julio, 2016 at 11:06 pm

    Anso y su entorno, y su gente, todo ello es una auténtica delicia. Afortunadamente para ellos, por su dificil comunicación, no pierden su sabor.
    Es pena que para los que lo amamos y estamos en Madrid, sin coche, no tengamos un medio fácil para poder visitarlo.

    Deseo para los ansotanos la mayor feliciodad – abrazos – Rafael

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