Una salsa para cada plato

Si buscas preparar una receta jugosa y llena de sabor, a menudo la salsa adquiere un papel principal. ¡Una mala salsa puede estropear todo un plato! Y no sólo porque se haya elaborado de manera incorrecta, sino porque, en realidad, hayas escogido una que no case bien con los productos del plato. A continuación, te mostramos qué salsa debes usar según si es carne o pescado, pasta, marisco… Triunfarás si te piden pan para mojar en el plato.

Pasta

La pasta es uno de los recurrentes en la cocina con más tasa de éxito. ¡A quién no le gusta un buen plato de pasta! En este caso, una buena salsa boloñesa puede salvar cualquier comida de visitantes imprevistos o contentar a los más peques de la casa. El tomate y la ternera siempre son un caballo ganador. Para este tipo de salsa recomendamos usar macarrones.

Otro de los clásicos es la salsa pesto, con albahaca, queso y piñones, entre otros ingredientes. Aunque no es tan popular, su sabor es de esos que o detestas o te encantan. Mejor prepararla para acompañar con espaguetis. Y si eres fan del picante, la arrabiata lleva tomate, guindilla y ajo. A prueba de paladares fuertes.

Pescados

Con el pescado hay que tener mucho cuidado, pues una elección incorrecta puede echar por tierra una buena pieza pescado. Si te gusta ir a lo seguro, la salsa verde es la más usada, sobre todo con la merluza y el bacalao. Además, es muy fácil de preparar. El mojo verde canario también es una rica opción si te gusta el picante.

Si te prefieres innovar, una variante de la mayonesa es la salsa andaluza, que también se sirve con carne y marisco. Por otro lado, recuerda que, para no fallar, puedes optar por un poco de sal, perejil, ajo, aceite de oliva y limón.

Carnes

Aunque muchas carnes no la necesitan, la salsa en los platos del día a día y en otros más elaborados como los guisos puede ser la clave para una comida 10. Como el solomillo al Jerez, que lo comes muy de vez en cuando pero es imposible de olvidar.

Para los amantes del queso una salsa roquefort o cuatro quesos sería la más ideal. También están otras como la salsa chimichurri, sabrosa y de origen argentino. La salsa de champiñones y a la pimienta negra darán a tus filetes un resultado delicioso.

Marisco y verduras

Aunque el marisco es uno de esos alimentos que muchos disfrutamos sin necesidad de añadidos, una salsa rosa es fácil de elaborar y está buenísima. Eso sí…¡no seas comodón! Huye de la mezcla de mayonesa y ketchup y prepara una receta más completa.

Pese a que siempre es mejor huir de las salsas y que más bien sean la excepción a la regla, para los que las verduras se les atraganten un poquito…esta será una solución al problema. Por ejemplo, la salsa tártara puede acompañar verduras salteadas o al horno y dar ese punto de sabor que a veces echamos en falta. Salsa de soja de origen chino, de hierbas…Incluso es una forma de acercar las verduras a los más pequeños de la casa (y a los que no somos tan pequeños).

Ensaladas

La ensalada es uno de los platos más consumidos durante todo el año. Actualmente se preparan con salsas naturales como las de yogur. La césar quizá sea la más conocida y su ingrediente principal es la mayonesa. Pero donde esté una buena vinagreta…que se quite todo lo demás.

Sería imposible recoger todas las salsas existentes: brava, romesco, de tomate, al curry, de mostaza, ali-oli, bechamel, española…Pero puedes prepararlas poco a poco y sin prisas.

Texto: María Jesús Colombo

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