Daoiz y Velarde y el Levantamiento del 2 de mayo

¿Quieres ver las historias precedentes sobre los sucesos de 1807 y 1808?: 1) El Proceso de El Escorial (octubre de 1807), 2) El Motín de Aranjuez (marzo de 1808), 3) La primera resistencia contra los franceses (abril de 1808)

A finales de abril de 1808 España carecía de un gobierno digno de tal nombre y estaba ocupada por el ejército napoleónico, que había acudido como aliado para invadir Portugal. El Rey Fernando VII se encontraba en la ciudad francesa de Bayona tratando que Napoleón le reconociera, el «rey abdicado» Carlos IV estaba en El Escorial (también en manos de los franceses) y alegaba que su abdicación no había sido válida. Antes de irse a Bayona el rey Fernando había designado una Junta Suprema de Gobierno presidida por el Infante Antonio Pascual de Borbón —hermano menor de Carlos IV y tío del rey Fernando— conocido por su afición a la ebanistería y por su carácter pacífico y bonachón; alguien que jamás hubiera traicionado a su sobrino, pero el menos indicado para manejar una situación muy complicada y enfrentarse a fuertes tensiones. Quien realmente controlaba Madrid eran diez mil soldados franceses; apoyados por otros 40.000 acampados en los alrededores.

General Murat
General Murat

El 27 de abril el general Murat exigió a la Junta la entrega de los dos Infantes que quedaban fuera de la custodia francesa: María Luisa y Francisco de Paula. Antonio Pascual encontró el ánimo suficiente como para oponerse. Pero en la noche del 1 de mayo llegó un emisario de Bayona con un mensaje del Rey Fernando autorizando que también salieran hacia Bayona sus hermanos pequeños. A pesar de que la orden de salida se dio a altas horas de la noche, corrió por Madrid la noticia de la salida de los últimos miembros de la Familia Real.

Entrada del Palacio Real madrid
Entrada del Palacio Real

A primera hora de la mañana numerosos curiosos vieron como la Infanta María Luisa partía en su carroza escoltada por caballería francesa. Mientras se acababa de preparar la carroza que iba a transportar al Infante Francisco de Paula (un niño que acababa de cumplir catorce años) el cerrajero madrileño José Blas de Molina se subió a la carroza y comenzó a gritar: “¡Traición! ¡Nos han quitado a nuestro Rey y quieren llevarse a todos los miembros de la Familia Real! ¡Muerte a los franceses!”. La gente comenzó a arremolinarse alrededor de la carroza, uniéndose a los gritos el Teniente Coronel Rodrigo López de Ayala, que gritaba a la gente que se armase porque se llevaban al infante. Durante el tumulto salió a una ventana del palacio el propio infante —de 14 años de edad— para ver qué ocurría; al verle, algunos gritaron que el infante lloraba porque no quería irse, desatándose los nervios de una multitud que trató de asaltar el Palacio Real.

Cuadro de alvarez Dumont
Cuadro de Álvarez Dumont

El General Mural envío caballería y artillería para sofocar a los revoltosos. Mientras sonaban los tiros y cañonazos alrededor de palacio centenares de personas de los barrios aledaños acudían armados con navajas y con lo que encontraban; tanto las mujeres como los hombres y los niños dieron suelta a la tensión que se había ido acumulando por la presencia de tropas extranjeras en Madrid. Cuando los combates callejeros entre los vecinos y el ejército de Napoleón se fueron extendiendo a la zona centro de la ciudad, la guarnición escuchaba estremecida el griterío de los combates, los cañonazos y las cargas de caballería. Pero no les llegaba orden alguna de que intervinieran.

Los oficiales “afrancesados” Pedro Velarde y Luís Daoiz serán la principal excepción al inmovilismo del ejército. Nunca se hubiera esperado de estos dos capitanes, por su trayectoria y perfil, que desobedecieran las órdenes recibidas.

Luís Daoiz (1767 – 1808) pertenecía a una familia arístocrática andaluza, originaria de la localidad navarra de Aoíz. Tenía 41 años. Se trataba de un militar con gran experiencia en combate. Había participado en la Guerra del Rosellón y en combates navales contra los ingleses. Hablaba cinco idiomas y tenía unos conocimientos de matemáticas que le habían permitido publicar un tratado sobre artillería naval. Se puede afirmar que era un militar ilustrado y francófilo —cuando estuvo prisionero de los franceses durante la Guerra del Rosellón había recibido una oferta para incorporarse al ejército francés—. Aquel día, Daoíz era el comandante al mando del Parque de Artillería de Monteleón.

luis daoiz
Luis Daoiz
pedro velarde
Pedro Velarde

Pedro Velarde (1779 – 1808) había nacido en Muriedas, (Cantabria), en la casona-palacio de los Velarde. Tenía entonces 28 años. Había sido profesor en la Academia de Artillería de Segovia. Por su formación e inteligencia, así como por su ideario ilustrado, había sido designado asistente del Jefe del Gobierno Manuel Godoy. Por encargo de Godoy había tratado en varias ocasiones con el general Murat; éste —conocedor de la admiración del joven por Napoleón— le había ofrecido pasar al servicio de Francia.

Velarde contestó que no aceptaría hasta que esa oferta fuera aprobada por sus superiores.

El 2 de mayo por la mañana Velarde se encontraba en su despacho del Estado Mayor del Ejército, donde trabajaba en un puesto técnico como Secretario de la Junta Superior Económica del arma de artillería. Enterado de los sucesos de palacio, Velarde se dirigió al Cuartel del Segundo Batallón de Voluntarios de Estado, en la calle de San Bernardo. El capitán Velarde se entrevistó con el coronel al mando, a quien pidió una compañía con la cual defender el Parque de Artillería Monteleón. Acompañado por el capitán de infantería Rafael Goicoechea, los tenientes Jacinto Ruíz y José Ontoria, tres cadetes y 33 fusileros de la Tercera Compañía, se presentaron en Monteleón. Ese acuartelamiento estaba rodeado por una multitud de paisanos que insultaba a los franceses y exigía a los soldados españoles la entrega de armas. Luis Daoiz, 4 oficiales, 3 suboficiales y 10 artilleros auxiliares y compartían el alojamiento con unos 80 franceses. Tras entrar Velarde en el cuartel desarmó al comandante francés (que contaba con muchos más soldados que los españoles, pero que no supo reaccionar). Velarde prometió proteger al comandante de la multitud si sus soldados entregaban las armas y se marchaban. A partir de ese momento Daoiz y Velarde se pusieron en rebeldía respecto de su mando jerárquico, y entraron en la historia…

Daoiz y Velarde y el Levantamiento del 2 de mayo

Daoiz armó a unos 300 civiles que habían acudido a pedirlas, la mayoría de los cuales se volvieron a combatir por su cuenta en las calles, en tanto que un centenar se quedó bajo el mando del capitán Daoiz para defender el cuartel. A continuación, Daoiz organizó a soldados y civiles en grupos mixtos mandados por un oficial; sacó a la calle cinco cañones apuntando a las calles de San Bernardo y Fuencarral. Entre los voluntarios civiles se encontraba la madrileña Clara del Rey, acompañada por su marido y sus tres hijos. Poco a poco se fueron uniendo espontáneamente varios oficiales de artillería y de otras armas, así como algunos soldados a los que el levantamiento había cogido en sus casas.

General Lagrange
General Lagrange

Enterado de la rebeldía de los oficiales españoles por los soldados franceses que habían salido de Monteleón, el Murat ordenó al general Joseph Lagrange que sofocara la insubordinación. Lagrange llegaría a emplear en sus ataques, a unos 2.000 soldados de infantería y caballería, así como 4 piezas de artillería. La artillería dirigida por Daoíz trataba de mantener a distancia a los franceses, a los que causó gran número de bajas, en tanto que los paisanos y soldados comandados por Velarde trataban de detener los avances de la caballería y los infantes. Pasadas dos horas de combates muchos defensores estaban muertos y heridos, entre ellos la madrileña Clara del Rey, que pereció junto con su marido y uno de sus hijos.

Hubo un intento de mediación por parte de un capitán español, enviado desde el Estado Mayor del Ejército; pero los defensores se negaron a capitular y siguieron combatiendo. Daoiz fue herido en una pierna.

Hacia el mediodía el general español Claudio Ana de San Simón se dirigió a los soldados franceses para que cesaran el fuego. Después de solicitar un parlamento a voces, el General San Simón se acercó al cuartel para parlamentar. Cuando Velarde salía del edificio fue alcanzado por un disparo y cayó muerto. Uno de los soldados franceses que acompañaban a San Simón hirió con su bayoneta a Daoiz, quien moriría más tarde.

Quedaba al mando de la resistencia el capitán Goicoechea; pero éste —sorprendido por estas acciones y ante un general español que le estaba ordenando que se rindiera— decidió entregar el cuartel. La defensa duró unas tres horas.

El teniente Ruiz había resultado herido; pero pudo ser evacuado antes de que le tomaran prisionero, siendo  escondido en una casa particular. Consiguió huir de Madrid incorporándose a la lucha en Extremadura. Moriría un año después a causa de las heridas de las que nunca llegó a recuperarse.

Daoiz y Velarde han quedado como ejemplo de la iniciativa personal y el patriotismo, por encima de órdenes y jerarquías les impulsó su deseo de estar con el pueblo que estaba siendo masacrado por defender la dignidad nacional.

tour por la historia de Madrid: Plaza dos de mayo
Plaza del Dos de Mayo y la escultura de Daoiz y Velarde

Para saber lo que ocurrió después recomendamos nuestra página Los Fusilamientos de 3 de mayo.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustración de Ximena Maier

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