La ermita de San Sebastián, el último morabito en el que se escenificó la caída del Islam en España

Los morabitos fueron espacios dedicados a la oración y meditación en el mundo musulmán. El periodo árabe en la península dejó edificios tan impresionantes como el castillo de Gormaz o la Mezquita de Córdoba. Pero en él también abundaron estas construcciones, especialmente en el reino nazarí de Granada. Es precisamente en esta ciudad donde se localiza la ermita de San Sebastián, el último morabito que ha sobrevivido en España. Erigido durante la dominación almohade, sería siglos después testigo de uno de los acontecimientos más destacados de la historia del país.

La ermita de San Sebastián de Granada

La ermita de San Sebastián. | Turismo de Granada

Qué eran los morabitos

En la España musulmana, era muy habitual la existencia de morabitos y estaban relacionados con las rábitas. Mientras los primeros eran una suerte de eremitorios, los segundos eran un monasterio de orden militar. Se trataba así de lugares de culto reservados a líderes religiosos, donde se retiraban para refugiarse en la oración. A menudo, estos eruditos del Corán también eran conocidos también como morabitos. Este concepto, por tanto, designa tanto al lugar como a los moradores.



El término surgió por primera vez en el siglo VII, tras la muerte de Mahoma y durante la conquista musulmana del Magreb. Proviene del árabe murābiṭ y significa “atadura”. Una acepción que encaja con la idea de alguien que vive retirado y entregado a sus oraciones.  Generalmente, los morabitos se situaban a las afueras de las poblaciones junto a la tumba de un santo. En el reino de Granada proliferaron especialmente estos rincones espirituales. Con el fin de Al-Ándalus, muchos de estos espacios fueron reconvertidos en ermitas, sus homólogas cristianas.

En un acercamiento más espiritual, puede decirse que los morabitos se construyeron como representación del universo. Sus cuatro paredes representaban la Tierra, apuntando a cada uno de los cuatro puntos cardinales. Asimismo, también eran un guiño a los cuatro elementos. Esta estructura se completaba con una cúpula circular, al ser tomada esta forma como un polígono cuyos lados son infinitos, al igual que Alá.

Morabito o ermita de San Sebastián

El arco de herradura es un clásico de la arquitectura islámica. | Wikimedia

No obstante, a pesar de que los morabitos fueron un fenómeno bastante extendido, entraban en conflicto con ciertos preceptos islámicos, especialmente suníes, la rama religiosa preponderante en el reino Nazarí. En esta se niega la existencia entre creyente y Alá, lo que significa que todos los fieles están al mismo nivel. El chiismo es más abierto y considera intermediarios a varios descendientes de Mahoma. De ahí que los primeros recelasen de una práctica que hoy se sigue practicando en el Magreb.

La ermita de San Sebastián, testigo de la entrega de Granada

Es posible que, a simple vista, la ermita de San Sebastián no llame demasiado la atención en comparación con el resto de Granada. No en vano, la ciudad de Andalucía acoge joyas de la época andalusí como la Alhambra o el Bañuelo, que impactan mucho más visualmente. Sin embargo, la primera impresión cambia al conocer su importancia histórica.

La ermita de San Sebastián se erigió en el año 1218 durante el imperio almohade. Más de 8 siglos después, continuaba en pie y, de hecho, se considera el único morabito que ha sobrevivido en España. La puerta de acceso al interior presenta un arco de herradura apuntado, muy habitual en la arquitectura islámica. El tejado es a cuatro aguas e incorpora una espadaña con una campana justo en el lado de la puerta.

En cuanto al interior, es muy sobrio y apenas hay ornamentos. Tras caer Granada frente a los Reyes Católicos, este antiguo morabito se transformó en una ermita consagrada a los santos Fabián y San Sebastián. A pesar de que todavía conserva su estructura original, la decoración se ha perdido debido a las sucesivas restauraciones. Desde el año 1953 está clasificado Monumento Nacional.

La ermita de San Sebastián en Granada, el último morabito de España

La ermita de San Sebastián en Granada. | Agustín Sánchez García (Flickr)

Curiosamente, uno de los episodios más trascendentes tuvo lugar en el interior de este morabito. En el año 1492, sus cuatro paredes presenciaron la entrega de las llaves de Granada por parte del sultán Boabdil a los Reyes Católicos. Este gesto marcó el fin a siete siglos de dominio islámico en la Península Ibérica. En conmemoración de este acontecimiento, muy cerca de la ermita de San Sebastián se encuentra el Monumento al rey Boabdil, obra del artista catalán Juan Moreno Aguado. La escultura en bronce representa al rey nazarí sentado junto a una mujer en actitud humilde, como símbolo de la gratitud de la ciudad al sultán.

Hay otro dato interesante que gira en torno a este enclave medieval, relacionado con la toma de la capital nazarí. La primera misa cristiana oficiada en Granada tras el fin del dominio musulmán tuvo lugar precisamente aquí. Fue debajo de un álamo que estaba situado al lado de este edificio.

Un refugio espiritual al abrigo del río Genil

Tradicionalmente, los morabitos se instalaban cerca del agua. No es casualidad que la ermita de San Sebastián se localice junto al río Genil, el segundo más largo de Andalucía y que nace en Sierra Nevada. En concreto, se sitúa al final del paseo del Violón, en pleno barrio de Ronda.

En la actualidad conviven en el paseo pasado y presente. Así, acoge edificios modernos como el Palacio de Congresos y otros históricos, como el Alcázar del Genil. Este palacete dista unos pocos metros de la ermita y también data del siglo XIII. En sus orígenes, era una almunia o casa de campo localizada a las afueras de la ciudad. Por ello, contaba con fuentes, jardines y huertas. En este palacio residió la madre del rey Boabdil, Aixa. De ahí que con frecuencia sea conocido como el Jardín de la Reina.

Detalle de la Rendición de Granada de Francisco Padilla

Detalle de la Rendición de Granada de Francisco Padilla. | canduela (Flickr)

No lejos de la ermita está el puente romano, uno de los más emblemáticos y antiguos de Granada. Se levantó en el siglo XII justo en el punto donde el río Genil se une con el río Darro. Afluente del primero, el río Darro apenas tiene 16 km de longitud y fue un elemento de vital importancia durante el dominio musulmán en Granada, ya que se encargó de proveer agua al conjunto arquitectónico de la Alhambra. Fue en la época nazarí, entonces, cuando se construyó la denominada acequia real.

La ermita de San Sebastián, de esta manera, se suma a la larga de atractivos que atesora la capital granadina. Aunque no esté en el foco de los circuitos turísticos convencionales, el último morabito de España es un rincón de sumo interés al que merece la pena acercarse para profundizando en la historia musulmana de Granada.