Qué ver en Baños de la Encina

La fortaleza milenaria y el camarín más refinado

El Castillo de Burgalimar es llamado la “La Fortaleza de los Siete Reyes” por sus ilustres visitantes. Este hito local se complementa con la cercana Ermita de Jesús del Llano y su impresionante camarín barroco. No te pierdas la historia y lo mejor que ver en Baños de la Encina.

Planifica tu escapada a Baños de la Encina

Lo más importante que ver en Baños de la Encina es su Castillo de Burgalimar, el Santuario de la Virgen de la Encina y la Ermita de Jesús del Llano. En total, el recorrido por ellos se extiende durante medio día. Para seguir con la escapada se puede optar por dirigirse a Bailén, escenario de una mítica batalla. Por otro lado, en Linares aguarda la ciudad romana de Castulo. En días posteriores, tres alternativas excelentes de visita son Úbeda, Jaén capitalBaeza.

En las páginas sobre comer y dormir en Baños de la Encina quedan nuestras selecciones de restaurantes y alojamientos. Por último, el lugar sirve como base para varias de las actividades de turismo activo en Jaén.

¿Quieres conocer este sitio?

El interesante pasado local merece ser conocido antes de pasar a lo que ver en Baños de la encina. De esta forma, los abrigos y otras formaciones geológicas de la zona estuvieron habitados desde la Prehistoria. Mucho más tarde, a finales del siglo I, existió en el lugar una villa romana. Su espacio queda hoy ocupado por la Ermita de la Virgen de la Encina.

Durante el 968, el califa Al-Hakam II mandó construir el hoy conocido como Castillo de Burgalimar. Es uno de los mejor conservados de Europa y se cree que el segundo más antiguo del continente todavía en pie. Al no estar enclavado en un cruce de caminos ni haber recursos estratégicos en sus inmediaciones, su misión era acantonar a las tropas bereberes en los periodos de mal tiempo. Estos soldados participaban luego en las campañas anuales del califato contra los cristianos.

Tras el desmembramiento del Califato de Córdoba se conformaron diversos reinos de taifas. Así se produjo un período de decadencia para Baños de la Encina que se extendería hasta el siglo XII. Entonces pasó a ser una plaza fronteriza frente a los cristianos. En este contexto conquistó Alfonso VII la fortaleza. Pasados diez años los  moros la recuperaron. Aunque Alfonso VIII y Alfonso IX volvieron a dominarla, el 19 de julio de 1212, tres días después de la Batalla de Las Navas de Tolosa, los mahometanos la retomaron.

Fue en 1225 cuando Fernando III el Santo se hizo definitivamente con el control de Baños de la Encina. El monarca entregó el mando del Castillo de Burgalimar al Arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada. Finalmente la defensa de la plaza recayó en la Orden Militar de Santiago. Sin embargo, su administración se realizará desde la jurisdicción de Baeza.

foto antigua Molino del Santo Cristo en ruinas Baños de la Encina
Molino del Santo Cristo en ruinas, hacia 1950.

A mediados del siglo XV el lugar fue escenario de las luchas entre los partidarios del rey Enrique IV y sus hermanastros, Alfonso de Castilla y la futura Isabel la Católica. Por ello, en 1458, cedió el Castillo de Burgalimar al condestable de Castilla Lucas de Iranzo, su amigo de la infancia. Sería el señor del lugar hasta su muerte en 1473. Durante su mandato se produjo una sublevación de los villanos, que ocuparon la fortaleza. Fue el regidor de Baeza quien devolvió el lugar a Iranzo. El paso de múltiples monarcas hizo que se llamara al fortín la “Fortaleza de los Siete Reyes”.

Baños de la Encina se independizó de Baeza y obtuvo la condición de villa en 1626. Durante la Guerra de la Independencia llegó a estar ocupado por los franceses. En pleno siglo XIX los pastos y los olivares centraron la economía local. Fueron muy enconados los conflictos por la propiedad comunal del suelo, así como las disputas entre ganaderos y agricultores.

Desde 1969, en la torre del homenaje del Castillo de Burgalimar ondea la bandera azul con las estrellas del Consejo de Europa. Además, durante 1968 se celebrararon los mil años de su construcción.

A continuación, lo mejor que ver en Baños de la Encina.

Lo primero que ver en Baños de la Encina es el Castillo de Burgalimar. Se erige en una posición claramente dominante sobre la villa y su entorno. La construcción se levantó en tiempos de Alhaken II, concluyéndose en el año 968. Sorprende por el alto grado de conservación que presenta y la pervivencia de elementos califales.

El Castillo de Burgalimar tiene catorce torreones rectangulares y uno pentagonal. Destaca la Torre del Homenaje o “Almena gorda”, principal modificación cristiana ya adscrita al período gótico. La obra está hecha en tabiyya, mezcla de arcilla, arena, cal y piedras muy menudas. Esto abarató considerablemente su coste. También es digno de visitar el Patio de armas y el Aljibe.

El otro gran monumento que ver en Baños de la Encina es la Iglesia Parroquial de San Mateo (siglo XV). Se trata de un templo gótico cuyo frente principal data de 1576 y es de estilo manierista. Destaca asimismo su torre de base octogonal. El interior fue modificado en el siglo XVIII. Sorprenden su grandioso retablo barroco y la sillería del coro labrada en nogal. También es de admirar una pintura atribuida al círculo de pintores del gran maestro Murillo. Sin embargo, lo más preciado del templo es su Sagrario, ejecutado en ébano: una gran joya del arte sacro del siglo XVII.

La Ermita del Cristo del Llano muy sobria en su exterior. Se edificó por la milagrosa aparición de la imagen del Cristo de la Luz en el siglo XVII. Por dentro, sobresale la luminosidad y alegría que trasmite su exuberante decoración. La obra maestra del lugar es un impresionante camarín del último tercio del siglo XVIII. Elaborado en yeso policromado, muestra elementos vegetales y geométricos mezclados con escenas religiosas. Se trata de un conjunto exquisito y colorista. Por otro lado, el templo posee notables puertas de ebanistería neomudejar (siglo XVIII).

En la Plaza del Ayuntamiento queda la flamante Casa Consistorial de Baños de la Encina (siglo XVI), construida en piedra labrada. En ella brilla la forja en sus balcones y el característico tejadillo bañusco sobre el balcón. Siguiendo con lo que ver en el pueblo hay numerosas casas solariegas de los siglos XVI al XVIII. Destacan sobre el resto el Palacio de los Molina de la Cerda (1724) y la Casa Torreón Poblaciones-Dávalos (siglo XV).

Palacio de los Molina de la Cerda en Baños de la Encina
Palacio de los Molina de la Cerda en Baños de la Encina.

Una de las estampas más singulares de esta localidad es el Molino del Santo Cristo. Se sitúa en un llano sobre la parte alta del pueblo. Se eleva doce metros y fue construido antes del siglo XVIII. Dentro alberga un Centro de Interpretación de los Molinos de Viento.

Junto a la Cuesta de los Santos se erige la Ermita de Jesús del Camino (siglo XIII). Se realizó por orden del rey Alfonso VIII como conmemoración de la Batalla de las Navas de Tolosa. Desde el siglo XIII y hasta julio de 1936 se mantenía siempre encendida una lámpara. Esta fue robada y la imagen del Cristo mutilada, estando hoy restaurada.

Terminando con lo que ver en Baños de la Encina queda el Santuario de la Virgen de la Encina. Se halla en las inmediaciones de una antigua calzada romana, a cuatro kilómetros de Baños. Su fábrica se inició en los siglos XIII-XIV. Se amplió notablemente en el XVII con una rica decoración barroca. Brilla especialmente en el Camarín de la Virgen, la Patrona de Baños.

Imprescindibles

Castillo de Burgalimar en Baños de la Encina
Castillo de Burgalimar en Baños de la Encina.
Parte medieval de Baños de la Encina
Parte medieval de Baños de la Encina.

Datos prácticos

Coordenadas

38° 10′ 0″ N, 3° 46′ 0″ W

Distancias

Jaén 54 km, Sevilla 249 km, Madrid 292 km.

Aparcamiento

Un estacionamiento gratuito junto al Castillo y otro junto a la Ermita del Cristo del Llano.

Altitud

450 m.

Habitantes

2694 (2012).

Estas son las principales festividades que ver en Baños de la Encina: La Candelaria (2 de febrero), Carnaval, Semana Santa, Romería de Jesús del Camino (primer domingo de mayo) y Fiestas Patronales de Mayo en honor a la Virgen de la Encina (segundo fin de semana de mayo). También, Fiestas de los Esclavos (septiembre) y Festividad de Todos Los Santos (noviembre).

He aquí más ocasiones que ver en Baños de la Encina: Fiestas Medievales (finales de julio) y Fiestas del Emigrante (en torno al 15 de agosto).

Miniaturas de alambre, Cantería, Carpintería y Forja artística.

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