A unos 35 kilómetros de las orillas del municipio de Vilanova i la Geltrú, lejos ya de la protección de las Nereidas y los mantos de Posidonia, se asienta el pueblo de Sant Quintí de Mediona. En apariencia, un enclave de características mediterráneas de lo más usual. En secreto, un recodo salpicado de cuevas y fuentes naturales comunicadas por canales subterráneos que guardan a su vez un mito: el de la leyenda de la cova del Bolet.

Huesos humanos en la gruta

La cueva del Bolet es una gruta enclavada en el paraje natural de las Deus, entre las poblaciones de Vilafranca del Penedès e Igualada. En su interior se han encontrado todo tipo de vestigios del pasado que acreditan que la cueva fue usada como asentamiento, al menos ocasionalmente. Entre los yacimientos descubiertos se hallaron multitud de restos óseos humanos en la parte más profunda de la gruta.

Cova del Bolet

Cova del Bolet en Sant Quintí de Mediona | Wikimedia

Esto puede significar dos cosas. Por un lado, que la cueva fue usada como lugar de enterramiento colectivo, tal como afirman arqueólogos y expertos en la materia. Por otro, como cuentan las historias traspasadas de generación en generación, son los restos de los pretendientes de la pubilla de cova del Bolet, que aún mora en los más hondo de la caverna… Nosotros nos decantamos, obviamente, por la opción más escabrosa y emocionante, la segunda.

La leyenda de la cova del Bolet

Cuenta la leyenda que en el municipio de Sant Quintí de Mediona había una joven de extraordinaria belleza y única heredera de una masía de gran riqueza. A falta de nombres, a esta joven se la conoce como la pubilla del Bolet, ya que este apelativo es el que se usa para referirse a las primogénitas que en Cataluña estaban destinadas a recibir una herencia.

Muchos eran los pretendientes que querían desposarse con la muchacha, pero a ella, que no le apetecía casarse un pelo, no le gustaba ninguno de los aspirantes. Así que denegaba su mano a uno, y otro, y otro… La mayoría aceptaba de buena gana la premisa y abandonaba, pero hubo tres pesados que decidieron obtener el sí a cualquier precio. Desoyendo a la muchacha, los tres jóvenes la seguían a todas partes como perros falderos no deseados. La buscaban en los bailes, en las romerías y, lo que es peor, la seguían en sus paseos y sus labores. Vamos, que eran unos acosadores de toma y daca.

Iglesia de Sant Quintí de Mediona

Iglesia de Sant Quintí de Mediona | Shutterstock

Antes encantada que casada

La pubilla, hasta el mismísimo de decirles que no, decidió poner fin al asunto de una forma un tanto peculiar. Así, se resolvió a adentrarse en la cueva del Bolet con la intención de pedirle ayuda a una bruja que habitaba allí. La bruja, que era muy sorora, accedió y encantó a la pubilla, que quedó de pie en uno de los pilares toda vestida de blanco y rodeada de serpientes, cual aparición divina. Desde entonces, se cuenta que solo aquel que sea capaz de atravesar el nido de víboras y tocar a la pubilla podrá casarse con ella y deshacer el encantamiento.

Muchos han sido los pretendientes que han intentado llegar hasta la hermosa joven. Sin embargo, no es que ninguno lo haya conseguido, es que directamente ni uno de los posibles novios ha salido de allí con vida. Acabaron así mezclándose las serpientes con los huesos de los difuntos. La pubilla lo tenía claro: antes encantada que casada.

Plaça dels Avis

Plaça dels Avis en Sant Quintí de Mediona | Shutterstock

Actualmente, un número indeterminado y probablemente muy extenso de años después, se dice que la pubilla sale cada noche de San Juan de la caverna a tender la ropa en la vegetación de los alrededores. Porque, claro, un año entero sin hacer la colada tiene que dejar la vestimenta un poquito maloliente.

Más allá de la leyenda de la cova del Bolet

La cova del Bolet se puede visitar como parte del mencionado espacio natural de Deus. Se trata de una gruta cuyo vestíbulo principal se halla protegido de los vientos del norte. A este primer espacio es fácil llegar. Sin embargo, el resto de las cavidades forman un entramado de galerías de difícil acceso y grandes dimensiones, donde presuntamente se encontraron los huesos.

Ilustración de la cova del Bolet

Ilustración de la cova del Bolet | Paula Garvi

El municipio que vio nacer a la temible pubilla forma parte de la comarca de Alt Penedès y es famoso por las tradiciones y fiestas a las que da cobijo, como la del baile de Diablos de Sant Quintí de Mediona. La iglesia de estilo gótico de San Quintín o las ruinas del antiguo castillo que se erigía sobre el cerro pueden ser humildes monumentos tenidos en cuenta para visitar.

Sin embargo, son las cuevas y fuentes que rodean a Mediona el principal interés turístico de la zona. Hay al menos 50 de estos lugares que visitar, con grutas que albergan formaciones de estalactitas y estalagmitas. Pero si decides hacer un incursión en la cueva del Bolet recuerda andarte con mucho ojo, pues las serpientes que custodian a la pubilla podrían hacer que nunca salieras…

Otra cueva, otro misterio

Lejos de allí, aunque aún en la zona mediterránea de la península ibérica, otra cueva alberga otro secreto menos peligroso y más codiciado. Se trata de la cueva del tesoro del Cantal, en Málaga, donde cuentan que el tesoro perdido de una dinastía almorávide en las profundidades, esperando a que alguien lo encuentre…

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