La mala ventura y Blasco Jimeno
En 1107 falleció Raimundo de Borgoña, esposo de Urraca, hija del rey Alfonso VI de León, dejando huérfano a su hijo Alfonso, con tan sólo dos años de edad. Al año siguiente, falleció Sancho de León, en la batalla de Uclés. El heredero debía de haber sido Sancho, hermanastro de Urraca pero el Rey de León, al sentir próxima su muerte, convocó a sus nobles en Toledo y les anunció que nombraba como sucesora a su hija Urraca -un hecho insólito en la monarquía, pues nunca hasta entonces se había designado a una mujer para reinar-. Los nobles aceptaron, pero bajo la condición de que se casase inmediatamente.Alfonso VI, para evitar que se produjeran conflictos entre los nobles castellanos que pretendían a la futura reina, aconsejó a su hija Urraca que se desposase con Alfonso I el Batallador de Aragón -un hombre de fuerte carácter- y ella aceptó. A causa del precario estado de salud del Rey, la boda se celebró apresuradamente, en junio de 1109, en el castillo de Monzón de Campos (Palencia).
El monarca ni siquiera pudo estar presente y el padrino de Urraca fue el alcalde del castillo donde se desposaron. Previamente, los novios habían estipulado unas capitulaciones matrimoniales muy novedosas y complejas.

Alfonso 'el Batallador', para afianzar su poder, destituyó de sus cargos a numerosos nobles leoneses y castellanos, sustituyéndolos por nobles aragoneses y navarros de su confianza. Además, no congenió en absoluto con su esposa y sus enfrentamientos fueron en aumento hasta que Urraca acabó escapándo llevándose a su hijo. La Reina se puso al frente de algunos de los rebeldes y, en el año 1111, a petición de la nobleza gallega, autorizó que su hijo Alfonso fuera proclamado Rey de Galicia, en Santiago de Compostela. La proclamación supuso el inicio de una guerra abierta entre los partidarios de ambos cónyuges. Al año siguiente, Alfonso 'el Batallador' se presentó con su ejército ante las murallas de Ávila, exigiendo la entrega de la ciudad. Le habían comunicado que el niño Alfonso había muerto, por lo que pensó que podría tomar sin esfuerzo el control de todo el reino.
Blasco Jimeno, Alcalde de Ávila y protector del niño, le contestó que su Rey estaba con ellos a lo que Alfonso 'el Batallador' respondió solicitando una entrevista personal con su hijastro, que tenía siete años.
En la conversación Blasco Jimeno acordó con el Rey de Aragón entraría en la ciudad a ver al niño, pero que - para garantizar su libertad y su seguridad para regresar al campamento - cinco de los principales nobles abulenses, con cuatro de sus hijos y numerosos escuderos, se entregarían al ejército aragonés como rehenes. El grupo de setenta rehenes abulenses cruzó la muralla por una puerta situada cerca de la calle Telares, en el antiguo barrio judío (actualmente llamada 'puerta de la mala ventura'); allí se entregaron a los aragoneses. A continuación, Alfonso 'el batallador' se dirigió hacia la ciudad para celebrar el encuentro. Estando aún afuera, el Rey cambió de opinión y, en lugar de entrar a la ciudad para celebrar el encuentro, pidió que le mostraran al niño desde la muralla. Blasco Jimeno se mostró de acuerdo, indicando al niño que saludase a su padrastro desde lo alto.



Alfonso VII dispuso, que a partir de entonces, cualquier grupo de abulenses que marcharan a la guerra deberían de ir comandados por un descendiente de Blasco Jimeno.En el pueblo de Cantiveros (a unos 45 kilómetros de Ávila) hay otro recuerdo de la mala ventura. Se trata del lugar donde Blasco Jiménez retó al rey donde se erigió una cruz de piedra, sustituida por una nueva en el siglo XVII, que lleva la siguiente inscripción:“Aquí retó Cantiveros hijo de Fortún Blasco al rey Alonso el primero de Aragón quien contra su palabra y juramento hirvió en aceite sesenta caballeros avileses que la ciudad le dio en rehenes ofendido de que no le entregó al rey don Alonso el sétimo que tenía en guarda y acometido del exército real murió como gran caballero vendiendo muy cara su vida dexando a los venideros memoria de su valor. Año de 1112. Quien dixere una ave María por su ánima gana 40 días de perdón.”