Unas vacaciones por Andalucía tiene muchas posibilidades. Sin ir más lejos, la provincia de Málaga guarda infinidad de lugares muy interesantes. Por ejemplo, en Torremolinos se encuentra la Casa de los Navajas. Esta edificación se asienta sobre un acantilado, lo que constituye uno de los puntos más interesantes de su atractivo. Además, se ubica mirando hacia la playa de El Bajondillo, por lo que sus vistas son dignas de admirar, especialmente al atardecer.

A todo ello, se suma una bella arquitectura y una notable historia. No es extraño así que el lugar fuera declarado de Interés Histórico por la consejería de cultura de la Junta de Andalucía en 1991. Nueve años después, sería el Ayuntamiento de Torremolinos quien obtuviese el palacete. Aunque no fue hasta pasados catorce años cuando sus puertas volvieron a abrir al público tras su restauración.

Estilo neomudéjar de la Casa

El deseo de su sueño fue construir una casa frente al mar. | Shutterstock

Una construcción fruto de la pujanza azucarera

El comienzo de la edificación de este palacete ya histórico se remonta a los años 20. Concretamente se estima que data de entre 1925 y 1926. El encargado de ponerlo en pie fue un empresario llamado Antonio Navajas. Su campo era el de cultivar caña de azúcar, uno de los negocios más prósperos por aquel entonces. De hecho, sus campos son actualmente lugar del aeropuerto de Málaga-Costa del Sol.



Antonio Navajas siempre quiso vivir frente al mar, por ello mandó construir su casa en una finca que sabía que era perfecta. Lo hizo bajo unas especificaciones concretas, ya que quería que su arquitectura exterior fuera del estilo Neomudéjar. Tal estilo era muy popular en la época, como se ve en el norte, en multitud de casas de indianos. Su interior quería recordar a la Alhambra de Granada. Mientras tanto, la planta baja sería una vivienda al uso, con habitaciones, despacho, comedor… La segunda, gracias a sus dos torres, serviría para admirar las vistas de las que sigue presumiendo.

Arquitectura de influencia neomudéjar

Arquitectura de influencia neomudéjar. | Shutterstock

Un claro ejemplo de Neomudéjar en la Costa del Sol

Como se ha comentado anteriormente, uno de los puntos más interesante de la Casa de los Navajas es su arquitectura. Fue levantada en estilo Neomudéjar, movimiento que comenzó a finales del siglo XIX y principios del XX. Otros ejemplos representativos del mismo pueden encontrarse, a nivel local, en la plaza de toros de La Malagueta. También en la antigua Casa de Correos y actual sede del Rectorado de la Universidad de Málaga.

La casa, que cuenta con casi 340 metros cuadrados, es reconocida por sus azulejos sevillanos exteriores. Con formas geométricas perfectas, hilan con la fachada principal, la cual es una alegoría a tres estaciones. Ya que está situada en la playa, decidieron obviar el invierno de la decoración. También es interesante percatarse la decoración cerámica de los miradores, todos con motivos costumbristas.

Los arcos de la Casa de los Navaja

Los arcos de los minaretes donde se observa un azulejo con las andanzas de Don Quijote. | Shutterstock

Desde 2014, después de una campaña de remodelaciones, el ayuntamiento de Torremolinos habilitó el lugar para las visitas. Gracias a ello es posible contemplar el interesante interior. Además, la entrada es totalmente gratuita y el paseo no dura más de media hora. Sobresalen sus arcos y yeserías, inspirados en la arquitectura romántica islámica.

Del mismo modo, en los arcos de los minaretes se puede observar unos azulejos que muestran las andanzas de Don Quijote. Aunque no es la única referencia cultural que vislumbrar en la casa. También está la estrella de ocho puntas de los Tartessos o las inscripciones que van del árabe al hebreo. Los muebles de taracea que aún se conservan los trajeron expresamente de Granada.

 

 

Escalones exteriores de la Casa de los Navaja

Escalones exteriores de la Casa de los Navaja. | Shutterstock

Curiosidades y alrededores de la Casa de los Navajas

Entre los datos curiosos de la Casa de los Navajas, por ejemplo destaca una condición de su traspaso. El ayuntamiento la adquirió siempre y cuando dejara vivir allí a las últimas de las hijas de Navajas tres años más. Después de ello, tras finalizar una rehabilitación del lugar, ahora es posible celebrar bodas, comuniones y otros festejos. Asimismo también ha sido sitio de acogida de conciertos e incluso obras de teatro. Interesante también la historia de su gran escalinata exterior. En ella se aprecia la fecha en la que comenzó a vivir allí la familia que erigió el conjunto. Detalles y pistas escondidas perfectas para saciar la curiosidad.

Frente al palacio se encuentra la conocida playa de El Bajondillo, donde cada estío se reúnen miles de personas. Para llegar a ambos hitos solo hace falta buscar la calle que da nombre al arenal. También cabe la posibilidad de acceder por la vía de Las Mercedes. No tiene pérdida porque pronto se ve el palacete. Hoy en día destaca incluso más que en su nacimiento por ser contraste con los hoteles turísticos construidos a su espalda.

Jardín Botánico de Torremolinos

Jardín Botánico de Torremolinos. | Shutterstock

Aunque se haya convertido en uno de los espacios que visitar más emblemáticos de Torremolinos, no es el único. No muy lejos está el espectacular Jardín Botánico de Torremolinos. También cerca queda la Torre del Molino, razón de que la Costa del Sol se llame de esta manera. Asimismo, se debe tener en cuenta el paseo marítimo que se puede ver desde lo alto de la Casa de los Navajas. Otro espacio que visitar es la plaza de La Nogalera en la conocida calle San Miguel.



Resulta imperdible la figura femenina en lo alto de una columna llamada el Monumento al Turista. 20 metros son los que posee esta escultura que divide en opiniones a los lugareños. No ocurre lo mismo con el célebre Arco de los Besos. Con el eslogan “Torremolinos enamora”, está situado en la plaza Costa del Sol. Como no podía ser de otra manera, fue inaugurado el 14 de febrero. Como colofón, siguiendo la costa, queda el extraordinario y también reciente Castillo de Colomares. Construido entre 1987 y 1994, aspira a ser la tumba del explorador Cristóbal Colón.