Empanadillas dulces extremeñas, un postre para la Semana Santa

Ahora que la Semana Santa ya es una realidad, las recetas más tradicionales de nuestra cocina comienzan a amontonarse en las mentes de los amantes de los dulces. Muchas son las recetas que, según la región, endulzan estos días tan especiales llenos de recuerdos y de momentos inolvidables.

En este caso, son las empanadillas dulces extremeñas las que nos permiten disfrutar al máximo de estos días. Una masa frita rellena de un bizcocho genovés elegante y jugoso que se espolvorea con abundante azúcar glas como colofón final. Sin duda este “espolvoreo” es algo que nos ha acompañado a muchos durante toda nuestra vida como uno más de la familia.

Ingredientes de las empanadillas dulces extremeñas

Para la masa:
550 g de harina de trigo
200 ml de vino blanco dulce
200 g de manteca de cerdo a temperatura ambiente
Una pizca de sal

Para el relleno de bizcocho:
3 huevos
200 g de harina de trigo
160 g de azúcar
Una pizca de sal

Para freír:
Abundante aceite de girasol

Plato de empanadillas dulces extremeñas

Plato de empanadillas dulces extremeñas. | Shutterstock

Preparación de las empanadillas dulces extremeñas

  1. Preparar en primer lugar la masa de las empanadillas con todos los ingredientes detallados en la lista. Es una masa muy sencilla y que no se pega. Mezclar sencillamente todos los ingredientes y amasar hasta que esté lisa y homogénea. Dejarla reposar durante al menos 1 h.
  2. Para elaborar el bizcocho del relleno, batir los huevos enteros junto con el azúcar y la sal durante 20 minutos o hasta que estén bien montados, muy montados. Por último, añadir la harina tamizada poco a poco y con movimientos envolventes.
  3. Pasar la masa de las empanadillas sobre la encimera para extenderla con un rodillo hasta dejarla bien fina, de unos 2 mm de grosor. Recortar la masa en círculos grandes de 12 cm de diámetro. Rellenar casa círculo con una cucharadita generosa de bizcocho, cerrar y aplastar los bordes con un tenedor.
  4. Por último, freír en abundante aceite de girasol caliente, a unos 180ºC. Sacar una vez doradas para dejarlas reposar sobre papel absorbente. Decorar con azúcar glas o azúcar en grano generosamente antes de servir con un buen café.