Propiedades y beneficios del melón

Para muchos el mes de julio es el mes del melón. Y no es de extrañar porque no solo en los mercados y supermercados lo podemos encontrar sino que los restaurantes se apoderan de este alimento para crear postres, batidos y platos principales. Junto con la sandía, es considerada la fruta por excelencia del verano ya que los beneficios del melón son ideales para sobrellevar las altas temperaturas: hidratación, frescura y un delicioso sabor.

Como es bien sabido, su compuesto principal es el agua que supone el 80% de su composición.  El agua es fundamental no sólo para hidratarnos sino como un elemento estructural de la célula que ejercerá funciones reguladoras. El otro 20% restante está formado por carbohidratos sencillos por lo podemos hablar de un bajo aporte calórico: 52 kcal por 100 g. Esto lo convierte en un perfecto complemento para cualquier dieta.

Otro de los grandes beneficios es el beta-caroteno. Podremos saber si contiene mucho o poco según el color de la pulpa: cuanto más anaranjado, más cantidad.  El beta-caroteno, como hemos explicado en otras ocasiones, es de gran acción antioxidante ya que se transforma en vitamina A  según nuestro organismo lo vaya necesitando. Esto se complementa con la Vitamina C aportándonos grandes beneficios para la visión, el buen estado de la piel (tan fundamental cuidársela en estos tiempos pen el que estamos expuesto al sol), los huesos y para el buen sistema inmunológico. Los antioxidantes favorecen éstos y otros cambios en nuestro organismo como la disminución en el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Otro de sus compuestos predominantes es el potasio, de hecho, se trata de una de las frutas que más contenido tienen de este mineral. En este sentido conviene especialmente  tomarlo en caso de tener deficiencias que suele deberse a  dietas hipocalóricas, fiebres….  En cualquier caso no es muy común tener falta de este compuesto. La unión del agua y el potasio consiguen que el melón sea un perfecto diurético.

Su sabor dulzón llega a su máximo esplendor en caso de estar maduro ya que si no puede recordarnos a un sabor parecido al del pepino. Para no equivocarnos en la selección, lo mejor es cogerlo entre las dos manos y apretar las extremidades para ver si ceden. En caso de que lo hagan es que está maduro y perfecto para llevárnoslo a casa.  Para que se conserve y no se seque una vez abierto, se recomienda dejar las pepitas y taparlo con papel film. Es preferible consumirlo en poco tiempo ya que absorbe los sabores de los otros alimentos que se puedan encontrar en la nevera.

En definitiva, este fruto dulce, fresco y jugoso es perfecto para incluirlo como principal, postre o como complemento de algún plato. ¿Tú cómo lo sueles comer?

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