Estos panecillos dulces y crujientes llamados rosegons son muy típicos de la Comunidad Valenciana. Son muy similares al resto de variantes como los carquiñoles de Cataluña o los biscotti di Prato de la Toscana, lugares del Mediterráneo donde abunda el cultivo de almendra. En definitiva son lo mismo, con algunas variaciones, pero compartiendo en esencia lo fundamental: harina, azúcar, huevo y, por supuesto, almendra.

La almendra valenciana, de reconocida calidad, tiene su máximo centro de producción en Alicante. La cuenca del Vinalopó, la comarca histórica de Foia de Xixona o las montañas del Baix Segura son zonas en las que se cuida la calidad de la producción de la almendra. Con este maravilloso producto puede prepararse un dulce tradicional y perfecto para acompañar un buen café en la merienda.

Ingredientes para los rosegons

Rosegons220 g de harina de trigo

100 g de azúcar

100 g de almendras crudas con piel

45 g de mantequilla

Ralladura de 1 limón

2 huevos

1 cucharadita de levadura química

Preparación de los rosegons

  1. Para empezar, dejar las almendras crudas y con piel en remojo con agua para que luego se peguen bien al resto de la masa. Para el remojo también puede añadirse un poco de coñac, brandy o cointreau si se desea.
  2. Cascar los huevos en un bol amplio y añadir el azúcar. Batir bien hasta mezclar ambos ingredientes. Añadir a continuación la mantequilla, la harina, la ralladura de limón y las almendras. Amasar primero con una cuchara de madera para luego pasar a las manos y sobre la encimera.
  3. Amasar lo justo para que toda la masa esté uniforme y compacta. Debe de quedar una especie de masa quebrada, nada elástica. Formar con la masa 2 barras de 5 cm de diámetro. Hornear las barras de masa a 180ºC durante 30 minutos, lo justo para que se cocinen sin llegar a dorar demasiado.
  4. Sacar del horno y cortar las barras al envés cuando aún estén calientes. Deben de cortarse en oblicuo para conseguir galletas largas pero no demasiado gruesas. Con un dedo de grosor será más que suficiente. Es importante cortar los rosegons con un cuchillo afilado y no de sierra ya que este produce un corte sucio y rompe las galletas.
  5. Colocar las galletas recién cortadas de pié sobre la placa de horno que se ha usado anteriormente para hornearlas. Para terminar los rosegons, meterlos de nuevo en el horno durante 10 minutos a la misma temperatura. Sacar y dejar enfriar antes de comer. El resultado es un bizcocho seco y duro pero que se deshace en la boca, con las almendras en todo su esplendor.