El Gayo Vallecano, un teatro para descentralizar la cultura

gayo vallecano

En una de las salas del Colegio Raimundo Lulio resuena el canto lejano de un gayo, un gayo con y. No es el típico kikiriki en el que cualquiera podría pensar. Es un sonido como de voces, como de música e interpretaciones. Porque en una de las salas de este edificio de color verde se instaló durante seis años un teatro, un colectivo cultural que revolucionó la vida artística de Vallecas. Su nombre era el Gayo Vallecano y aunque su duración no fue demasiado larga, la huella que dejó aún no se ha desvanecido del todo.

El nacimiento del Gayo Vallecano

El Gayo Vallecano nació por varios motivos. Todo empezó con la muerte, bajo extrañas circunstancias, del cantautor Luis Marín. Sus compañeros Juan Margallo y Jesús Sastre, decidieron rendirle un homenaje con un concierto. El Colegio Raimundo Lulio, perteneciente al barrio de San Diego de Puente de Vallecas, acogió el espectáculo. Al terminar, la agrupación conocida como el Gayo Vallecano solicitó a la escuela una sala permanente para instalar su compañía y ésta accedió. Era 1978.

La intención de esta agrupación colectiva, además de celebrar el homenaje de Marín, consistía en descentralizar la cultura madrileña. Así, sus actividades se centrarían en los más de 400.000 vallecanos que poblaban entonces el barrio. Herramientas, del director Salvador Távora, fue la primera obra en representarse. Incluso el mismo Rafael Alberti estaba entre los asistentes.

Un símbolo del cine quinqui

Pero  las actividades del Gayo Vallecano no se acababan aquí. Entre 1978 y 1984, en la sala del Colegio Raimundo Lulio se celebraron también talleres, conciertos y cursos. El propio Juan Margallo aseguraba en el diario Vallecasweb que no sabía cómo habían podido hacer tantas cosas en tan poco tiempo. “Más de 100 representaciones para adultos, teatro para niños los domingos, un concierto cada 15 días, clases de improvisación para niños y adultos… ¡Dábamos hasta cerámica!”, señalaba el dramaturgo. Entre sus muchas actividades, los integrantes del Gayo Vallecano llegaron a dar clases en la cárcel.

Entre los éxitos más sonados de este teatro de barrio estuvo La estanquera de Vallecas, de José Luis Alonso de Santos. Esta obra estaba inspirada en un hecho real: el atraco al estanco La Presilla, también en Vallecas. Gustó tanto que el director de cine Eloy de la Iglesia la convirtió en película. El éxito fue tal que La estanquera de Vallecas, protagonizada por una joven Maribel Verdú,  pasó a convertirse en uno de los símbolos del cine quinqui.

El cierre del Gayo Vallecano

Por desgracia, el 14 de diciembre de 1983 el periódico El País publicaba lo siguiente: “El teatro Gayo Vallecano, que desde hace cinco años es el foco cultural del barrio madrileño de Vallecas, presenta estos días su último montaje, ya que la falta de apoyos económicos oficiales obligará a cerrar sus puertas el próximo 9 de enero”. En aquella misma noticia, Margallo afirmaba que con lo que sacaban no podían permitirse cubrir los gastos.

Pero aunque el Gayo Vallecano fue cerrado en aquel año, su memoria aún sigue viva para muchos de los antiguos vecinos, igual que pasa en el caso del viejo poblado chabolista del Cerro del Tío Pío. Roberto Angulo, guionista de televisión, publicó en 2020 el libro El Gayo Vallecano, obra en la que recoge las andanzas del grupo teatral.

Porque, afirma el autor, “aquel grupo de artistas teatrales capitaneados por Juan Margallo, no se limitó a organizar y representar obras de teatro, su implicación social con el barrio dejó huella y debería ser modelo y referente de hoy en día”.