Sopa de ajo o sopa castellana, un plato humilde pero delicioso

La sopa de ajo es un viejo aliado que ha constituido parte de la dieta de la vieja castilla desde tiempos inmemoriales. Un plato contundente, barato y reconfortante pero sobre todo delicioso. Con unos ingredientes muy sencillos como son el pan, el ajo y el pimentón, puede crearse un primer plato ideal.

Su origen se desdibuja en el tiempo debido a su antigüedad. Hoy en día, y a pesar de su fuerte presencia en grandes regiones del país, Zamora atesora una fuerte relación con esta preparación. Es todavía en esta provincia que se consume la sopa de ajo durante las celebraciones de Semana Santa. Una receta que inunda todavía las calles y plazas de muchos pueblos con aromas ancestrales.

Ingredientes de la sopa de ajo para 4 personas

12 dientes de ajo

150 g de pan duro

100 g de jamón serrano

2 cucharadas de pimentón dulce

Un poco de pimentón picante si se desea

4 huevos

1,25 l de agua

50 ml de aceite de oliva

Sal

Plato de sopa de ajo. | Shutterstock

Plato de sopa de ajo. | Shutterstock

Preparación de la sopa de ajo

  1. Para empezar con esta deliciosa sopa de ajo, añadir el aceite en el fondo de una cacerola. Pelar y cortar los ajos en finas lonchas para luego añadirlas al aceite a fuego medio, evitando siempre que los ajos se doren demasiado.
  2. Una vez que los ajos estén muy ligeramente dorados, añadir todo el pimentón. Dejar sofreír durante unos pocos segundos para luego añadir rápidamente el agua. Como bien sabéis, si se quema el pimentón, este amargará todo el plato.
  3. Tras añadir el agua, subir el fuego a medio-alto para que empiece a hervir. Añadir seguidamente el jamón y una buena cantidad de sal. Dejar cocinar 20 minutos para que todos los sabores se integren bien. Finalmente añadir el pan cortado en rebanadas de 2 cm aproximadamente. Dejar que el pan se cocine a fuego medio sin que la sopa hierva demasiado.
  4. Cuando el pan esté hecho, rectificar de sal si fuese necesario y bajar el fuego al mínimo. Añadir por último los huevos cascados a la misma cacerola uno a uno y separados. Es importante que el fuego se mantenga bajo para evitar que los huevos se deshagan y que la lleva se diluya en la sopa.
  5. Después de que los huevos estén bien cocinados tras 10 minutos, ¡solo queda servir y disfrutar! Este es un plato perfecto para disfrutar como primero, aunque también, puede ser un plato único para cenar en los días más duros del invierno.