Hay que empezar por el principio. Por reconocer que en España, en verano, es difícil no pasar calor. Las temperaturas alcanzan grados difícilmente soportables en los meses de junio, julio y agosto. Las noches se hacen eternas y toda brisa que anuncie la llegada de climas más templados es bien recibida. Es evidente. Y aunque se hacen grandes esfuerzos por refrescarse en estas circunstancias, así nació El Rincón del Finde: A remojo, parece que en ciertos lugares nunca es suficiente.

Dentro de este hecho irrefutable, sin embargo, es posible buscar y encontrar un verano un poco más fresco. El que ofrece el Norte del país, claro está. Aunque las comunidades que sostienen la península desde arriba sufren también de días complicados en este sentido, son todavía feudos para quien no quiere introducir en su vocabulario las palabras “treinta grados”. Escapar del calor se puede. Al menos, un poco.

Abaltzisketa, Euskadi

Abaltzisketa

El entorno que rodea a Abaltzisketa es fantástico | Shutterstock

Situada en plena naturaleza, la aldea de Abaltzisketa sorprenderá por diferentes razones. En primer lugar, porque el visitante se olvidará de la palabra verano. Claro que hay días más calurosos que otros, pero en general se percibe un frescor fantástico que permite descansar y disfrutar de la montaña con la temperatura ideal. De Abaltzisketa parten muchos montañeros para realizar ascensiones a cumbres cercanas, pues se encuentra en las estribaciones de la Sierra de Aralar, bajo las faldas del monte Txindoki. Sobresalen su casco antiguo, los caseríos que inundan la zona y la ermita de Larraitz, del siglo XVIII, que protagoniza un paisaje que es un placer recorrer.

Cervera de Pisuerga, Palencia

Cervera de Pisuerga es siempre una gran elección para empezar a conocer la provincia de Palencia

Cervera de Pisuerga es siempre una gran elección para empezar a conocer la provincia de Palencia | Shutterstock

Bajan todavía más las temperaturas en Cervera de Pisuerga, en el corazón de la Montaña Palentina. Por su localización, es un lugar perfecto para aquellos que busquen escapar del calor pero quieran mantenerse en movimiento. Son numerosas las actividades que pueden practicarse en el maravilloso entorno en el que se encuentra este pueblo, que ha sabido conservar la esencia rural y tradicional de sus orígenes. No hay que marcharse sin visitar el eremitorio rupestre de San Vicente.

Cartes, Cantabria

Cartes, Cantabria

Cartes puede presumir de contar con una arquitectura de lo más interesante | Shutterstock

Cartes, para los amantes de los veinte grados y también de los pueblos que han sabido conservar su aspecto medieval. Esta pequeña localidad de Cantabria, dispuesta en torno a una calle con mucho encanto, ha sido declarada Conjunto Histórico Artístico. Por la buena conservación de todos los elementos que remiten a otro tiempo y por sus tradicionales casonas, que todavía mantienen los escudos nobiliarios de antaño. Esta población se merece un tranquilo paseo, que debe comenzar por el llamado Camino Real que da forma a todo el conjunto. También ofrece al visitante la posibilidad de conocer el entorno fácilmente imaginable cuando se trata de Cantabria: montaña, verde y paz.

Corao, Asturias

No hay un momento del año en el que los Lagos de Covadonga no sean apetecibles

No hay un momento del año en el que los Lagos de Covadonga no sean apetecibles | Shutterstock

Las máximas en verano, en esta pequeña aldea de Asturias, pueden igualarse a las mínimas que se mantienen en ciertas zonas del sur de la península en estos meses. Por ese lado, toda la información necesaria para querer visitar Corao está presentada, pero es que además es un lugar que puede sorprender. Porque se pasea con calma y con alegría, porque se encuentra muy cerca de los lagos de Covadonga, que de por sí representan un destino ideal, y porque ofrecen al visitante una buena experiencia en tierra asturiana. Todo aderezado con muchas rutas de senderismo y la gastronomía pertinente. Que Asturias sea una comunidad tan reclamada en verano no es casualidad.

Espinaréu, Asturias

Las aldeas que conforman la parroquia de Espinaréu son ideales para pasar unos meses de verano

Las aldeas que conforman la parroquia de Espinaréu son ideales para pasar unos meses de verano | Shutterstock

Esta parroquia es otro sueño para aquellos que sueñan con Asturias. Y con sus temperaturas. En el interior de la Sierra Bedular, Espinaréu, una concentración de aldeas, espera entre bosques verdes y frescor absoluto. Dispuesto a conquistar a golpe de vistas espectaculares y tradiciones. Esta zona conserva parte de la sabiduría más milenaria de Asturias, con numerosos hórreos salpicando el paisaje. También sus típicas casas rústicas llaman la atención del viajero, que deseará quedarse y atajar esa pesadilla que amenaza con acabar con tanta historia y tanta vida: la despoblación.

Frías, Burgos

Frías, Burgos

Frías, en Burgos, puede hacer honor a su nombre también en verano | Shutterstock

Es esperanzador encontrar en este texto un lugar que responde al nombre de lo que se anda buscando. Frías, situado al norte de la provincia de Burgos, vive su mes más caluroso en agosto, pero no necesita mencionar esos temidos treinta grados. El equilibrio lo encuentra, durante el día, entre los veinte y los veinticinco. Por las noches, las temperaturas descienden hasta los quince grados. Siendo claros: en Frías se puede dormir arropado.

Es otro destino en el que quedarse. Su historia está vinculada a la misma historia de la tierra, tiene un casco antiguo declarado Conjunto Histórico Artístico y el Ebro transcurre bajo su castillo, cuyo origen se remonta al siglo X. Como curiosidad, llegó a ostentar el título de ciudad. Algunos consideran que sigue siéndolo, aunque sea la más pequeña del país.

Liérganes, Cantabria

Liérganes, uno de los lugares más apetecibles de Cantabria

Liérganes, uno de los lugares más apetecibles de Cantabria | Shutterstock

Liérganes, un pequeño pueblo cántabro acogió, durante el siglo XVII, la que está considerada la primera Real Fábrica de Artillería de España. Gracias a su actividad, el pueblo creció y se consolidó como uno de los más prósperos del lugar. Aunque atrás ha quedado ese pasado, esa prosperidad puede sentirse todavía en sus calles. Su conjunto urbano fue declarado de Interés Histórico-Artístico Nacional hace más de treinta años.

Todavía hoy es uno de los pueblos más visitados de la comunidad, por su belleza, por sus posibilidades y por esa leyenda tan popular. Rodeado de bosques y muy atractivo desde un punto de vista arquitectónico, Liérganes no defrauda al viajero. De su clima templado, situado como está entre dos pequeñas elevaciones cántabras, no hace falta hablar. Se sobreentiende.

O Cebreiro, Galicia

O Cebreiro, con sus típicas pallozas

O Cebreiro, con sus típicas pallozas | Shutterstock

La provincia de Lugo tiene tantas sorpresas para el viajero que resultaría imposible hacer una mención de todas ellas, pero puede presentarse O Cebreiro como un resumen de lo que espera en este lugar por el que no pasa el verano. En fin, pasa, pero de otra manera. Con temperaturas que no invitan tanto a buscar la playa como a descubrir y disfrutar de lo que hay cerca. O Cebreiro es una aldea con historia y fisonomía auténtica, única, con esas pallozas de montaña tan tradicionales y que tan bien hablan del pasado del lugar. Paso del Camino de Santiago Francés, ha dejado de ser un secreto para convertirse en una de las aldeas gallegas más visitadas. Con razón.

Otsagabia, Navarra

Otsagabia es una de las villas más interesantes de Navarra

Otsagabia es una de las villas más interesantes de Navarra | Shutterstock

En el valle pirenaico de Salazar, atravesado por un río sobre el que descansa un bonito puente medieval, espera al visitante el bonito pueblo de Otsagabia. Considerado uno de los mejores ejemplos de pueblos señoriales del Pirineo Navarro, ofrece la posibilidad de descubrir parte de la esencia de una comunidad que tiene para el visitante temperaturas amables y rincones naturales espectaculares. Por ejemplo, la afamada Selva de Irati. De fama merecida, debe añadirse. Bosques profundos, cumbres elevadas y la opción de descansar a la sombra de la naturaleza cuando más fuerte pega el sol. Puede tenerse mala fortuna y descubrir Otsagabia en alguno de sus días más calurosos, pero es poco probable. Y aun así será un descanso.

Parada do Sil, Galicia

Visitar Parada do Sil es una de las mejores maneras de conocer la Ribeira Sacra

Visitar Parada do Sil es una de las mejores maneras de conocer la Ribeira Sacra | Shutterstock

El concello de Parada do Sil no solo ofrece un clima muy bueno en verano. Es, además, uno de los lugares más disfrutables de Galicia. En plena Ribeira Sacra, unos días en Parada do Sil dan para observar los cañones del río del que toma el nombre, monasterios como el de Santa Cristina, que inundaron en siglos pasados los bosques de castaños típicos de la zona, o los muchos miradores que permiten tocar el cielo gallego. Es una zona antigua y auténtica, a la que se llega después de serpentear curvas imposibles que acercan tanto como uno se puede acercar, en verano, al paraíso. Sobre todo, claro, cuando cae el sol.

Villafranca del Bierzo, León

Villafranca del Bierzo, donde los días de calor extremo son más soportables

Villafranca del Bierzo, donde los días de calor extremo son más soportables | Shutterstock

También la provincia de León es una aliada para aquellos que desean huir de las altas temperaturas y Villafranca del Bierzo se puede convertir en el mejor compañero. Parada importante dentro del Camino de Santiago, con una historia propia que gustará descubrir, es la capital histórica y espiritual de la comarca. Sus calles medievales, que susurran en todo momento la gran historia de la que se sirven, esperan al visitante con temperaturas templadas que no suponen demasiado problema a la hora de descubrir los muchos rincones que tiene este lugar.