En la bahía de Cádiz el océano Atlántico entra con fuerza y delimita los municipios de Rota, Puerto de Santa María, Puerto Real, San Fernando y la ciudad de Cádiz. Parte de este espacio pertenece, además, al parque natural de la Bahía de Cádiz. Playas, arenales, marismas, salinas, pinares y zonas de matorral dotan a la bahía de riqueza natural. Los flamencos, los cormoranes y las cigüeñas, entre otras aves, sobrevuelan la zona. En Cádiz el viento de levante ha sido testigo del paso de diversas civilizaciones por sus municipios. También, ha visto como las islas que antes formaban la bahía se fueron uniendo al continente europeo. El aire arrastra además el clamor de una leyenda: la de Hércules.

Vistas de la ciudad de Cádiz

Vistas de la ciudad de Cádiz | Shutterstock

Los 12 trabajos de Hércules

Cuenta la mitología griega que el hijo de Zeus y Alcmena acudió al oráculo de Delfos carcomido por la culpa, después de haber asesinado a su mujer e hijos en un arrebato de locura. Éste le encomendó someterse a las órdenes de Euristeo, rey de Argólida, para que pudiera purificar sus crímenes. Euristeo, que en realidad quería deshacerse del semidiós, le ordenó realizar 12 tareas, cada cual más complicada que la anterior. De las famosas doce tareas de Hércules, una fue la que le condujo a España: la décima. 

Todo esto antes era archipiélago

Es complicado pensar que las tierras que se pisan y habitan en la actualidad, antes fueran agua, pero así es. Al menos, en el caso de la Bahía de Cádiz. Esta zona era hace miles de años un archipiélago, el archipiélago de las Gadeiras, formado por las islas de Eritea, Cotinusa y Cimbis. Eritea se hundió, Cotinusa se hundió a la mitad y Cimbis es hoy la Isla de León. Las variaciones eustáticas, el oleaje, la acción de las corrientes marinas y fluviales, la actividad sísmica y la mano del ser humano provocaron los cambios en la orografía con el paso de los años.

Siguiendo con la leyenda, contaba la historia que Eritea era el hogar de un gigante de dimensiones colosales, cuyo cuerpo se escindía en tres partes. Así, el ser monstruoso poseía dos piernas, pero tres troncos, tres cabezas y seis brazos. Su nombre era Gerión. En Eritea, Gerión tenía un rebaño de 10.000 reses. Su perro de dos cabezas y hermano de Cerbero, Ortro, y el pastor Euritión custodiaban los animales.

Para el décimo trabajo hercúleo Euristeo decidió sacar tajada. Así, encomendó al semidiós la tarea de traerle el ganado de Gerión. “Debes conseguir traerme el ganado de Gerión, pero no puedes ni comprarlo ni pedirlo”, le espetó. Quedaba pues una tercera opción: robarlo. 

Ilustración de los 12 trabajos de Hércules

Ilustración de los 12 trabajos de Hércules | Shutterstock

Hércules, escultor orográfico

Para poder llegar a Eritia el semidiós tuvo que viajar desde la región del Peloponeso hasta la actual Cádiz, en aquellos momentos límite del mundo conocido. Aunque ahora probablemente el camino hubiera sido distinto, con la antigua disposición del mundo Hércules tuvo que atravesar el desierto de Libia. En su periplo, auspiciado por las brasas del sol y el calor, Hércules lanzó flechas envenenadas al dios Helio. Éste, molesto, se ofreció a prestarle su copa dorada con la cual, cada noche, cruzaba la tierra para regresar a su palacio en Oriente. La única condición: dejar de dispararle. Hércules aceptó el trato. 

Justo antes de llegar a la isla encontró otro obstáculo: dos grandes rocas le separaban del hogar del gigante. Para solucionar su traba, Hércules separó con sus propias manos las extensiones de tierra que formaban Europa y África. Así nacía el estrecho de Gibraltar. Para señalizar el fin del mundo el héroe colocó dos columnas. La norte en el peñón de Gibraltar. Para la sur existen dos versiones: la primera dice que se instaló en el monte Hacho de Ceuta, la segunda que lo hizo en el monte Musa de Marruecos.

Monumento a las columnas de Hércules, Gibraltar

Monumento a las columnas de Hércules en Gibraltar | Shutterstock

El enfrentamiento con Gerión: una batalla hasta A Coruña

Cuando Hércules llegó a Eritea el perro de dos cabezas y el pastor se abalanzaron sobre él, pero el héroe salió victorioso de la escaramuza con su ya famosa maza. Inmediatamente, se puso a reunir a todo el ganado. Apenas le quedaban unas reses, cuando el suelo comenzó a temblar. Una criatura monstruosa de proporciones gigantescas le miraba con sus seis ojos desde las alturas. Hércules actuó rápidamente: cogió sus flechas envenenadas y disparó una. Aunque la historia tiene varias versiones, una de ellas cuenta que Gerión se asustó y huyó hasta llegar a Galicia. Allí, acorralado por Hércules, ambos individuos se enfrentaron hasta que Gerión cayó abatido. En honor a su victoria, el semidiós levantó una ciudad, Crunna, aunque hoy se la conoce como A Coruña. Muerto el gigante, Hércules regresó a por las reses. Aún le quedaría un largo camino de vuelta hasta las tierras de Euristeo. Pero esa es ya otra historia.