Cuenca para amantes del arte

Lo que sucede con la pequeña ciudad de Cuenca es lo mismo que sucede con todas aquellas cosas que somos incapaces de ver aunque las tengamos delante. Y es que para ser una ciudad tan pequeña, sorprende la cantidad de atractivos que posee, por no hablar de lo relajante que es pasar un fin de semana sumido en la desconexión que proporciona encontrarse entre hoces y pinares. Pero esta vez no nos vamos a centrar en la gastronomía o en su patrimonio monumental, sino en la estrecha relación que guarda esta ciudad con el arte ¿Nos acompañas?

Nuestro recorrido bien puede comenzar por la catedral de Santa María y San Julián. Como no podía ser de otra manera, la catedral de Cuenca es única. Construida en el s. XII constituye, junto a la catedral de Ávila, uno de los primeros ejemplos de catedrales góticas que se vieron en Castilla. Además, fue el rey Alfonso VIII el que la mandó construir, influido por los caballeros normandos de su corte, por lo que su estilo está más cercano a los planteamientos de las catedrales francesas. A pesar de haber sido remodelada en numerosas ocasiones a lo largo de su historia, la última reforma, después de un derrumbe a principios del s. XX, devolvió la fachada a su estilo original, así que hoy en día sigue conservando gran parte de su atractivo casi milenario. Además, en su sobrecogedor interior alberga el tesoro catedralicio que está repleto de obras de arte entre las que se cuenta, por ejemplo, una Dolorosa de Pedro de Mena.

En la Casa Curato de San Martín nos encontramos con el Museo Provincial, un museo arqueológico donde se puede repasar la historia de Cuenca desde tiempos inmemoriales. La Cuenca romana, árabe o visigótica están presentes a través de todo tipo de esculturas, cerámica, monedas, capiteles y muchas otras piezas procedentes de yacimientos de toda la provincia, como el de la ciudad romana de Segóbriga. Toda una visita artística y didáctica a partes iguales.

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Pero, sin duda el mayor atractivo artístico que posee la ciudad de Cuenca lo tenemos en sus famosas casas colgadas. Y no, no lo decimos porque sean una rareza arquitectónica digna de ver, sino porque es el lugar especial que la ciudad reserva para uno de los museos de arte más interesantes de toda la península: el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. Este museo alberga en su interior una exposición permanente donde están representados los mejores artistas abstractos que surgieron en nuestro país en los años 50 y 60. Nombres como Oteiza, Zóbel, Saura o Tàpies, algunos de los cuales formaron parte de la llamada “escuela conquense”, están presentes en una colección formada por más de 100 obras seleccionadas para representar esta etapa renovadora del lenguaje artístico en nuestro país, continuación natural del camino iniciado por las vanguardias históricas, mediante el uso de la abstracción matérica, geométrica y gestual.

Y para terminar, muy cerca, en el mismo término municipal de la ciudad tenemos la famosa Ciudad Encantada de Cuenca. Se trata de un recorrido por el paraje natural de la serranía conquense repleto de formaciones kársticas de caprichosas formas. Con un poco de imaginación es posible disfrutar mucho visitando esta “galería” tan diferente, llena de obras esculpidas por la propia naturaleza ¡Y es que en Cuenca hasta la naturaleza es artista!

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