Receta de zorongollo, la ensalada de pimientos extremeña

El zorongollo es un plato típico de Cáceres y de la región de La Vera, aunque actualmente se puede encontrar por toda Extremadura. Es la ensalada típica de esta región, utilizando productos de la huerta como los pimientos, el tomate o la cebolla. No hay que confundir el zorongollo con la receta murciana llamada zarangollo, puesto que los ingredientes y la preparación son distintos.

Esta ensalada de pimientos típica en Extremadura es una elaboración muy fácil y rápida que en sí solo necesita cuatro ingredientes. La receta básica se hace con pimientos asados aliñados con aceite, a los que se añade tomate, cebolla y huevo. Es el plato perfecto para servir a modo de entrante, guarnición o cena.

Plato de zorongollo

Plato de la receta de ensalada de pimientos típica de Extremadura. | Shutterstock

Ingredientes para la receta de zorongollo:

3 pimientos rojos grandes

1 cebolleta

2 tomates

2 huevos

Un par de dientes de ajo

Aceite de oliva virgen extra

Vinagre

Sal

Perejil fresco (opcional)

Preparación del zorongollo:

  1. Lo primero es asar los pimientos y los tomates. Lávalos y ásalos enteros con un poco de sal y aceite por encima en el horno precalentado a unos 200º C durante 45 minutos. Puedes darles la vuelta de vez en cuando para que se hagan bien por todos lados.
  2. Cuando los pimientos y tomates de tu zorongollo estén asados, retírales la piel y las semillas. Además, córtalos en tiras.
  3. Por otro lado, corta la cebolleta en tiras y pica los ajos. Cuece también los huevos en agua hirviendo durante unos 10 minutos. Después, deja que se enfríen, pélalos y reserva.
  4. Es el momento de montar el zorongollo: coloca las tiras de pimiento, la pulpa del tomate asado y los dientes de ajo. Echa un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal al gusto. Mezcla bien.
  5. A continuación, coloca el huevo cocido cortado en el medio y rodéalo con la cebolleta. Si quieres, puedes echar un poco más de aceite y perejil. Guarda tu zorongollo en la nevera hasta que llegue el momento de comer y, ¡ya lo tienes!