El hombre pez de Liérganes

Feijoo escribió que en la aldea de Liérganes —situada tierra adentro, no muy lejos de la ciudad de Santander— vivía la humilde familia formada por Francisco de la Vega, María del Casar y sus cuatro hijos. Al fallecer el marido y quedar la viuda al cargo de estos, consiguió colocar al segundo de ellos —llamado también Francisco— como aprendiz de carpintero en la ciudad de Bilbao. Según le contaron a Doña María aquellos bilbaínos que acogieron a su hijo, el 20 de junio de 1674 el joven Francisco se fue a nadar a la ría de Bilbao, alejándose de sus acompañantes hasta que estos le perdieron de vista. Pero como ellos pensaban que Francisco era un excelente nadador no se preocuparon; solo cuando transcurrió todo el día y no apareció, le dieron por ahogado.
Cinco años después unos pescadores que faenaban en la bahía de Cádiz divisaron un extraño ser de forma humana que aparecía y desaparecía de la superficie. Tras avistarlo varios días sin poder cogerlo, consiguieron atraparlo empleando cebo y varias redes. Resultó ser un hombre joven y corpulento de tez pálida y cabellera pelirroja y escasa; tenía también las uñas corroídas por el salitre. Lo llamativo de su físico era una especie de escamas que cubrían parte de su pecho y el espinazo de su espalda.
El joven se quedó a vivir con su familia, pero sin llegar a comunicarse con ellos. Solo era capaz de decir unas pocas palabras: “pan”, “tabaco”, “vino”, pero sin relacionarlas a la necesidad de estas. Francisco nunca llegó a tener hábitos regulares; podía pasarse cuatro o cinco días sin comer para luego comer ávidamente mucho de una vez. Francisco de la Vega no se acostumbró a la ropa ni al calzado, paseando desnudo y descalzo. Obediente ante las indicaciones que se le hacían, mostraba desinterés por todo. Se cuenta que al cabo de nueve años desapareció cuando se bañaba en el mar, sin que se supiera más de el.El Dr. Marañón estudió el texto de Feijoo sobre el hombre pez de Liérganes estimando que Francisco debió de padecer cretinismo, una enfermedad común en las zonas de montaña. Esta se caracteriza por detener el crecimiento mental y físico, pérdida de pelo, deformaciones en la fisonomía del individuo como protuberancias en el pecho y la espalda. La piel de aspecto escamoso de el hombre pez de Liérganes se pudo deber a la ictiosis —enfermedad genética bastante común que provoca que la piel se vuelva muy seca y se asemeje a las escamas de un pez—; en tanto que las uñas recomidas son otro síntoma del mencionado cretinismo. Por lo tanto el doctor Marañón sentenció que Francisco debió de ser un caso agudo de cretinismo y que resulta imposible que se fuera nadando desde Bilbao a Cádiz. Debió de vagar de una lado a otro hasta llegar a Cádiz, en cuya bahía se adaptó. En opinión del célebre doctor, el hecho de que el hombre pez de Liérganes desapareciera nadando y apareciera nadando fue una casualidad.Casualidad, pero no completa. Curiosamente la falta de yodo natural en el organismo es un factor clave del cretinismo; de hecho, el suministro de yodo es un eficaz medio para abordar la enfermedad cuando el bebé no ha sufrido todavía los daños producidos por la carencia natural en su organismo. Se da la circunstancia de que el yodo se encuentra muy abundante en las algas y en los mariscos que de estas se alimentan. Posiblemente Francisco debió de resultar una pesada carga para su familia y sus colegas de Bilbao, razón por la cual su desaparición resultó un alivio para todos. Incluso pudieron deshacerse deliberadamente de un mozo tan improductivo en Bilbao sin que la pobre viuda quisiera hacer preguntas incómodas.
Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustraciones de Ximena Maier