El castillo de Colomares es un monumento construido para la gloria y homenaje de la figura de Cristobal Colón. Situado en Benalmádena, en la provincia de Málaga y en plena Costa del Sol, en la Comunidad Autónoma de Andalucía, ofrece un paseo por la gesta de su viaje al nuevo mundo. Un camino acompañado por todo tipo de simbologías que ayudan a comprender al visitante la magnitud de la hazaña culminada a finales del siglo XV. Además, todo el monumento supone en sí mismo un extraño anacronismo, repleto de estilos y de una belleza extraña.

Vista aérea del castillo de Colomares

Vista aérea del castillo de Colomares. | Shutterstock

La razón de ser del Castillo de Colomares

Este monumento está atado a un nombre propio: el Doctor Esteban Martín y Martín. En 1987 decidió construir, con la ayuda de dos albañiles, el castillo de Colomares. Se pasaron siete años trabajando sin descanso apenas hasta que al médico se le acabó el dinero. El objetivo era homenajear al navegante Cristóbal Colón y su viaje a las Indias que se inició en 1492 y que acabó con el descubrimiento de un nuevo mundo desconocido hasta ese momento. La historia de ese viaje, así como de todo lo que acontecía en la Corona de Castilla en el siglo XV, queda plasmada tanto en el estilo, técnica y materiales constructivos como en la importante carga simbólica de algunos de sus elementos.

Interior del castillo de Colomares

Interior del castillo de Colomares. | Shutterstock

Presenta una mezcla de diferentes estilos arquitectónicos. Estos incluyen el neobizantino, neorrománico, neogótico y neomudejar. Se representan, por tanto, las tres culturas que se encontraban en la España de la Edad Media, el cristianismo, el judaísmo y el islamismo. Los materiales utilizados son el ladrillo, el hormigón, la piedra natural y la madera.



Cristóbal Colón presentó su plan de viaje a los Reyes Católicos, quienes dieron su visto bueno y aparecen representados en el monumento con sus escudos en bronce. El navegante se rodeó de expertos, entre ellos Martín Alonso Pinzón, que en este caso ha sido representado como la cabeza de un caballo de bronce. El viaje se inició el 3 de agosto de 1492 con 96 tripulantes y llegaron a un islote al que bautizaron con San Salvador 33 días después. Existe un oratorio en el castillo con la imagen del Salvador junto con una campanita marinera. Quedan también representadas las tres naves utilizadas en la travesía, empezando por la Niña bajo el arco de la Rábida, que fue el monasterio donde estuvo alojado Colón. La Pinta se ubica en la fachada principal y la Santa María aislada, simbolizando que se hundió el día de Navidad en Santo Domingo.

Representación de la Pinta en el castillo de Colomares

Representación de la Pinta. | Shutterstock

Un monumento con muchos guiños

La visita al castillo apabulla en buena medida al visitantes. Como ya se ha señalado, describe como si fuera un libro abierto la aventura de Colón y de sus viajes. Un total de 16 puntos narran el relato. Toda la construcción se realizó siguiendo las técnicas de la Edad Media y fue levantada a mano por el propio Doctor Esteban con la ayuda de un par de operarios. Algo que añade mérito al ecléctico conjunto.

El castillo de Colomares entremezcla diversos estilos

El castillo de Colomares entremezcla diversos estilos. | Shutterstock

El monumento defiende el posible origen mallorquín de Cristóbal Colón. La planta del castillo es de 1.500 metros cuadrados y por lo tanto es el mayor monumento erigido en su honor. Además, en su interior se encuentra la capilla más pequeña del mundo, registrada en el libro del Récord Guinnes, de tan solo 1,96 metros cuadrados dedicada a Santa Isabel de Hungría. A pesar de su tamaño llega a incluir una escalera de caracol, imágenes religiosas, un altar y muchas velas. Ha llegado a ver celebrar misas, pero la mayor parte de gente las tienen que seguir desde fuera. Por requerimiento expreso del Doctor Esteban, también alberga un mausoleo vacío a la espera de que los restos del navegante descansen finalmente en él. Como símbolo de la idea inicial de Colón de llegar a las costas de Asia también se haya en su interior una pagoda china.

El edificio es un libro abierto que pretende contar la historia y por eso, aunque pueda resultar caótico a primera vista, cobra sentido si se visita de la manera adecuada. Para ello, es importante detenerse en cada uno de los puntos señalizados en los que se cuenta el desarrollo del la expedición.

Castillo de Colomares

Castillo de Colomares. | Shutterstock

Un entorno privilegiado

Este monumento se encuentra en un entorno muy concurrido. Se trata de Benalmádena, en la provincia de Málaga. Para empezar, su situación en un lugar elevado permite disfrutar de una magnífica panorámica de la Costa del Sol. Es así un destino perfecto para visitar con niños, también por todo aquello que ofrecen sus alrededores. Torremolinos es otra de esas poblaciones tan características de ese tramo costero. Posee desde las típicas zonas de bares donde degustar la magnífica gastronomía de la zona hasta playas interminables. Más destinos similares serían Casares, la cuna de Blas Infante, Mijas, Estepona con sus maravillosos murales o Fuengirola, una meca del turismo con un amplio patrimonio cultural. La A-7 da acceso a todos ellos.

Simbolismo de Pinzón en el castillo de Colomares

Simbolismo de Pinzón. | Shutterstock

En cuanto a hitos naturales sobresale la Cueva de Nerja. Entremezcla formaciones geológicas con restos arqueológicos de primera magnitud. Tampoco merece una visita el Torcal de Antequera, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco gracias a las caprichosas formas de sus rocas calizas. Distinto pero igualmente atractivo es el Caminito del Rey, una gran obra de ingeniería desde la que es posible disfrutar de unas panorámicas increíbles.

El resto de la provincia de Málaga, entre mar y montaña, combina la tradición mezclada con la modernidad. También las zonas más turísticas con el encanto de los pequeños rincones, con pueblecitos con calles encaladas como Frigiliana. Así, una escapada para ver el castillo de Colomares se puede completar desde sus playas hasta la Sierra de las Nieves. Tal entorno es ideal para practicar senderismo.