El pulpo es uno de los productos que han marcado el carácter de algunas de las gastronomías tradicionales de España. Más concretamente la gallega, con su tradicional pulpo a feira, así como la cocina de una de las islas pitiusas del archipiélago balear, Formentera. Esta receta de fritá de pulpo se encuadra en un paraje natural excepcional, entre playas paradisiacas y aguas cristalinas.

La fritá de pulpo es una preparación muy sabrosa en la que las verduras, la patata y el pulpo son los protagonistas indiscutibles. También puede ser un relleno ideal para versionar la tradicional empanada gallega, mezclando así lo mejor de dos mundos.

Ingredientes de la fritá de pulpo

500 g de pulpo cocido

2 patatas

1 cebolla grande

4 dientes de ajo

1 pimiento verde

1/2 pimiento rojo

50 ml de fumet de pescado

2 hojas de laurel

1 cucharadita de pimentón dulce

250 ml de aceite de oliva virgen extra

Sal

Fritá de pulpo

Fritá de pulpo

Preparación de la fritá de pulpo

  1. Para empezar a preparar la fritá de pulpo necesitamos cocinar primero el sofrito. Comenzamos cortando los pimientos y las cebollas en cuadrados gruesos, de forma rústica. Pelamos y troceamos también los ajos en trozos pequeños. Por último pelamos y cortamos las patatas en gajos medianos.
  2. Echamos en una sartén el aceite y añadimos las patatas, los pimientos, la cebolla y el laurel. Cocinamos a fuego medio durante al menos 25 minutos o hasta que todas las verduras estén pochadas. 5 minutos antes de terminar añadimos los ajos bien picados, así conservarán más sabor y no se quemarán.
  3. Una vez listo el sofrito, lo escurrimos sobre un colador y lo dejamos reposar 10 minutos para que escurra todo el exceso de aceite. Transcurrido el tiempo, lo devolvemos a la misma sartén y, a fuego medio, añadimos el pimentón y sal al gusto. Lo cocinamos unos segundos y añadimos el fumet. Este podemos prepararlo en casa o comprarlo ya hecho, eso ya depende de cada quien.
  4. Por último añadimos el pulpo cortado en trozos pequeños y dejamos cocinar durante 10 minutos para que se integren bien todos los sabores. Ya solo falta emplatar y disfrutarlo con un buen vaso de vino blanco.