Qué ver en Écija

Barroca ciudad-museo y cuna de románticos bandoleros

Conocida como la Ciudad del Sol o la Ciudad de las Torres, la localidad fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1966. Muestra total de Barroco, esconde bellas iglesias, conventos y casas palaciegas que demuestran la riqueza del siglo de oro local. Esta es la historia y lo mejor que ver en Écija.

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Conocida por sus once bellas torres y sus miradores palaciegos, el mero pasear por las calles de la Ciudad del Sol es una experiencia notable. Las casas encaladas, patios de casas señoriales y plazuelas aportan al conjunto una gran serenidad. Entre los monumentos que ver en Écija destaca la Iglesia de los Descalzos, que recibió en 2010 en Estambul el Premio Unión Europea de Patrimonio y Cultura. En cuanto a arquitectura civil, el Palacio de Peñaflor es conocido a nivel nacional por su balcón de 59 metros y sus pinturas al fresco originales. Por todo lo anterior, la estancia en el lugar debe ser de al menos un fin de semana.

Para extender el viaje hay varias excursiones de alto interés cerca. CarmonaOsuna o Marchena son solo tres ejemplos. Asimismo, Sevilla capital es otro enclave que merece una visita de más de una jornada. Los mejores lugares donde alojarse o llenar el estómago están dispuestos en las páginas sobre comer y dormir en Écija. Asimismo, la Ciudad de las Torres es buena base para diferentes actividades de turismo activo en la provincia de Sevilla.

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El notable pasado local merece ser conocido antes de ir a lo que ver en Écija. Así, la localidad sevillana ha estado poblada desde época tartésica. Más tarde fue habitada por turdetanos, cartagineses y romanos. Esto últimos fundaron, en el 14, la colonia Augusta Firma. Allí se asentaron legionarios licenciados. Después pasó a llamarse Astigi, siendo capital de uno de los cuatro conventus iuridici en que se dividía la provincia Bética. Tal honor supuso la construcción de un foro, un anfiteatro y unas sofisticadas termas.

La ciudad conservó durante el dominio visigótico la denominación romana, manteniéndose como sede episcopal. San Fulgencio de Cartagena fue obispo del lugar a comienzos del siglo VII. Los musulmanes la tomaron al asalto, llamándola primero Isichcha, luego Asichcha y por último Madinat al-qutn/ciudad del algodón. Sobresalía por la fertilidad de sus campos, regados por el río Genil.

Por estar en la calzada que llevaba a Sevilla, fue desde un principio capital de Cora. Hacia el 1013 sería tomada por la familia de los Banu Abbad, que controlaban la Taifa de Sevilla. Dominaron el lugar hasta el año 1091. Entonces, el célebre Al Mutadid la perdería a manos de sus antiguos aliados, los almorávides.

Fernando III de Castilla, en el año 1240, firmó con los pobladores musulmanes unas capitulaciones por las cuales estos mantenían sus propiedades y condiciones de vida. Durante 1255, la plaza fuerte fue tomada por el infante Don Enrique de Castilla, en guerra con su hermano, Alfonso X el Sabio. Una vez derrotado el primero en Lebrija, el segundo violó las capitulaciones firmadas por su padre. Repartió la tierra entre pobladores castellanos y la Iglesia. En septiembre de 1275 los benimerines de la taifa de Algeciras derrotaron al ejército castellano comandado por el Adelantado Mayor de Andalucía, Nuño González de Lara el bueno. Su cabeza acabó en manos de Muhammad II de Granada.

A partir de 1391 desempeñó el cargo de arcediano de Écija el célebre Ferrán Martínez. Este pronunció exaltados discursos para forzar la conversión de los judíos, provocando numerosos muertos. En 1402, Enrique III le otorgó el título de Ciudad. Tuvo una importante aljama judía y un tribunal de la Inquisición de Córdoba para vigilarlos. Entre 1558 y 1730 llegaría a condenar a 114 personas relacionadas con la localidad. Tal fue la riqueza adquirida que el siglo XVIII se produjo “El siglo de Oro Ecijano”. Además de la gran cantidad de construcciones religiosas y civiles, Écija contaba en esta época con alrededor de 40 títulos nobiliarios, 13 de ellos Grandes de España.

La Plaza de España de Écija en 1950
La Plaza de España de Écija en 1950.

Écija fue una de las zonas de España más castigadas por el bandolerismo. Allí se produjo uno de los golpes más famosos de la historia, el asalto a la gran diligencia que llevaba la recaudación de la Real Hacienda. La zona fue la cuna de una de las cuadrillas más famosas de España: “Los siete niños de Écija”. Se aficionaron a los asaltos mientras ejercían como guerrilleros contra los franceses. Según las autoridades iban capturando a alguno, se reemplazaba su puesto por otro para ser siempre siete. Llegaron a dominar la carretera entre Sevilla y Córdoba hasta el punto de motivar la redacción, en 1817, de un edicto de captura contra ellos, movilizándose importantes fuerzas.

El bandolero Francisco Huertas tuvo la particularidad de ser miembro de la nobleza local. Su ajusticiamiento en su pueblo natal lo presidió el mismísimo obispo. En cambio, el “Tragabuches”, antes cantaor y torero, consiguió escapar a la acción de la justicia. Se le atribuye la siguiente letrilla: “Una mujer fue la causa / de mi perdición primera. / No hay ningún mal de los hombres / que de mujeres no venga”. En 1947 se estrenó la película Los siete niños de Écija del Director y guionista Miguel Morayta. Los delincuentes inspiraron también algunos de los personajes de la célebre serie televisiva Curro Jiménez.

A continuación, lo mejor que ver en Écija.

La Ciudad de las Torres es considerada la localidad más barroca de Andalucía. Su casco histórico reúne multitud de patrimonio: iglesias, conventos, palacetes y museos.

La visita del lugar se inicia en la céntrica Plaza de España de Écija, conocida ahora como Plaza del Salón. Allí están el Ayuntamiento y la Iglesia de San Francisco. Frente a esta última se halla la Iglesia de Santa Bárbara. Se trata de uno de los pocos templos neoclásicos de la localidad y el primero en construirse con este estilo en Andalucía (1855). Destaca por su retablo mayor dedicado a Santa Bárbara. Posee el mejor coro de Écija (1762) con relieves de los apóstoles.

Anexas a la Iglesia de Santa Bárbara se sitúan la capilla bautismal y la sacramental. Esta última se levanta sobre el Patio de los Naranjos, antiguo patio de oración. Allí contemplamos la imagen de Jesús sin soga, una de las más importantes de la Semana Santa ecijana.

Iglesia de Santa María de Écija
Iglesia de Santa María de Écija.

De la barroca Iglesia de Santa María (ss. XVIII y XIX) destaca el sagrario del altar mayor. Sobre esta obra se sitúa la imagen de la Asunción presidiendo el templo. Su monumental torre de cuerpo de ladrillo fue enormemente dañada por el terremoto de Lisboa de 1755. Visita obligada es la colección del Museo Sacro, alojado en el patio claustro. Posee una colección de objetos de culto de los siglos XV al XVIII.

Bajando la calle se encuentra un interesante hito que ver en Ecija, el Palacio de Benamejí (s. XVIII). Se le conoce también como el Palacio de los condes de Valverde. En las caballerizas se guarda una exposición de elementos relacionados con el mundo del caballo. El edificio acoge además el Museo Histórico Municipal. En él sobresalen en especial sus enormes mosaicos y la conocida Amazona Herida, una gran escultura romana perfectamente conservada.

Otro templo que ver en Écija es la Iglesia de Santiago, al sur de la localidad. De estilo gótico-mudéjar, sus inicios se remontan al siglo XV. Destaca su característica torre campanario levantada hacia 1766 en ladrillo y remates de azulejo sevillano. Según una leyenda popular, en el lugar ocupado por la torre se haya enterrado un santón moro desde el año 756. Fue degollado y enterrado tras descubrirse su engaño en las elecciones para escoger Cadí.

El Palacio de Peñaflor, construcción barroca del siglo XVIII, fue lugar de alojamiento de los reyes cuando visitaban la ciudad. Cercana al palacio se encuentra la Iglesia de San Juan (S. XVI). Lo más destacado es su torre, considerada la más bella de Écija, reedificada tras el terremoto de 1755. En su interior conserva un bello retablo mayor con las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, San Pablo y San Juan Bautista. Con esto concluye el recorrido por lo que ver en Écija.

Imprescindibles

Museo Benameji de Écija
Museo Benameji de Écija.
Palacio Cárdenas de Écija
Palacio Cárdenas de Écija.

Datos prácticos

Coordenadas

37° 32′ 28″ N, 5° 4′ 45″ W

Distancias

Sevilla 86 km, Madrid 448 km.

Aparcamiento

Existen numerosas zonas de aparcamiento de pago.

Altitud

125 m.

Habitantes

40 683 (2011).

Estas son las principales festividades que ver en Écija. Procesión de San Pablo, Patrón de Écija (25 de enero), Semana Santa (Fiesta de Interés Turístico Nacional) y Procesión de las Cruces de Mayo (primer domingo de mayo). Además, Procesión de Nuestra Señora Virgen del Valle, Patrona de Écija (8 de septiembre) y Feria de San Mateo (semana del 21 de septiembre).

He aquí otros eventos notables que ver en Écija. Torneo Internacional de Ajedrez (mes de mayo), Música en los Palacios (mes de julio), Noche Flamenca (agosto), Mercadillo barroco (finales de noviembre).

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