Hautacuperche y la rebelión de los gomeros

Al morir su padre en 1485, Hernán Peraza el Joven heredó el mayorazgo del señorío feudal sobre las islas de La Gomera y El Hierro. Hernán era hijo del caballero Diego Herrera y de Inés Peraza de las Casas. Haciendo uso de la costumbre denominada “realce de parentesco” el joven decidió cambiar el apellido de su padre por el de su abuelo materno: Hernán Peraza el Viejo, debido al prestigio que conllevaba el que éste hubiera recibido en 1390 del rey Enrique III de Castilla el derecho de conquista de las islas.

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Durante la conquista su abuelo Peraza el Viejo había dominado a los bandos gomeros de Orone y Agana. Pero no derrotó a los de Mulagúa e Ipalán por lo que con estos últimos formalizó un “pacto de colactación”. Éste acuerdo se concibió como un “hermanamiento” por el que los Peraza se comprometían a respetar la estructura social y costumbres de esos bandos; entre estas últimas estaban prohibidas las relaciones sexuales con los españoles. Hernán el Joven, al convertirse en Señor, entendió que se trataba de una relación de vasallaje, no de igualdad. Por ello procedió como era costumbre entre los caballeros de la época; entre otros hábitos Peraza el joven mantuvo relaciones sexuales consentidas con Iballa, hija de Hupalupa (jefe de uno de los clanes gomeros). En noviembre de 1488 los clanes Mulagúa e Hipalán decidieron deshacerse de los castellanos por incumplir el “hermanamiento”. Aprovechando un encuentro entre los amantes, el día 21 de noviembre el guerrero Hautacuperche mató a Peraza. A continuación Hautacuperche dirigió el ataque de los dos clanes gomeros contra los castellanos.

Hernán Peraza “el joven” estaba casado con Beatriz de Bobadilla y Ossorio —de igual nombre que su tía carnal, la confidente de la reina Isabel la Católica— apodada `La Cazadora´ porque su padre llevó el título de `Cazador de los reyes de Castilla´. Se trataba de una mujer hermosa e indómita, que había coqueteado con el mismísimo rey Fernando —por lo que la reina Isabel la había casado con Peraza—. Al ver que se le sublevaban los gomeros, Beatriz se encerró en la Torre del Conde con los españoles que pudieron escapar de los gomeros. En uno de los intentos de asalto el caudillo Hautacuperche muere, produciéndose un desánimo entre los asaltantes, que acaban por renunciar al asedio. Unos pocos castellanos se hicieron a la mar, viajando hasta la isla de Gran Canaria. El Gobernador Pedro de Vera acudió al rescate de los asediados, refugiándose los gomeros en los montes. Como resultaba casi imposible alcanzar a los rebeldes en una orografía tan abrupta, que tan bien conocían los aborígenes, y como De Vera y sus tropas no se podían volver a Gran Canaria dejando tantos enemigos sueltos, pensaron una argucia para capturarlos.

Hautacuperche CAUDILLO
Hautacuperche, caudillo guanche

Beatriz de Bobadilla publicó un bando según el cual todos los rebeldes que asistieran a la ceremonia del funeral por Hernán de Peraza y se arrepintieran, serían perdonados. Muchos de ellos confiaron y se entregaron; fueron entrando para confesarse en la iglesia de San Sebastián, siendo allí encerrados. A continuación Beatriz de Bobadilla condenó a muerte a todos los varones de más de quince años de los bandos de Orone y Mulagua; Pedro de Vera capturó a muchos de los que no se habían entregado. La sentencia no se cumplió en todos los casos, pero fueron muchísimos los ejecutados y —para evitar que se rehicieran con el tiempo los bandos rebeldes— Beatriz ordenó que los supervivientes fueran embarcados y enviados como esclavos a la isla de Lanzarote, donde vivía su suegra Inés de Peraza. Algunos de esos gomeros acabarían por volver a su isla años después.

retraro cristobal colon

Beatriz de Bobadilla permaneció como gobernadora de La Gomera, abasteciendo a Cristobal Colón en sus viajes de 1492, 1493 y 1498. Se ha escrito que los pasajeros encuentros culminaron en amores. No hay forma de saber si fue cierto; lo único comprobado es que en 1498 se casó con el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, Adelantado de Canarias (por lo que el último romance con Colón parece algo improbable). Ese mismo año Pedro De Vera murió en su ciudad natal de Jerez de la Frontera.

Hautacuperche ha quedado en la historia de la Gomera como el defensor de la dignidad de los nativos frente a los abusos de sus Señores castellanos, de ahí que se le recuerde con un monumento y un festival.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustraciones de Ximena Maier.

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