Las Yemas de Santa Teresa son el dulce por excelencia de la provincia de Ávila. Su origen es incierto, pero existen varias teorías, como la que sostiene que proviene del periodo andalusí. Otros mantienen que la Flor de Castilla fue la primera pastelería que las vendió como «Yemas de Santa Teresa» a mediados del siglo XIX. La tercera teoría afirma que su origen procede de la repostería monacal que se elaboraba en el Convento de Santa Teresa de Ávila. Por otro lado, sí se conoce que el nombre de estas yemas se puso en honor a Santa Teresa de Jesús.

Probablemente sean uno de los dulces más fáciles de preparar. Solo se necesitan cuatro ingredientes y muy poco tiempo. El resultado es unas bolitas naranjas de yema de huevo y azúcar, con una fina capa de azúcar glas por fuera y muy blanditas por dentro. A continuación, te contamos cómo preparar este dulce tan típico de Ávila que se ha extendido a todas las pastelerías de España.

Yemas de Santa Teresa

Yemas de Santa Teresa | Shutterstock

Ingredientes para 6 yemas de Santa Teresa

6 yemas de huevo

100 g de azúcar

70 ml de agua

Azúcar glas

Preparación del dulce

  1. Pon un cazo con el agua y el azúcar a fuego lento para hacer el almíbar de las yemas de Santa Teresa. Remueve constantemente, sobre todo por las esquinas para que no se pegue el azúcar. El objetivo es que el almíbar espese y esté a punto de bola.
  2. En un bol echa las yemas y rómpelas con un tenedor. No hace falta batirlas, solo hay que romper la membrana que cubre la yema. Puedes pasarlas por un colador para asegurarte de que se rompe completamente la membrana y deshacerte de la posible clara que haya podido quedar al separarlas.
  3. A continuación, incorpora las yemas al almíbar con el fuego al mínimo sin dejar de remover. Continúa así hasta que se forme una pasta fina y espesa que se despegue de las paredes. Después, apaga el fuego y deja que enfríe en otro recipiente. Puedes meter la masa a la nevera para que se enfríe y endurezca más rápido (alrededor de 30 minutos), tapada con papel film.
  4. Una vez la crema de yemas se haya enfriado, espolvorea la superficie de trabajo con azúcar glas y pon la masa sobre ella. Forma bolitas con las manos, también impregnadas de azúcar glas. Ve colocando todas las yemas en moldes de magdalenas o tartaletas y ya puedes disfrutar de este dulce tradicional.