España cuenta a lo largo de su geografía con numerosos Reales Sitios, entre los que destacan los impresionantes Palacios Reales. Más allá de ser las residencias oficiales de la familia real son auténticos testimonios de la historia. Asociados como su propio nombre indica a la familia real, suponen grandes obras de arte arquitectónicas. Una forma perfecta de seguir el hilo que ha narrado los últimos siglos de España.

Palacio Real de Madrid

Palacio Real de Madrid

Palacio Real de Madrid. | ShutterStock

El Palacio Real de Madrid es, oficialmente, la residencia del rey de España aunque los últimos reyes se han alojado en el Palacio de la Zarzuela. Este palacio tiene el doble de habitaciones que el Palacio de Buckingham o del Palacio de Versalles, concretamente 3418. No en vano, es el más grande de toda la Europa occidental y uno de los más grandes del mundo. Conocido también como Palacio de Oriente alberga un valioso patrimonio entre el cual cabe destacar el conjunto de instrumentos de Stradivarius Palatinos.

Escaleras en el interior del Palacio Real de Madrid

Escaleras en el interior del Palacio Real de Madrid. | ShutterStock

Este palacio, construido por Felipe V, se encuentra en la plaza de Oriente de Madrid y en su extremo opuesto de encuentra el Teatro Real. Fue elevado sobre las cenizas del antiguo Real Alcázar en 1738 y su primer habitante fue Carlos III. Aunque Alfonso XIII tuviera que marcharse de él con la llegada de la 2ª República, Manuel Azaña fijaría allí su vivienda. Se trata de una de las pocas residencias oficiales de Jefes de Estado abiertas al público.

Vista aérea del Palacio Real de Madrid

Vista aérea del Palacio Real de Madrid. | ShutterStock

El visitante puede disfrutar de las estancias privadas del rey Carlos III y su decoración a cargo de Sabatini, que se repite en toda la planta principal. Es imperdonable perderse el salón del trono y la cámara de Gasparini de claro estilo rococó. La Real Armería, una de las colecciones europeas junto con la de Viena gracias a los Habsburgo, es uno de los tesoros mejor guardados del conjunto. Los jardines del Campo del Moro fueron inicialmente un encargo de Felipe II, renovado y ampliado por los monarcas posteriores. De este enclave parte el misterioso túnel Bonaparte.



Palacio Real de Aranjuez

Palacio Real de Aranjuez

Palacio Real de Aranjuez. | ShutterStock

El Palacio Real de Aranjuez está situado en la Villa de Aranjuez, a las orillas del rio Tajo en la Comunidad de Madrid. Se considera la residencia campestre de la familia real española. Fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y se encuentra rodeado por más de 100 hectáreas de jardines. Felipe II convirtió el lugar en una villa de inspiración italiana que acabaría siendo reformada por los monarcas posteriores que acabó reconvertida finalmente en un palacio de estilo clásico.

Los Salones Oficiales son de una gran belleza. Entre ellos, cabe destacar el Tocador de la Reina, el Salón de baile o el Comedor de gala. Por lo que refiere a los exteriores, el Jardín del Rey, inspirado en los jardines del Renacimiento italiano, o el Jardín del Príncipe merecen una atención especial. Adyacente al Jardín del Príncipe se encuentra el palacete de la Real Casa del Labrador, donde Carlos IV siendo Príncipe de Asturias, utilizó el lugar como su particular lugar de disfrute.

Jardines del Palacio Real de Aranjuez

Jardines del Palacio Real de Aranjuez. | ShutterStock

Cerca del embarcadero, cabe destacar la existencia del museo de Falúas. Se trata de una muestra monográfica de las colecciones reales españolas. En él se pueden ver las embarcaciones que los reyes de España utilizaban para navegar por el Tajo, destacando entre ellas, la falúa de Carlos IV.

Palacio Real de la Granja de San Ildefonso

Palacio Real de la Granja de San Ildefonso

Palacio Real de la Granja de San Ildefonso. | ShutterStock

El Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, declarado conjunto Histórico Monumental, fue construido por Felipe V en 1717 con el fin de recordar su infancia en la corte francesa de su abuelo Luis XIV. Este palacete situado a 13 kilómetros de Segovia se convirtió en un sitio muy especial. De hecho, se destinó a retiro estival. El monarca quedó prendado de la belleza cinegética del lugar.

Fuente de la Granja de San Ildefonso en otoño

Fuente de la Granja de San Ildefonso. | Shutterstock

El palacio, inicialmente de dimensiones muy modestas, fue posteriormente remodelado incorporando elementos característicos de la arquitectura francesa. Actualmente es posible visitar los antiguos apartamentos reales. Las estancias de la planta baja reciben el nombre de la pintura al fresco que decora su bóveda. De tal manera se puede visitar la Sala de Hércules, la de la Justicia o la espectacular Sala de Mármoles. Otros puntos a tener en cuenta son el Museo de Tapices y la capilla real o Colegiata. Finalmente quedarían los jardines con sus impresionantes fuentes.

Palacio Real de El Pardo

Palacio Real del Pardo

Palacio Real del Pardo. | ShutterStock

Originalmente pabellón de caza de los Austrias, el Palacio Real de El Pardo en el municipio homónimo de Madrid, es famoso por haber sido la residencia del dictador Francisco Franco. Sin embargo, actualmente se utiliza para alojar a jefes de estado extranjeros. Sus orígenes se vinculan al Monte de El Pardo y fue elevado por mandato de Carlos V en el siglo XVI. Se encuentra en medio de un espacio natural de incalculable valor, considerado como el bosque mediterráneo más importante de la Comunidad de Madrid.

El palacio fue terminado por Felipe II, que decoró su interior con importantes frescos. También con una galería de retratos con obras de grandes artistas como Tiziano o Antonio Moro. Desgraciadamente toda esta decoración fue destruida por un incendio en 1604. Posteriormente Carlos III amplió la residencia que se convertiría en un lugar de visita habitual durante los meses invernales.

Palacio Real de Riofrío

Palacio Real de Riofrío

Palacio Real de Riofrío. | ShutterStock

Gestionado por Patrimonio Nacional, el Palacio Real de Riofrío, se encuentra en Segovia a 11 kilómetros de la localidad de San Ildefonso. Rodeado por más de 600 hectáreas de bosque con una gran biodiversidad, el edificio destaca por su aspecto clásico que recuerda a los palacios romanos. Se trata de un lugar desconocido en gran medida por el público en general. Pabellón de caza durante los siglos XVIII y XIX, fue construido por Isabel de Farnesio, viuda de Felipe V. Con él quería ofrecer al pequeño infante Don Luis un lugar donde retirarse.

Durante más de un siglo no tuvo huésped alguno. Solo fue habitado por el rey Francisco de Asís y por Alfonso XII cuando quedó viudo. Finalmente, en los sesenta, fue modificado. Se crearon el Museo Alfonsino y el de la Caza, se recuperaron los salones del palacio y se incrementaron las obras de arte. Cabe destacar el entorno alrededor del edificio, un enclave evocador que compone una importante reserva ecológica y biológica.

Palacio Real de la Almudaina

Palacio Real de la Almudaina

Palacio Real de la Almudaina. | ShutterStock

El Palacio Real de la Almudaina es el Alcázar Real de la ciudad de Palma de Mallorca en las Islas Baleares. Del siglo XIV es la residencia oficial de los reyes durante sus estancias en Mallorca. Este palacio resume los diferentes estilos artísticos que se han ido sucediendo en la isla. Situado en un antiguo asentamiento romano, fue levantado para Jaime II siendo corte de los reyes baleares desde aquel momento. Lugares para destacar son el patio de Honor o de Armas, donde habitualmente se celebran las recepciones oficiales de la Familia Real, los Baños Árabes o el Salón Gótico, el más importante de todo el palacio.

Cuarto Alto de los Reales Alcázares de Sevilla

Cuarto Alto de los Reales Alcázares de Sevilla

Cuarto Alto de los Reales Alcázares de Sevilla. | ShutterStock

En Sevilla, justo en el margen del Guadalquivir se encuentran los Reales Alcázares de Sevilla. En su interior quedan diferentes palacios, también llamados cuartos. El Cuarto Alto fue habitado por Felipe V y por Isabel II. Aunque estos no fueron los únicos monarcas que disfrutaron de él durante sus visitas a la capital hispalense. El interés de su visita radica en el hecho de poder disfrutar de una amalgama de diferentes toques arquitectónicos como nazaríes, toledanos, califales o almohades. Pese a ello, cuenta con una gran predominancia del mudéjar y el renacentista.