La naturaleza es azarosa y caprichosa, no tiene porqué respetar los afanes constructivos o urbanísticos del hombre. La mala planificación también ha hecho estragos en la historia de muchos pueblos y aldeas. Pero la mayor afectación ha venido precisamente de la acción humana. Esto se comprueba cuando emergen, en época de sequía, estructuras de pantanos y embalses. Estas construcciones dejan estampas muy curiosas, a veces tétricas, que recuerdan a un pasado vivo. Un reclamo para fotógrafos, curiosos y viajeros que desean presenciar parajes peculiares y únicos.

La torre de la Iglesia de La Muedra

Torre de la iglesia de La Muedra, uno de los pueblos sumergidos

Torre de la iglesia de La Muedra, uno de los pueblos sumergidos. | Wikimedia

En una zona ya despoblada de la localidad de Vinuesa, en Soria, concretamente en el embalse de la Cuerda del Pozo, se puede ver, cuando la sequía lo permite, la torre de la Iglesia de la Muedra. La imagen es impresionante: una misteriosa atalaya de piedra que se erige en mitad de las aguas. En la zona habitaba un pueblo que quedó totalmente anegado tras construirse el pantano sobre el que, a veces, emerge el campanario. Se trata de un vestigio que se puede contemplar vigoroso y en buen estado cuando el calor evapora las aguas. Muchos turistas aprovechan su paso por la comarca para verlo e inmortalizar el desértico paisaje con sus cámaras fotográficas.

El fascinante puente medieval de Pedrosa del Rey

Antiguo puente del desaparecido pueblo de Pedrosa del Rey

Antiguo puente del desaparecido pueblo de Pedrosa del Rey. Cuando el nivel del embalse está muy bajo aún se le puede ver. | Shutterstock

Este puente de origen romano está actualmente sumergido unos diez meses al año bajo el pantano de Riaño. Pero en la época de sequedad, que suele alargarse durante el verano, queda al descubierto este sólido paso que, en su día, fue clave para comunicar muchas de las aldeas cercanas. Se puede divisar claramente los tres vanos del puente y un estilo clásico medieval en piedra caliza. Como curiosidad, algunos veranos hay gente que sigue cruzando el puente como si no fuese un monumento abandonado con peligro de derrumbe. Por ello y por su valor, muchas voces reclaman que este tesoro patrimonial debería someterse a una protección especial por parte de las autoridades.

Las ruinas de La Isabela, un antiguo balneario de Reyes y aristócratas

Ruinas del Real Sitio de La Isabela, en Buendía

Ruinas del Real Sitio de La Isabela, en Buendía. | Wikimedia

A mediados del siglo XX, las aguas del embalse de Buendía, ubicado entre las provincias de Guadalajara y Cuenca, anegaron lo que un día fuera el poblado de La Isabela. En un lugar recóndito al que cuesta lo suyo llegar, se erigen varios edificios que antaño formaron un pueblecito y que ofrecen una estampa fantasmal. Pero sobre todo se distingue un antiguo balneario que servía de lugar de descanso para reyes, nobles, aristócratas y personalidades distinguidas de épocas pretéritas. Era un pueblo que se hizo famoso por ser lugar de tranquilidad, remanso y retiro espiritual. Las ruinas desvelan que fue una zona concurrida e importante. Con la crecida de las aguas cada año se oculta hasta la época veraniega, cuando vuelve a asomarse.

Otra torre impresionante, la de la Iglesia del Mediano en Huesca

La Torre del Mediano, en Huesca

La Torre del Mediano, en Huesca, sumergida en las aguas. | Pxfuel

En 1969, los vecinos de la pedanía de Mediano, situada en Huesca, estaban viviendo sus últimas horas en el pueblo. Una tremenda crecida del río Cinca, además del posterior cierre de los túneles asociados al embalse todavía en construcción, dio lugar a una inundación espectacular del poblado. De hecho, desterró para siempre a todos los aldeanos que allí habitaban. Todo quedó sumergido bajo las aguas del pantano. Pero cuando este se seca, surge de manera asombrosa y bella la torre del Mediano con su particular campanario. El paisaje de esa atalaya rodeada de aguas y las montañas al fondo es una preciosidad que merece la pena ser contemplada.

El tesoro de Guadalperal, un dolmen milenario bajo las aguas

Dolmen de Guadalperal en época de sequía

Dolmen de Guadalperal en época de sequía. | Rafael Ruiz Fuente (Cedida por Ayto. El Gordo y Mancomunidad de Campo Arañuelo)

No siempre se puede ver un monumento de piedra que tiene, según los expertos, más de cuatro milenios de antigüedad. Es un enterramiento prehistórico europeo de gran valor arqueológico y al que se le conoce como dolmen de Guadalperal. Este monumento fue descubierto en el año 1925 por el arqueólogo y paleontólogo alemán Hugo Obermaier Grad y ha estado sujeto durante muchas décadas a labores de conservación y estudio. Pero obviamente, el hecho de permanecer tanto tiempo sumergido, sobre todo en las peores épocas del invierno, ha hecho mella en el monumento, que recientemente ha sido declarado Bien de Interés Cultural. Una joyita poco conocida y que se debe respetar al máximo.

El precioso enclave natural de la torre de San Román de Sau

Torre de Sant Romá de Sau emergiendo

Torre de Sant Romá de Sau emergiendo. | Shutterstock

Uno de los pueblos hundidos más famosos de toda Catalunya es, sin duda, el de San Román de Sau, que anegó completamente el pantano de la zona. Hoy queda al descubierto, los días de sequía, la preciosa torre que formaba parte de la iglesia del pueblo, dejando al turista una estampa crepuscular de gran belleza. No solo se puede ver, cuando aprieta el calor, la torre. También hay un buen muestrario de lo que fue el lugar en el pasado. Así, resurge su cementerio, algunas edificaciones del mobiliario, casas, etc. Un pueblo fantasma en toda regla en plena sierra de las Guilleries.

La catedral de los Peces, un trocito de la historia de Cantabria

La llamada catedral de los Peces

La llamada catedral de los Peces. | Shutterstock

En la Cantabria más castellana es posible encontrarse con la torre de la iglesia de San Roque. Cabe señalar que la mayoría de los vecinos y vecinas de la zona llaman a esta “la catedral de los Peces”, y que la antigua edificación supera, en época de sequía, las aguas del Ebro. Antiguamente allí se ubicaban los poblados de Villanueva, La Magdalena o el propio Medianedo. Todo quedó sumergido por la falta de diligencia de los promotores de la creación del embalse. Hoy día, cuando sus aguas descienden, se puede dar un paseo por los alrededores e imaginar cómo era la vida en aquel tiempo en los restos de estos pueblos sumergidos, historia reciente de la región cántabra.

El pueblo sumergido del embalse de Mansilla, en La Rioja

Ruinas de lo que es actualmente el antiguo Mansilla

Ruinas de lo que es actualmente el antiguo Mansilla de la Sierra. | Wikipedia

En el año 1960 Mansilla de la Sierra, pueblecito de La Rioja, no era lo que es hoy. Por entonces el poblado tenía una extensa zona que se sumergió bajo las aguas del embalse del río Najerilla como consecuencia del Plan Hidrológico Nacional. Hoy luce, en época de sequía, como las ruinas de un pueblo fantasma. Se pueden divisar algunos edificios, calles, árboles, un puente y hasta una antigua iglesia, la de la Concepción. No en vano, llegó a tener más de 600 habitantes, por los apenas 60 que se contabilizan en la actualidad. Un lugar curioso que atrae a muchos turistas e historiadores, que suelen pasear por sus extintas calles rememorando lo que antaño fueron calles y plazas.

Peñarrubia en Málaga, el pueblo al que condenaron los embalses

Uno de los casos más conocidos de Andalucía, víctima de una mala planificación. Esta pequeña villa desapareció en los años 70 del pasado siglo tras la construcción de un gran embalse que unía el Guadalteba con el Guadalhorce. Los más viejos del lugar cuentan que la administración franquista otorgó 15 días a los vecinos y vecinas de la zona para abandonar sus casas y negocios y salir con todo a cuestas.  El pueblo llegó a tener más de 1.800 habitantes. Hoy todo yace abandonado y derruido. En época de sequía se puede divisar perfectamente su ruinosa iglesia y los vestigios de algunas de sus casas y edificios. Una estampa de lo más dramática.