Moscovitas de Oviedo, galletas desde Rusia con amor

Nacidas en el obrador Rialto de Oviedo bajo la sombra de la catedral, su origen todavía está rodeado de un halo de misterio. Crujientes, delicadas y golosas, estas galletas de almendra y chocolate son una de las grandes insignias de la gastronomía de la capital asturiana. Sobre su origen se dice que fue un niño que, a su vuelta de la Unión Soviética tras la guerra civil, importó la receta a Asturias en su equipaje. Más allá de las leyendas, su origen se pierde en el boca a boca y en el tiempo.

Sea como fuere, las moscovitas son un bocado muy delicado perfecto para todos aquellos verdaderos amantes del dulce. Sabores intensos y predominantes como la almendra, el chocolate y la nata. Su preparación es sencilla y da como resultado una buena remesa de galletas que harán las delicias de todos.

Ingredientes para 50 moscovitas

100 g de almendra cruda en cubitos
100 g de almendra molida
200 g de nata para montar
200 g de azúcar
40 g de harina
200 g de chocolate negro
20 g de mantequilla

Plato de moscovitas

Plato de moscovitas. | Shutterstock

Preparación de las moscovitas

  1. Poner en un cazo a fuego medio la nata y el azúcar hasta que esta se disuelva. Una vez disuelta el azúcar, añadir las almendras y la harina fuera del fuego. Remover bien hasta conseguir una crema espesa. Guardar la masa resultante en una manga pastelera.
  2. Cubrir una plaza de horno con papel de horno e ir añadiendo montoncitos de masa con ayuda de la manga pastelera. La cantidad debe asemejarse a la de 1 cucharada rasa. Llevar al horno durante 170ºC durante 8 minutos. Es importante separar bien las galletas antes de hornear para que no se peguen ya que se expanden bastante.
  3. Sacar del horno una vez que los bordes estén dorados sin que lleguen a tostarse demasiado. Quitar el papel de horno de la bandeja con las galletas todavía sobre él y dejar reposar en la encimera fría. Cuando se hayan enfriado y endurecido un poco, colocar sobre un plato para que terminen de enfriarse.
  4. Aparte, calentamos el chocolate y la mantequilla al baño maría hasta que se derritan ambos ingredientes. Con un pincel de cocina, pintar la base de todas las galletas con abundante chocolate, ¡sin escatimar! Dejar que el chocolate se endurezca y ya se pueden disfrutar.