El gran héroe escocés que murió en los campos de Málaga

Robert the Bruce en España

El verdadero Corazón Valiente de Escocia no se llamaba William Wallace, sino Roberto. Conocido como Robert the Bruce, fue esta figura, y no la popularizada por la Braveheart de Mel Gibson, quien llevó a los suyos a la independencia en la primera de sus guerras contra Inglaterra. Coronado por los escoceses, reinó y lideró al país desde finales del siglo XIII hasta su muerte en 1329. Y aún después de su muerte, protagonizó un episodio inolvidable en España. Al menos, lo protagonizó su corazón, que voló sobre los campos de Teba, en la actual Málaga, durante una batalla contra los árabes. Todo esto, aunque parezca muy rocambolesco, tiene su explicación.

Un poco de contexto

Ruinas del castillo de la Estrella
Ruinas del castillo de la Estrella. | Shutterstock

Como se ha dicho, Robert the Bruce fue el líder de la primera de las intentonas de los escoceses de independizarse de sus vecinos del sur. William Wallace existió y fue un gran guerrero, pero fue Roberto quien tomó las riendas de las aspiraciones de Escocia. Tras numerosas batallas, en 1314 los escoceses se consideraron libres. El héroe se dedicó entonces a organizar el territorio, una tarea que ocuparía los últimos años de su vida.

Durante este tiempo tuvo, además, otra obsesión: hacerse con el beneplácito de Roma. Por entonces el papado estaba volcado en las Cruzadas y la conquista de la Ciudad Santa. Robert the Bruce expresó en numerosas ocasiones su deseo de unirse a tan noble misión, en parte por su propia fe y en parte por contentar al Papa. Pero cuando tuvo oportunidad de partir, allá por el año 1329, contrajo la lepra y falleció.

Antes de morir, sin embargo, dejó en manos de sus hombres dos deseos. Primero, que su cuerpo se enterrase en Escocia, su patria. Segundo, que su corazón yaciera en Jerusalén. Su mano derecha, un soldado llamado James Douglas, se tomó muy en serio estas palabras. Cuando partió a combatir en las Cruzadas, tomó el corazón de su rey, lo embalsamó, lo guardó en un relicario y lo colgó en su pecho. Así terminó en la península ibérica.

La batalla del castillo de la Estrella

Castillo de la Estrella
Castillo de la Estrella. | Shutterstock

Por entonces, Alfonso XI de Castilla libraba sus propias batallas contra los musulmanes. Así que cuando se enteró de que una comitiva escocesa partía a aportar su fuerza en las Cruzadas, no dudó. Ofreció a James Douglas y su gente luchar a su lado, al sur de los reinos cristianos de la península. Los sarracenos se estaban defendiendo y Alfonso XI necesitaba ganar terreno. Douglas aceptó.

Sus hombres quedaron entonces a las órdenes del rey castellano, que los desplazó hasta Teba, en la actual Málaga. Castellanos, aragoneses, leoneses, portugueses y también escoceses libraron la batalla del castillo de la Estrella, en el año 1330. La coalición cristiana venció, pero lo cierto es que los escoceses no salieron muy bien parados.

Durante la batalla, Douglas y sus hombres quedaron atrapados por los nazaríes, a quienes habían perseguido para terminar siendo ellos los cazados. Los escoceses no conocían las técnicas guerrilleras de los musulmanes, que por entonces tenían más que perfeccionado el torna fugit. Esta estrategia hacía pensar a sus enemigos que estaban huyendo solo para emboscar al perseguidor cuando menos lo esperaba.

Es aquí donde entra la leyenda. Douglas, al verse asaltado por este batallón, y viéndose perdido, se arrancó del cuello el relicario y lo arrojó al combate. “Adelante, bravo corazón, donde tú vayas has de vencer, Douglas te seguirá o morirá”, fueron sus palabras. Efectivamente, tanto él como varios de sus hombres murieron en esos campos de Málaga.

Lo que queda de ese episodio

Así luce hoy Teba
Así luce hoy Teba. | Shutterstock

Aunque es difícil ratificar que estas fueran sus últimas palabras, Alfonso XI recogió este episodio en sus memorias. “Lanzó su cuerpo contra los enemigos de la cruz”, puede leerse en éstas, en referencia a Douglas. El rey de Castilla quedó muy agradecido por el sacrificio de los escoceses. También los musulmanes, al parecer, quedaron sorprendidos. Tanto que ordenaron que este corazón de Robert the Bruce fuera entregado a los cristianos, así como el cuerpo de Douglas y sus hombres.

Hoy reposan en Escocia, donde la villa de Teba tiene una ciudad hermanada. Se trata de Melrose, en cuya abadía descansa el corazón valiente de Robert the Bruce, rey de Escocia.