La provincia de Jaén es popular por su “mar de olivos”, por tener el mejor aceite de oliva virgen extra o por sus tapas. Esto, en ocasiones, hace que sus lugares de naturaleza pasen desapercibidos, a pesar de albergar el mayor espacio protegido de España: el Parque Natural de las Sierras de Cazorla.

Aunque siempre ha sido una zona de paso y está ubicada a corta distancia de Granada, aún es una de las más desconocidas. Pero escoger los rincones naturales más bonitos de Jaén es un auténtico reto, pues la provincia alberga varias joyas que merecen ser visitadas.

Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

Ruta del río Borosa, Cazorla

Ruta del río Borosa, Cazorla | Shutterstock

Teniendo en cuenta que es el mayor espacio protegido de España, no es de extrañar que albergue los rincones naturales más especiales de la zona. Está ubicado al noroeste de la provincia de Jaén. Por supuesto, una de las mejores cosas que hacer en Cazorla es disfrutar de sus numerosas rutas de senderismo. Algunas de las más conocidas son la ruta del río Cerezuelo, que atraviesa varios pueblos y plena naturaleza, o la ruta de la Cascada de Linarejos y la Cerrada del Utrero, con algunos de los paisajes más fotografiados del Parque Natural. Sin embargo, la más famosa es la ruta del Río Borosa.

A lo largo de todo el parque natural es posible encontrar animales salvajes, como ciervos, jabalíes o zorros. Otra de sus joyas naturales es el nacimiento del río Guadalquivir, a su alrededor es posible encontrar peculiares formaciones rocosas con densos pinares.

Santiago-Pontones

El Tranco, Cazorla

El Tranco, Cazorla | Shutterstock

Cabe destacar el municipio de Santiago-Pontones, perteneciente al Parque Natural de la Sierra de Cazorla. El pueblo tiene un rico patrimonio histórico y artístico, pero es conocido por sus joyas naturales. En él es posible encontrar el Embalse del Tranco, uno de los más grandes de España y de gran importancia ecológica. Por este municipio discurre la ruta de Félix Rodríguez de la Fuente, muy popular entre los amantes del senderismo y de los animales, con paneles informativos sobre la vida salvaje de la zona. Además, destaca Coto Ríos, un punto de interés turístico.

Cuadros, Bedmar

Adelfas del Paraje de Cuadros, Bedmar

Adelfas del Paraje de Cuadros, Bedmar | José Sánchez Rodríguez, Wikimedia Commons

Una visita obligada en Sierra Mágina, el Paraje de Cuadros está ubicado a cuatro kilómetros de Bedmar. Es uno de los bosques de adelfas más grandes de Europa, con más de dos kilómetros de extensión que serpentea las azules y frías aguas de su río. Ideal para pasar el día bordeando su río, descansar en sus tranquilos merenderos o visitar el Santuario de la Virgen de Cuadros, vigilado por un antiguo torreón del siglo XI. Además, junto a la ermita es posible adentrarse en la Cueva del Agua. Es un lugar repleto de casas rurales, perfecto para desconectar.

Pinar de Cánava, ermita y la Cueva de la Graja, Jimena

El Pinar de Cánava es un precioso ecosistema forestal integrado en el Parque Natural de Sierra Mágina, donde el pino carrasco es el protagonista. Cuenta con más de 120 ejemplares, algunos de ellos con una longevidad de hasta los 250 años. Existe una ruta de senderismo con cuatro kilómetros de recorrido que conecta los espacios naturales más fascinantes de la zona. Comienza en la Ermita de Cánava, junto a una zona recreativa, después discurre por el Monumento Natural del Pinar de Cánava hasta llegar a la Cueva de la Graja. La cueva está declarada como un Monumento Histórico Natural y alberga algunas pinturas rupestres.

Paraje de las Chorreras, Valdepeñas de Jaén

Paraje de Las Chorreras, Valdepeñas de Jaén

Paraje de Las Chorreras, Valdepeñas de Jaén | Spiritususana, Wikimedia Commons

Ubicado en pleno corazón de la Sierra Sur de Jaén, es un enclave conocido por su famosa cascada con más de 15 metros de caída y por la erosión ocasionada por el Río Vadillo. Es un paraje que goza de una abundante vegetación autóctona que aportan un entorno único, repleto de formaciones tobáceas y cavidades. Es posible realizar una sencilla ruta, apta para toda la familia, señalizada y con pasarelas de madera que bordean el río. Un verdadero estímulo para los sentidos.

Playa del Tamujoso, Baños de la Encina

Playa del Tamujoso, Baños de la Encina

Playa del Tamujoso, Baños de la Encina | Shutterstock

En Jaén sí hay playa, o al menos, un remanso de paz para combatir el caluroso verano de la provincia. En Baños de la Encina se encuentra el embalse de Rumblar, un gran pantano que en su interior alberga la Playa del Tamujoso. Aunque no hay vistas al mar, si es posible disfrutar de las vistas del “mar de olivos” tan característico de la zona. Ideal para disfrutar de un día de “playa”, donde tomar el sol, montar en kayak o nadar.

Ruta de los cerezos en flor, Torres

Torres es uno de esos lugares de película, su ubicación le hace tener un microclima único con temperaturas agradables, pero muy lluvioso. Esto permite la proliferación de cerezos por toda la zona, no hace falta ir a Japón para disfrutar de este espectáculo natural.

Lo más recomendable para disfrutar de la floración con todo su esplendor es visitarla en primavera. Para ello, se puede realizar una ruta de senderismo hacia el manantial de Fuenmayor, incluso alberga la cascada de Zurreón.

Nacimiento del Río Arbuniel, Arbuniel

Nacimiento río Arbuniel, Jaén

Nacimiento río Arbuniel, Jaén | Feranza, Wikimedia Commons

Ubicado en una pedanía del municipio de Cambil se encuentra el nacimiento del Río Arbuniel, también conocido como El Nacimiento del Agua. Es uno de los manantiales más caudalosos e importantes de Sierra Mágina. Junto al manantial se encuentra el casco urbano de Arbuniel, además de una antigua central eléctrica que aprovechaba las aguas del río. Está acondicionado con merenderos y sombras bajos los árboles para disfrutar de un día de desconexión.

Paraje de Los Cañones, Jaén

Ubicado a pocos kilómetros de Jaén, junto al Puente de la Sierra, está una de las áreas recreativas más populares para escapar del caluroso verano jiennense. Se trata de un estrecho desfiladero formado por la acción erosiva del Río Eliche. En algunos tramos se estrecha para no superar el metro de anchura entre sus dos paredes.

Al comienzo tiene una antigua piscifactoría de truchas, un lugar perfecto para hacer actividades de turismo activo como senderismo o barranquismo. La ruta está algo abandonada, aunque ya se está trabajando en su acondicionamiento. Es posible visitar el lugar con niños si solo se accede al principio del río, el resto del trayecto es apto para los más aventureros.