Duelos y quebrantos, una tapa manchega de El Quijote

Ni dolor, ni quebranto, ni sufrimiento de ningún tipo sufre el paladar que tenga el honor de degustar esta preparación tan sencilla y antigua de la cocina manchega. Y es que ya lo menciona Cervantes como parte fundamental del menú semanal del hidalgo Don Quijote.

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos…

Este revuelto de panceta, chorizo y huevos, con adición de sesos de cordero en algún que otro caso, es una tapa sencilla y rápida de preparar que agasaja a cualquier invitado. Acompañados de unas buenas tostadas de pan, de queso D.O.P Manchego y de un buen vino, hará las delicias de cualquiera.

Ingredientes para 4 personas

4 lonchas de panceta

400 g de chorizo

6 huevos

4 dientes de ajo

Sal, perejil y pimienta

Plato de duelos y quebrantos. | Shutterstock

Plato de duelos y quebrantos. | Shutterstock

Preparación de los duelos y quebrantos

  1. Picar el chorizo y la panceta en trozos pequeños en primer lugar, picando también el ajo muy finamente. En una sartén, añadir primero la panceta a fuego medio para que vaya soltando su grasa poco a poco. Cuando haya empezado a cocinarse, añadir también el chorizo hasta que ambos ingredientes estén bien dorados.
  2. Para continuar, añadir los huevos junto con un poco de sal, pimienta molida y un poco de perejil bien picado. Remover constantemente hasta que los huevos se cuajen bien, como si fuesen huevos revueltos.
  3. No queda más que servir con una buena copa de vino tinto y bastante pan tostado, de cuanta mayor calidad mejor.