La cordillera montañosa de los Pirineos es el resultado de una colisión entre la placa Ibérica y la Euroasiática. En algún punto entre 85 y 24 millones de años atrás en el tiempo, ambas chocaron brutalmente originando estas impresionantes montañas. Al menos, eso es lo que cuenta la aburrihistoria. La divertihistoria, más conocida como folclore y que de histórico no tiene nada, pone sobre la mesa un apasionante triángulo amoroso. Uno que engloba tópicos milenarios, como el amor a primera vista imposible, el villano que es villano porque sí o el padre que prohíbe a su hija estar con el ser amado, porque no le conviene. Bienvenidos a la leyenda de la formación de los Pirineos.

La base del mito

Por supuesto, esta leyenda tiene diferentes versiones y muchos matices, pero la base de la misma es una. Tiene como protagonista a Pirene o Pyrene, como uno prefiera llamarle. Por aquí nos quedamos con Pirene, que nos gusta más. Esta buena mujer era la hija de Tubal, que no era otro que el nieto de Noé, el del arca. El personaje de Tubal también da para unos cuantos relatos, pero de momento habrá que conformarse con saber que se cuenta que fue considerado un gran rey en la península.

Pirene, por su parte, era muy querida. Habitaba en los valles que hoy son montañas, en comunión con la naturaleza, muy a lo Capitán Fantástico, pero en soledad. Tenía la importante tarea de cuidar de todo ello. Estaba encantada con su misión, porque amaba los valles y los bosques, no necesitaba de mucho más para ser feliz.

Geoparque de los Pirineos

Geoparque de los Pirineos. | Shutterstock

Pero entonces entró en juego tanto el héroe como el villano de la historia. El héroe: Hércules, porque no podía ser otro. Hércules estuvo presente en muchos jaleos de la antigüedad de la península, como bien sabe la ciudad de Sevilla. El villano, otro viejo conocido: Gerión. Otro monarca que además era un monstruo y que, con sus tres cabezas, tenía a todos aterrorizados.

Aunque con matices, todas las versiones coinciden en que Pirene y Hércules se enamoraron al momento de verse. Un amor a primera vista, un instalove de esos que siempre se han llevado mucho. Gerión, por su parte, era el típico villano que gustaba de ser malo y que quería conseguir a Pirene para sí. Pero Pirene, claro, no quería cuentas con el monstruo. Sucedió lo que suele suceder: que Gerión, con su corazón malvado roto, buscó vengarse.

Así que persiguió a Pirene por esos valles y esos bosques, algunos muy frondosos, quemando todo a su paso, obligándola a salir a su encuentro. Pero Pirene no salió. Lo que pasó fue que pereció entre las llamas, que arrasaron con todo. Cuando Hércules descubrió el terrible final de su historia de amor, desconsolado como solo puede estarse en estas tragedias, decidió que trabajaría día y noche hasta construir un monumento en honor a su amada. Así que enterró a Pirene y sobre ella comenzó a colocar inmensas piedras que solo un semidiós podría levantar. Tantas puso que al final el monumento le salió cordillera.

Los matices, que siempre importan

Impresionante paisaje en los Pirineos

Impresionante paisaje en los Pirineos | Shutterstock

Sobre la historia de amor de Pirene y Hércules. Una versión apunta a que el instalove fue aún más intenso de lo que puede parecer. Muchas historias hablan de cómo se enamoraron tras cruzarse un día en el bosque, de cómo estuvieron viéndose durante días a escondidas. Otras sin embargo apuntan a que en realidad no se conocieron en plenas facultades: el uno estaba conmocionado y la otra moribunda.

Y es que es posible que Hércules sólo viera a Pirene una vez: cuando falleció en sus brazos. Pero se enamoró de su belleza, quiso su salvación y le propuso marcharse con él al Olimpo. Esto es muy propio del héroe, así que cuadra bastante. Pirene, en cualquier caso, lo rechazó. En esos valles y bosques ya arrasados había vivido y en esos valles y bosques moriría. También muy propio de los protagonistas de las tragedias.

Las mismas historias que apuntan hacia lo primero, hacia esos días de amor a escondidas, aseguran que al final, Tubal, el padre, los descubrió. No podía permitir que su hija descuidara la tarea de velar por esas tierras, ni tampoco le hacía demasiada gracia que un héroe en continua amenaza se desposara con ella. Seamos sinceros: qué padre querría a este hombre para su hija. Siempre ocupado, siempre en guerra. Así que prohibió su amor. Expulsó a Hércules del lugar y este solo volvería, aquí si enlazamos con lo anterior, para ver morir a su amada. Entonces, lo sabido: lágrimas, monumento, cordillera.

La conclusión final

El Aneto es el pico más alto de los Pirineos

El Aneto es el pico más alto de los Pirineos | Shutterstock

Esta impresionante cordillera surgió a partir de la muerte de Pirene, que fue enterrada y honrada por Hércules. Si queréis probar suerte, parece ser que su cuerpo descansa en algún punto entre el valle de Benasque y el valle de Arán. También forma parte del conocimiento general de la zona que los ibones son, en realidad, las lágrimas de Pirene, que lloraba por su hogar incendiado y por su propia muerte.

Quizá no pudo cuidar más de esa naturaleza que tanto amaba, pero menudas formas surgieron a partir de esta tragedia. Formas llenas de muchas, muchas, muchas más leyendas. Como la que habla del gigante con muy mal genio que terminó convertido en pico de montaña. Concretamente, en el más alto de los Pirineos: el Aneto.

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