La Iruela, en Jaén, es un pueblo construido en una pendiente, con empinadas calles y viejas tradiciones que se remontan hasta tiempos de la reconquista. En pleno Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, ubicado en lo alto de la peña El Picacho, se encuentra el Castillo de Iruela. Esta localidad jienense acoge entre sus murallas una fortaleza de origen árabe-medieval. Tres épocas distintas de construcción que abarcan desde los templarios hasta los nobles castellanos del siglo XVI. Un castillo que esconde una apasionante historia tras sus muros y un patrimonio único.

Breve historia del castillo

Castillo de la Iruela en El Picacho

Castillo de la Iruela en El Picacho | Shutterstock

Los primeros cimientos de este castillo datan de época tardoantigua o principios de la época islámica. En los años de dominio musulmán en la Península, La Iruela pasó a ser una alquería, una pequeña comunidad rural en las inmediaciones de una ciudad. Con los almohades, en el último tercio del siglo XII, surgió la aldea islámica al sur de la fortaleza y se ampliaron las murallas.

En 1231, la región fue conquistada por el arzobispo de Toledo, don Rodrigo Ximénez de Rada. Pasó así a formar parte del Adelantamiento de Cazorla, gran señorío construido por este religioso y vinculado al arzobispado de Toledo. Durante esta época se hizo una una primera reforma del castillo.

Hacia el 1366, durante el gobierno de un arzobispo militante en el bando de Enrique II, las villas y lugares de la zona quedaron divididas. Cazorla siguió en el partido de Pedro I y La Iruela, fiel a la política del arzobispo, obtuvo el Villargo el 28 de junio de 1370. Pero no fue hasta ocho años después, en 1378, que la localidad consiguió su independencia como aldea. Fue por aquel entonces cuando se construyeron la Torre del Homenaje y la Torre-Puerta.

Una construcción en tres niveles

Algunos de los recintos que componen la fortaleza

Algunos de los recintos que componen la fortaleza | Shutterstock

El castillo de la Iruela está estructurado en tres niveles. En el recinto I, la parte más alta de la fortaleza, se localiza una Torre del Homenaje de forma rectangular y origen cristiano. Se puede acceder a ella por una escalera de madera. Bajo este acceso es posible apreciar los restos del alcázar almohade original.

El recinto II está rodeado de una muralla, bajo la Torre del Homenaje. Este funcionaba como plaza de armas y en él se hallan los vestigios de un aljibe, elemento arquitectónico para almacenar agua. Por último, el recinto III se encuentra entre lo que queda de muralla y otro muro defensivo actualmente desaparecido. Asimismo, esta fortaleza cuenta un espacio exterior donde se sitúa el auditorio y una plaza interior entre el Castillo y la Iglesia.

De otro lado, esta construcción consta de tres torres, que forman una entrada en codo a través de la muralla. Otras dos torres se sitúan al este de la misma y una sexta torre, en peor estado de conservación, formaba la segunda muralla.

El castillo en la época contemporánea

El castillo ha sido escenario de varias películas

El castillo ha sido escenario de varias películas | Shutterstock

Debido a su imponente presencia, en este castillo se han rodado varias películas, entre ellas la famosa serie de Curro Jiménez, El Bandolero. Además, por su arquitectura y belleza paisajística fue declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1985.

La construcción se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. A principios de los noventa, en 1993, la Junta de Andalucía otorgó un reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma, entre ellos el de La Iruela. En los últimos años, la fortaleza ha pasado por un proceso de restauración.

Las ruinas de Santo Domingo de Silos

Ruinas de la Iglesia de Santo Domingo

Ruinas de la Iglesia de Santo Domingo | Shutterstock

Uno de los grandes secretos que esconde este castillo es que entre sus muros se encuentra la Iglesia de Santo Domingo de Silos. Este templo se comenzó a levantar en el siglo XIII, aunque la mayor parte de la construcción se llevó a cabo tres centurias después. Su principal impulsor fue el secretario personal del rey Carlos V y adelantado de Cazorla, Francisco de los Cobos.

Existe un debate sobre quién fue el verdadero arquitecto del templo, pese a que en él puede observarse la mano de Andrés de Vandelvira. La elección de este emplazamiento planteaba serios problemas arquitectónicos al tratarse de un lugar con construcciones antiguas y con una topografía complicada. No obstante, este desafío sintonizaba con el espíritu renacentista de la época. La iglesia está articulada en tres naves, siendo la central la más ancha y alta, y un conjunto de capillas a los lados.

Durante la Guerra de la Independencia, el 4 de junio de 1810, fue incendiada por las tropas galas como venganza por el rechazo que los españoles habían mostrado hacia el invasor. Posteriormente la iglesia pasó a ser cementerio municipal hasta el año 1953. A día de hoy, se mantienen en pie algunas de sus zonas nobles. Sus ruinas se integran en el magnífico paisaje del castillo y de la sierra de Cazorla.