Granada / La Alhambra y El Generalife.

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La colina roja de las historias y leyendas

El conjunto monumental más singular del arte hispano-musulmán es una especie de acrópolis medieval que vela sobre la ciudad de Granada. Es el monumento que más historias y leyendas ha albergado e inspirado, y uno de los más visitados de España.

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Es necesario buscar una buena fecha para disfrutar plenamente de una visita a un lugar tan especial, en una torre de la alcazaba se ha inscrito un verso del poeta Icaza: “Dale limosna mujer/ que no hay en la vida nada/ como la pena de ser/ ciego en Granada”; no es de extrañar que motivara la conmovedora historia del suspiro del moro. Recomendamos a los disfrutones a pedir un permiso en el trabajo y acudir en un día laboral, preferiblemente en primavera (para que los jardines luzcan al máximo) después de haber reservado las entradas on line. Para captar la magia que desprende un edificio con tantísimas historias y leyendas recomendamos leer las de la maldición de los abencerrajes (que tienen su patio en los palacios), la de los celos y la fuga de Boabdil (desde una de sus torres), y el soldado encantado popularizada por el escritor Washington Irving en todo el mundo. La visita lleva entre tres horas y cinco horas; suele haber más gente a primera hora de la mañana que por la tarde. Al entrar mirar primero la hora que hay impresa en su entrada para acceder a los palacios nazaríes, pues puede perder su turno; estos están flanqueados por la alcazaba y el palacio de Carlos V (donde está el interesante Museo de Bellas Artes y una sala de exposiciones temporales); más alejado, cerca de la entrada principal está el Generalife (no tirar la entrada pues se exige en los distintos recintos). El resto del día puede dedicarse al cercano barrio del Albaicín recorriendo sus calles y disfrutando de las maravillosas vistas de la Alhambra. Al día siguiente se puede visitar la ciudad baja. Para organizar lo mejor posible una escapada recomendamos nuestras dos páginas especializadas, Dormir y comer en el Barrio del Albaicín y Comer y dormir en Granada ciudad.

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El cerro en el que se emplaza la Alhambra ya estaba dominado por construcciones anteriores al menos desde el siglo IX. En el 1013 el califato con sede en Córdoba pierde el control de Granada en favor de los ziríes que gobiernan el nuevo reino taifa desde la “Alcazaba Vieja” del barrio del Albaicín. Más tarde, Samuel Ibn Nagrela manda levantar su palacio de gobierno en la colina de la Sabika.

En el siglo XII las luchas por el poder, protagonizadas primero por los almorávides y después por los almohades, tienen uno de sus múltiples escenarios en la fortaleza granadina, destruyéndose el conjunto. Por ello, Al Ahmar, primer monarca de la nueva dinastía nazarí, emprende en 1238 las obras de construcción de un palacio en el que vivirán los sultanes, su guardia y sus funcionarios. En el siglo XIV, esta ciudad-palacio fortificada tuvo su período de máximo apogeo, durante los mandatos de Yusuf I y Muhammad V.

Al rendirse la ciudad en 1492 a los Reyes Católicos, éstos le otorgan el rango de Casa Real, encargando al Conde de Tendilla su alcaidía y el gobierno militar del reino desde la Alhambra. En 1526 Carlos I levanta un palacio en el interior de La Alhambra, pero se puede afirmar que durante el siglo XVIII la antigua fortaleza nazarí fue abandonada por los reyes. Sería ocupada por los franceses y empleada como cuartel entre 1810 y septiembre de 1812, cuando el mariscal Soult ordenó la voladura de la Alhambra. El cabo del cuerpo de inválidos José García consiguió apagar las mechas de la mayor parte de los explosivos, excepto las de la Torre del Cabo de la Carrera la de la Torre del Agua y la Puerta de Siete Suelos.

En 1829 el escritor norteamericano Washington Irving pasa un tiempo viviendo en La Alhambra y adaptando las historias locales en sus Cuentos de la Alhambra, lo que atrajo la atención de otros viajeros románticos sobre el monumento.

Según avanzaba el siglo XIX se multiplicarían las voces que reivindicaban la recuperación de este maravilloso enclave. Desde 1868 la Alhambra pasa a ser dominio público y el Estado la declara Monumento Nacional dos años más tarde. A lo largo del siglo XX diversas instituciones y organismos se hacen cargo del lugar.

El Peinador de la Reina

El Generalife (XII-XIV) o “Jardín del arquitecto” es un espectacular vergel y huerta, con jardines y patios, donde descansaban los sultanes. Era un enorme terreno donde el cultivo de diversos productos, la cría de animales e incluso las actividades cinegéticas eran practicados por el sultán y su corte. Su nombre también se ha asociado al recreo y al placer y su significado más probable es el de “Jardín del Alarife (constructor)”.

Desde 1492 un alcaide se ocupaba del Generalife por encargo de los Reyes Católicos. Hacia 1537 será la familia Granada-Venegas quién administre la propiedad hasta que sea reclamada por el Estado el cual la sumará a sus pertenencias en el año 1921. La finca estaba relacionada con la Alhambra por varios caminos, uno de los cuales unía la Almunia con el complejo palatino.

La Alhambra

Antes de comenzar la visita conviene entender que dentro de los muros están los edificios militares, administrativos y residenciales, su propia medina y una vía, la Calle Real. Cuatro son sus entradas. Al norte, la Puerta del Arrabal y la de las Armas (s. XIII); al sur la Puerta de la Justicia (s. XIV), en la que aparecen elementos cristianos (Virgen con el Niño) conviviendo con otros islámicos (mano y llave) y la Puerta de Siete Suelos –hoy no practicable–; finalmente, intramuros, las Puertas del Vino y la Rauda (s. XIV) aparecen como construcciones exentas de tipo conmemorativo. La guarnición militar de la ciudadela residía en la alcazaba, en donde se encuentran los restos del Barrio Castrense donde se alojaba la guardia.

La Alhambra comprende tres recintos a los que se accede desde el Patio de los Aljibes. Allí en 1922 se celebró el famoso Concurso de Cante Jondo, por el que Manuel de Falla, Federico García Lorca e Ignacio Zuloaga reivindicaron la pertenencia a la cultura con mayúsculas de esos cantes hasta entonces no valorados.

Mientras llega el turno para los Palacios Nazaríes puede dedicar entre quince y treinta minutos a recorrer la Alcazaba, recinto al que hay que presentar la entrada. Los más ágiles deberán de escalar hasta lo alto de la torre para disfrutar de las espectaculares vistas sobre el Albaicín y la ciudad; la foto frente a su espadaña es una bena prueba de haber subido a tan único lugar.

A la derecha se encuentra la entrada del Palacio de Carlos V, iniciado en 1527 bajo la dirección del arquitecto Pedro Machuca. Las obras quedaron inconclusas, prolongándose durante los siglos XVI y XVII hasta que en el siglo XX se completan los trabajos y se habilita un museo. El resultado es un original edificio clasicista de planta cuadrada con patio circular y un ángulo truncado para albergar la capilla, actual sala de exposiciones temporales. En el piso de arriba del palacio están el Museo de Bellas Artes de Granada, con una destacada colección de pintura antigua y de artistas españoles de los siglos XIX y XX de muy bena calidad; también alberga la sala de exposiciones de la Alhambra, en el que se presentan colecciones arqueológicas e históricas.

Al lado de los Palacios nazaríes y del Palacio de Carlos V, la Mezquita nazarí fue reemplazada por la Iglesia de Santa María (ss. XVI-XVII), según plan inicial de Juan de Herrera y Juan de Orea. Sobresale el retablo barroco (s. XVII) y la imagen de la Virgen de las Angustias (s. XVIII), muy vinculada a la Semana Santa granadina. Junto al templo, y reaprovechando lo que fueron unos baños árabes del siglo XIV, está la casa que alberga el Museo-Legado Ángel Barrios, célebre lugar de encuentro de viajeros y creadores como Santiago RusiñolDarío de Regoyos e Ignacio Zuloaga.

Anexo al Palacio de Carlos V está el complejo de los Palacios Nazaríes. Es la parte más visitada y pequeña de La Alhambra, por lo que tiene una capacidad de visitantes limitada; conviene mirar la hora de entrada asignada y ponerse a la cola unos diez minutos antes. He aquí algunos comentarios sobre sus principales salas de este conjunto de edificaciones contiguas. Las reuniones de los ministros se celebraban en el Mexuar (S. XIV), que seguía una planta centralizada y fue modificado para usarlo como capilla en época de Felipe V. Muy cerca se puede ver un reducido oratorio. El espectacular conjunto del Cuarto Dorado y la Fachada de Comares (s. XIV) era la zona de recepciones en la que el sultán recibía excepcionalmente a sus súbditos. Destaca el maravilloso aspecto de la cubierta de madera (vuelta a ornamentar en tiempos de los Reyes Católicos). En 1370 el sultán Muhammad V ordenó construir la fachada Comares, un audaz frente pleno de lacerías, atauriques y espectacular alero de maderas nobles talladas, empleado como sala del trono al aire libre; allí el sultán impartiría justicia. El Patio de Comares presenta un hermoso ambiente centrado por una gran Alberca que ocupa buena parte de la superficie disponible, lleva directamente al Baño de Comares, reformado en el siglo XVI, y el único medieval de carácter real que ha llegado completo a nuestros días.

Arcos

En el interior del Palacio de Comares sorprende la curiosa forma de la bóveda que recubre la Sala de la Barca, un ámbito dotado con vistoso zócalo alicatado y armadura de madera que prepara al visitante para entrar en el Salón de los Embajadores, alojado en el interior de la elevada Torre de Comares, la sala del Trono y lugar más relevante de toda la Alhambra, dotado del pavimento cerámico original, sobresale por su refinada ornamentación. Nueve pequeños habitáculos se abren en sus muros, repletos de inscripciones y textos que exaltan al Sultán y lo legitiman.

En época moderna se abrió una entrada al Palacio de los Leones donde se encuentra la Sala de los Mocárabes, casi inmediata a la puerta de acceso y caracterizada por sus grandes huecos abiertos a las galerías del patio muy ornamentados. En su techo hubo una espectacular bóveda de yeserías que se colapsó debido a la explosión de un polvorín en el año 1590, siendo reemplazada posteriormente. En sus inmediaciones se sitúa el Patio de los Leones (S. XIV), en cuyo centro aún se puede ver su famosa fuente medieval, dotada de un complejo sistema hidráulico. Uno de los ámbitos sobresalientes del Palacio de los Leones es la Sala de los Abencerrajes, donde una arraigada tradición local dice que transcurrieron dramáticos episodios y que sobrecoge por su compleja cúpula de mocárabes, obra única en la arquitectura islámica. Esta sala cuadrada cuenta con dos alcobas o alhanías. En el mismo edificio se encuentra la Sala de los Reyes, dividida en múltiples espacios entre los que destacan tres habitáculos con notables pinturas sobre cuero en sus bóvedas, fruto de las relaciones entre Muhammad V y Pedro I.

La estancia más destacable del conjunto es la Sala de Dos Hermanas, coronada por una soberbia cúpula de mocárabes y con habitaciones anejas, desde la que se accede a la Sala de los Ajimeces, con huecos abiertos al paisaje y en cuyo centro se abre el delicioso Mirador de Daraxa, única estancia del conjunto palatino que se encuentra cubierta por una armadura de madera y vidrios de colores.

Carlos V también ordenó que en el entorno de los palacios existentes se dispusieran sus aposentos. De este modo, se diseñó una auténtica suite que contaba con varias habitaciones, incluidos los dormitorios y un despacho. Muy próxima, y alojada en la torre de Abu-I-Hayyay, se halla la estancia conocida como el Peinador de la Reina.

Otros Patios secundarios son los de la Reja (s. XVII) y Lindaraja (s. XVI), mucho más parecido a un claustro cristiano y en cuya ejecución se emplearon columnas de otras construcciones anteriores. A la salida de los palacios nos adentramos en la zona del Partal, donde se encuentran los restos del Palacio del Partal (s. XIV), puesto en valor a finales del siglo XIX, tras eliminarse los añadidos de una casa que lo había absorbido. En el conjunto destaca la hermosa silueta de la Torre de las Damas.

Además de los Palacios de Comares y Los Leones, son también visitables las ruinas del Palacio de Yusuf II, construido a principios del siglo XV y reaparecido en las campañas arqueológicas del siglo XX. Fue la vivienda ocupada por los gobernadores de la Alhambra y quedó arruinado a partir del siglo XVIII. En sus inmediaciones arranca el Paseo de las Torres, en que se pueden contemplar entre otras las de Los Picos (ss. XIII-XIV) y, sobre todo, las Torres-palacio de La Cautiva (s. XIV) y Las Infantas (S. XV), escenarios de leyendas y tradiciones con bellísimas vistas.

La Rauda o cementerio es accesible a través de una portada monumental, dotada de llamativa cúpula situadaen una zona muy próxima al Palacio de los Leones. Allí estuvieron los enterramientos reales hasta que Boabdil dispuso que se trasladasen a la localidad de Mondújar.

El Convento dedicado a San Francisco (s. XVI), construido a partir de un palacio nazarí anterior, es hoy la sede del Parador de Turismo. Excelente lugar para visitar y tomar algo en su bar o restaurante; tiene una calidad que no ofrecen los excesivamente turísticos hoteles de los alrededores.

Desde la ciudad se llega al recinto a través de la Puerta de las Granadas (s. XVI) que conduce directamente a los Bosques de la Alhambra, donde se sitúa el Auditorio Manuel de Falla que toma el nombre del compositor gaditano quien en su obra Noche en los Jardines de España dedicó el primer acto al Generalife. Junto a la Puerta de la Justicia encontramos el extraordinario Pilar de Carlos V (s. XVI), monumento alegórico de esmerada talla, de los tres ríos de la vega granadina: Darro, Beiro y Genil.

El Generalife.

Sobre la zona de huertas del Generalife, en el llamado Cerro del Sol, se descubrió en 1931, un enclave conocido como Dar al-arusa. Son los restos de un pequeño palacio dotado de diversas estancias. En esta zona se encuentran los restos de los elementos de ingeniería hidráulica que abastecían los palacios y los elementos defensivos y de vigilancia como la llamada Silla del Moro. Más tarde la fortificación fue utilizada como ermita dedicada a Santa Elena.

Comunicadas mediante un muro con la Alcazaba están las célebres Torres Bermejas, tres magníficas construcciones cuyo origen puede remontarse al período del reino de Taifas (S. XI).

Otro curioso enclave del entorno de la Alhambra es la extensa y antigua finca del Carmen de los Catalanes. Junto al Auditorio Manuel de Falla se encuentra también el Carmen de los Mártires, magnífica finca de recreo del siglo XIX, con jardines fuentes e incluso un lago.

Al visitar el Palacio del Generalife, a cuyos pies existe un hermoso jardín, se percibe un ambiente menos solemne que el de los palacios de la vecina Alhambra. A la finca de recreo se ingresa por un espectacular Patio del Descabalgamiento, que nos indica la existencia de bancales y terrazas en este agreste terreno. Un frente marmóreo y alicatado da acceso al Patio de la Acequia, que estaba originariamente cerrado por sus cuatro costados. Se organiza en torno a un gran canal dotado con esbeltos surtidores; conduce a los diferentes pabellones y estancias entre las que sobresale la Sala Regia.

Palacio del Partal

Destacamos el conocido Mirador de Ismail I (s. XIV), colmado de bellas yeserías, y el Patio del Ciprés de la Sultana (s. XVI), situado muy próximo a la estancia real y que hoy aparece dominado por un estanque lleno de surtidores que sigue la forma en U.

Otro de los elementos bien conocidos del Generalife es la Escalera de Agua, los primitivos canales de la Acequia del Sultán. Tras la subida conviene detenerse para disfrutar del encantador Mirador Romántico (s. XIX) dominado por una arquitectura neogótica.

A los Jardines Altos lleva la Escalera de los Leones y comunica las antiguas huertas mediante los hermosos Paseos de las Adelfas (s. XIX) y de los Cipreses (s. XX). También conviene fijar la mirada en las poderosas estructuras que garantizaban el abastecimiento de agua de regadío que se conocen como los Albercones. La zona de unión entre la Alhambra y el Generalife, conocida como Jardines Bajos, se habilitó como espacio público (1931 y 1951) y escenario actual del Festival Internacional de Música y Danza de Granada.

Imprescindibles

Patio de los Arrayales
Patio de los leones

Datos prácticos

Coordenadas

37° 10′ 41″ N, 3° 36′ 3″ O

Distancias

Sevilla 251 km, Málaga 126 km, Madrid 434 km

Aparcamiento

Parkings de pago en Gran Vía de Colón y Puerta Real

Altitud

738 m

Habitantes

239 017 (2012)

Día de la Toma (2 de enero), Romería al Sacromonte del Día de San Cecilio (domingo más próximo al 1 de febrero), Semana Santa (de Interés Turístico Internacional), Día de la Cruz de Mayo (13 de mayo), Corpus Christi, Virgen de las Angustias (patrona de la ciudad, último domingo de septiembre)

Entre los distintos tipos de cerámica destaca especialmente la de Fajalauza (azul y verde sobre fondo blanco), elaborada en origen en los establecimientos de Gig-Fagg-Allanz o collado de los Almendros y la cerámica andalusí, de gran equilibrio geométrico, estilización de líneas y reflejos metálicos, Trabajos ebanistería, especialmente de muebles artísticos y talla, Talleres de luthiers, especializados en la realización de guitarras y otros instrumentos de cuerda.

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