Un tesoro en plena naturaleza. Un enclave misterioso que invita a ser descubierto a sorbitos. El yacimiento arqueológico Corona de los Muertos de Huesca parece un regalo ancestral. Un regalo confeccionado hace miles de años y envuelto en ese espíritu de inmortalidad que acompaña a las grandes maravillas. Sobre la vegetación que recubre sus piedras milenarias se ciernen todo tipo de historias y leyendas sobre sus orígenes. Hay quien dice, por ejemplo, que el mismísimo ejército de Carlomagno batalló en sus inmediaciones.

Lo primero que llama la atención cuando uno visita Corona de los Muertos es la sencillez con la que se presenta. Ubicado a una hora de Huesca, el yacimiento se rodea de un entorno natural único. La majestuosidad del valle de Hecho en el Pirineo Aragonés se combina con la frondosidad de la Selva de Oza componiendo una postal inolvidable. Un bello paisaje que se impregna en el alma.

Un poco de historia de la Corona de los Muertos de Huesca

Paisaje natural de Corona de los Muertos, Huesca

Paisaje natural de Corona de los Muertos, Huesca | Huesca la Magia

Para hablar de Corona de los Muertos hay que tener claras dos cosas. La primera es que existen tantas teorías como historiadores que la han visitado. La segunda es que el mismo emplazamiento ya es el escenario perfecto para dejar volar la imaginación. Si hay algo en lo que todos coinciden es en la fecha de su creación. Este enclave se comenzó a construir en el año 3.000 a.C, a finales del periodo Neolítico y se finalizaría en el año 500 a.C en plena Edad del Hierro.

Una de las hipótesis más extendidas sobre su creación es la de su posible carácter funerario. Las civilizaciones del Neolítico otorgaban gran importancia a la tierra y enterraban a sus difuntos en fosas individuales que sellaban con piedras. En algunas fosas se instalaban cámaras funerarias decoradas con pinturas que estaban alineadas con la posición del sol.

La segunda hipótesis más reconocida sobre el origen de Corona de los Muertos se encuentra en su función como poblado temporal. Algunos historiadores llegaron a esta conclusión debido al carácter nómada de la sociedad de ese tiempo. De esta manera, en los meses estivales los habitantes de ese emplazamiento se trasladarían al valle con sus ganados para favorecer la alimentación de los animales y la cría.

Rumbo al yacimiento

Río Aragón Subordán

Río Aragón Subordán | Shutterstock

El valle de Hecho está considerado como un punto clave para los estudiosos de la historia de Aragón. Entre las rutas serpenteantes que sumergen al visitante en una paleta de tonalidades verdes y amarillas se encuentran diferentes muestras de la vida antigua de la zona. El plan ideal para amantes del excursionismo que quieran llevarse un bonito recuerdo de sus antepasados prehistóricos. La ruta se inicia en el parking de Oza. La magia de las montañas y los extensos bosques de haya son un indicativo de la belleza que aguarda en el interior del valle. Hay dos opciones: dirigirse directamente al yacimiento por un camino corto o disfrutar de un pequeño rodeo por la zona.

Quienes eligen la segunda opción podrán enamorarse del encanto del Pirineo Aragonés. El camino comienza cruzando un puentecito de madera que bien podría haber salido de un cuento. La ruta a seguir está perfectamente señalizada. El Bosque de Oza comienza a ser el protagonista claro de la travesía seguido por el murmullo del río Aragón-Subordán. Después de un ligero ascenso en el que los altos troncos de los árboles protegen del sol es hora de dirigirse a Corona de los Muertos. Una pista forestal conduce directamente hasta el yacimiento. Uno de los grandes placeres de este recorrido es detenerse y observar el impresionante paisaje que se despereza ante los ojos.

El bosque de un cuento de hadas

El Bosque de Oza se caracteriza por albergar ejemplares de hayas y abetos se ascienden hasta rozar las nubes. Sus caminos son una mezcla de tierra húmeda y hojarasca que transforman el paisaje en un cuento de los Hermanos Grimm. Su interior está repleto de historia. De hecho, existe un recorrido que conduce a través de los hitos prehistóricos más representativos de la zona aragonesa. La fauna que habita este bosque se divide en corzos, jabalíes, zorros y osos. En el río Aragón-Subordán es habitual encontrarse con ganado pastando mientras el sol cae en el horizonte. Una bella postal que se culmina con impresionantes picos montañosos como el Peña Forca, Punta Agüerri y el Bisaurín en los que pueden realizarse actividades de aventura.

Corona de los Muertos, la perla prehistórica y el yacimiento de las leyendas

Corona de los Muertos, Huesca

Corona de los Muertos, Huesca | Huesca la Magia

Cuando uno llega a Corona de los Muertos todo parece adquirir otra velocidad. El ambiente se calma. El viento se convierte en brisa y el canto de los árboles se vuelve un susurro que acaricia los oídos. Esta perla de la arqueología se conoce en silencio. Su forma circular y sus piedras colocadas cuidadosamente le otorgan un halo de misterio constante que invita a imaginar.

Se cree que el origen de estas piedras reside en los ríos y canteras cercanas. Unas son redondeadas. En otras se aprecian irregularidades que hacen dudar de su procedencia. En su momento, también se encontraron puntas de flecha y piezas de sílex de más de 9.000 años de antigüedad. ¿Una recomendación? Observarlo en silencio mientras la esencia de miles y miles de años de historia empapa poco a poco.

Carlomagno

Carlomagno | Shutterstock

¿Cuántas leyendas caben en un yacimiento arqueológico? Son muchos los que atribuyen a Corona de los Muertos un significado místico. ¿Tiene alguna función oculta? ¿Se vivió algún acontecimiento importante? Otra cosa no, pero este emplazamiento ha sido protagonista de muchas incógnitas a lo largo de la historia. Algunas de ellas de lo más variopintas. Una de las más célebres es la de la batalla de Roncesvalles. Según cuentan, este enfrentamiento podría haberse librado en el valle de Hecho en lugar de en el municipio navarro durante la expedición de Carlomagno a Zaragoza. De esta manera, el ejército de Carlomagno habría sufrido la emboscada en tierras oscenses. Hay quien remarca la veracidad de esta leyenda basándose en los cantares de gesta.

La Meca para los amantes de la montaña

La belleza del valle de Hecho

La belleza del valle de Hecho | Shutterstock

El Bosque de Oza es el lugar ideal para descubrir nuevas sendas de montaña. Cerca del yacimiento de Corona de los Muertos se puede disfrutar de excursiones como la subida al Castillo de Acher, el Lago de Estannes, embelesarse con la belleza del valle de Estriviella y seguir el camino empedrado de la emblemática calzada romana.

Visitar los pueblos cercanos a Corona de los Muertos es una actividad altamente recomendable. El Pirineo Aragonés es hogar de auténticas maravillas arquitectónicas. Y no por que sean grandes construcciones con acabados perfectos, sino porque en él residen pueblos donde la sencillez y la montaña los llenan de magia. Para empezar, la visita a Hecho es un plan de obligado cumplimiento. De hecho, dicen que la corona de Aragón se forjó en esa aldea. Sus callecitas medievales son de otro universo. De la misma manera que Ansó y Siresa, dos joyas pirenaicas en las que el tiempo parece haberse detenido.